La vida es un balance entre mantener y dejar ir.

Anna BeuSam

 

Las siete emociones y para qué son útiles:

¿Emociones? ¿Cuán consciente eres de ellas? ¿En qué emoción estás ahora mismo? ¿Qué te permite esa emoción? ¿A qué acciones te acerca? ¿A qué resultado? ¿De qué te aleja? ¿En qué emoción están las de las personas que te rodean? Si la suma total de todas tus experiencias conforma el tapiz de tu vida, son las emociones que has experimentado las que dan color a ese tapiz. Nuestras emociones realmente dan color a nuestras vidas.

Las emociones son como un carro de caballos: puedes dejar que el carro de caballos tire de ti y se convertirá en el controlador de tu destino;  puedes coger el carro de caballos y guardarlo en el establo, reprimiendo o evitando, así, tus emociones. O puedes coger las riendas de los caballos y conducir el carro, convirtiéndote en quién, conscientemente, gestiona lo que siente, siempre desde lo que piensas. Tú eres quién decide de qué manera administra tus propias emociones.

Todos sentimos muchas emociones a lo largo del  día. La emoción de pre-ocupación es, en nuestra cultura, quizá la  forma mas habitual que nos lleva a experimentar ansiedad y miedo. La preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado ante algo que está en el futuro y sobre lo que, normalmente, careces de control. Piensas en ello, no puedes dominarlo, y te preocupa: el trabajo, el dinero, los hijos, el éxito… Todo siempre en condicional. La preocupación está íntimamente ligada con las expectativas. Te propongo OCUPARTE, en lugar de pre-ocuparte.

En  el extremo opuesto de la preocupación tenemos la reflexión constructiva acerca de un problema  que nos permite dar con la solución adecuada y con ello convertirlo en reto.

La pregunta es: ¿ESTA EMOCIÓN PUEDE CONMIGO? Si percibes que una situación, es más grande que tú, es decir, que no sabes todavía como conectar  con tus recursos para afrontarla, o que no sabes cómo gestionarla, es entonces cuando surge la ansiedad o sientes miedo. El miedo y la ansiedad tienen dos respuestas habituales: la paralización o inmovilización (no reaccionas), o la conducta de evitación: evitas aquella situación, persona, lugar… que te genera estas emociones. A mí me sirve preguntarme: ¿cómo puedo VER paz en lugar de esto?

Toda preocupación se asienta en el estado de alerta ante un peligro potencial. Nosotros tenemos un cerebro hecho para sobrevivir. Somos más emocionales que racionales. Digamos, que si el cerebro fuese un iceberg, la lógica o la razón sería la punta del iceberg. Primero decide tu cerebro emocional y después el racional lo procesa y lo explica.

Nuestro cerebro funciona a partir de las emociones, y aunque podemos razonar muchas de las cosas que nos pasan, tenemos mecanismos de defensa trasmutados en miedos y creencias que nos limitan para conseguir lo que queremos y que nos condicionan a nivel emocional. Nos restringen el acceso a nuestras voluntades convirtiendo el miedo en un obstáculo casi insalvable. Si quieres superar tus miedos, pero tienes dificultades para conseguirlo, aquí tienes un plan para resolverlo. Aquí tienes un plan para resolverlo,  dale un vistazo a esto. ¡te puede interesar participar!

 

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

Para entender nuestras emociones, es importante conocer previamente el funcionamiento biológico de nuestro cerebro:

 

El neurocientífico Paul D. MacLean  en si libro The Triune Brain in Evolution (El Cerebro Triuno en Evolución), nos explica como el cerebro consta de tres partes: el Complejo Reptiliano, el Sistema Límbico y el Neocórtex.

El Complejo Reptiliano, nuestro cerebro más primitivo, sería el responsable de que tengamos comportamientos y pensamientos instintivos para sobrevivir. Es el que actuaría en situaciones límite, donde no necesitas pensar, sino reaccionar rápidamente, como cuando ves que alguien te puede robar y sales corriendo o cuando retiras tu mano porque te vas a quemar.

En el Sistema Límbico  está el origen de tus emociones. Su premisa es huir del dolor y acercarse al placer. En él se encuentra la amígdala, que son dos estructuras que se sitúan detrás de nuestros ojos, y donde quedan registradas la carga emocional de cada una de las cosas que vivimos. Así mismo, la información de los recuerdos quedaría registrada en otra estructura llamada Hipotálamo. Éste asocia los recuerdos, con las emociones. Por ejemplo: si escuchas una canción que te recuerda a una persona especial, tu hipotálamo diría: recuerdo (canción) y tu amígdala diría: emoción (nostalgia, melancolía, alegría, tristeza…)

Por último el Neocórtex o corteza cerebral sólo se encuentra en los mamíferos más evolucionados, y en los humanos y es el responsable de hablar, razonar, de la percepción y de la abstracción.

En resume:  tu cerebro primitivo o Complejo Reptiliano  es el que decide, tu Sistema Límbico o emocional siente, y el nuevo cerebro o Neocórtex, piensa.

Si quieres superar tus miedos, tu ansiedad, o aquello que no te deja seguir adelante, tendrás que traerlo al plano consciente, asumiendo lo que es racional; lógico, analítico y verbal.  En ese escenario se pueden tomar decisiones, reflexionar, elegir tus actividades y tus actos, razonar, analizar y sintetizar. La palabra consciente, darse cuenta, tiene aquí un significado literal: tú eres consciente de que utilizas tu espíritu para hacer algo. Se trata de comprobar cómo te influye y las consecuencias posibles para luego decidir (elegir) luego cómo actuar.

Recuerda que si no sabes como comenzar tu sólo, siempre puedes pedir ayuda profesional. A medida que lo vayas haciendo, te darás cuenta que cuando cambias tu forma de ver las cosas, las cosas cambiarán. Y de cómo la coherencia entre lo que deseas y lo que consigues es cada vez mayor.

 

¿Para qué es importante aprender a gestionar tus emociones?

Para poder ser tú el que conduzca tu carro de caballos. Porque si bien no sabemos con exactitud dónde se almacenan la actitud, la conciencia, las creencias, las decisiones o la experiencia, sí sabemos que se pueden cambiar. Y que cuando las cambias, lo que ves, sientes, piensas o decides hacer, también cambia.

En muchas ocasiones, hablar de emoción, especialmente en el entorno laboral, sigue siendo algo tabú, prohibido e incómodo. Estamos más acostumbrados a manejarnos en entornos que pretenden ser asépticos, que aspiran a quirúrgicamente extirpar el lado emocional de las situaciones. Pretenden y aspiran, que no logran. Tales intenciones nunca prosperan..

Científicamente se ha demostrado que las emociones no son de humo; que las emociones son del cerebro; que las emociones están y que no hablar de ellas, o no reconocerlas, no las hace desaparecer. Y también se sabe que una emoción no se evapora: si no se se acepta, sino que se reprime, saltará por los aires en un grado superlativo.

En mi experiencia he aprendido, vivido y logrado que es posible transformar la emoción.  Sabemos que para hacer determinadas acciones hay que estar en determinada emoción. Que hay una relación entre emoción y acción y por tanto, resultado. Que se puede transformar la manera de enfrentarse a una emoción.

Para avanzar es imprescindible conocer exactamente nuestra emoción. Detectarla y analizarla. Lo que es posible desde una determinada emoción es imposible desde la emoción contraria o inversa: si queremos reír, no podemos llorar a la vez. Por lo tanto, si queremos alcanzar el reto deseado se hace imprescindible conectar con la emoción adecuada que permite el cambio necesario. Cambio, crecimiento, aprendizaje y resultados son nuestro material de trabajo de cada día. Saber gestionar las emociones involucradas en cada momento nos permitirá avanzar hacia su aceptación y una vida plena desde la paz interior.

Esta es una relación básica entre emoción y acción. Las siete emociones que comparten tu vida, con sus utilidades y las acciones que provocan.

Después de leerla. ¿En qué emoción estás? Reconócela, acéptala sin juicios. ¿En cuál necesitas estar para alcanzar el objetivo?

Y ahora, ¿qué vas a hacer para generar esa emoción? Sí,  esa es tarea tuya. Si pensamos que la mayor responsabilidad de una persona es generar el contexto adecuado para que las cosas sucedan, en mi opinión el contexto emocional que la persona genere tiene un peso específico y es preciso abordarlo en profundidad.

 

RETO Nº 1 : PARA ENAMORARTE DE LA VIDA

Los grandes viajes empiezan con un primer paso.  Lao Tse.

Apunta durante una semana aquello que te produce bienestar o placer.

Programa varias alarmas a lo largo de la semana para acordarte del reto.

Agradece. Escríbelo y comparte. O haz fotos que refejen esos momentos especiales y crea un collage. O grábate en un vídeo contando en voz alta esos momentos que te hacen feliz. El resultado podría ser algo así como un imagen de tu propio inicio.

Y ahora que ya has terminado, te propongo que definas  ¿Cuál es tu propio reto ahora?

 

PD: ya has tenido bastante por hoy. Una buena dosis de cosas en las que pensar. Pero cuando quieras pasar de la teoría a la práctica, quiero que valores la posibilidad de entrar a formar parte de mi PROGRAMA CAMINO A REINVENTARSE

Y aquí me despido, espero te haya resultado interesante y sobre todo practico, es muy importante experimentar más que pensar, por eso te invito a pasar a la práctica.

 

Con amor y gratitud, abrazos

Anna Beusam