El paso más importante para cambiar una emoción

El paso más importante para cambiar una emoción

Cambiar tus emociones modificando tu comportamiento

Ayuda mucho el comprender que un pensamiento sobre una persona o sobre un suceso es solo un pensamiento.  El pensamiento es el que hace que te sientas de la manera en la que te sientes.

Para cambiar la forma en que te sientes, cambia la manera en la que piensas.
Vernon Howard, El Poder de Tu Supermente.

Puedes influenciar tus emociones usando tu cuerpo, tu mente o tus palabras. Puedes cambiar tu interpretación de los pensamientos y los hechos para modificar tu estado emocional.

Por desgracia, cuando las emociones insatisfactorias surgen de manera repentina o son demasiado fuertes, cambiar tu postura corporal o utilizar la afirmación positiva puede no ser suficiente. De hecho, intentar sustituir una emoción insatisfactoria por una más positiva suele no tener éxito.

No siempre puedes superarte dándote ánimos o contrarrestar la pena simplemente decidiendo que “estás bien”. Tampoco puedes esperar que la tristeza profunda desaparezca por repetirte la frase / el mantra: “Estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz”. Sin embargo, puedes influenciar tu estado de ánimo cambiando tu comportamiento.

Cuando modificas tu comportamiento, tus sentimientos cambiarán con él. Puede ocurrir de forma casi inmediata, como cuando logras distraerte y olvidar tu rabia realizando alguna tarea.

O puede llevar semanas, o incluso meses, si estás lidiando con una emoción profunda como una pena  fuerte.

Para empezar a cambiar tu estado de ánimo, cuando sientas una emoción insatisfactoria, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Qué está causando la emoción?
  • ¿Qué puedo hacer sobre mi realidad actual?

Tras responder estas preguntas, identifica acciones concretas que puedes llevar a cabo para cambiar tu estado emocional.

Recuerda que las emociones desaparecerán con el tiempo debido a su naturaleza efímera. Es decir, salvo que las refuerces repitiendo la misma situación una y otra vez en tu mente.

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA:

  1. Recuerda la última vez que experimentaste una emoción insatisfactoria durante un par de días o más. Escríbela.
  2. Ahora, escribe lo qué hiciste para superar esa emoción insatisfactoria. Escríbela
  3. A continuación, pregúntate: “¿De qué manera podría haber cambiado mi comportamiento para haber influenciado positivamente mis emociones?” Escribe tu respuesta.

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🤗¡Te abrazo y…
✨Ojalá seas tú todos los días de tu vida!

Anna BeuSam
Tres motivos principales por lo que te pones a la defensiva

Tres motivos principales por lo que te pones a la defensiva

Nuestro amor por tener razón se acepta más que nuestro miedo a estar equivocados. ​
Kathryn Schulz, periodista y escritora.

¿Te justificas constantemente a ti mismo? ¿Te ofendes cuando alguien te insulta o te falta al respeto?

Existen muchas razones concretas por las que te pones a la defensiva. Al ser consciente de estas razones, aprenderás mucho sobre ti mismo y serás capaz de dejar ir ese deseo de defenderte. Primero, vamos a ver por qué te pones a la defensiva.

La necesidad de defenderte surge de tu deseo de proteger tu historia (o tu ego). Cada vez que tu ego se ve amenazado, te sientes provocado y tienes la necesidad de defenderlo.

Creo que existen tres motivos principales por los que te sientes provocad@:

  1. Parte de lo que te han dicho es verdad.
  2. Tú crees que parte de lo que te han dicho es verdad.
  3. Una creencia primordial para ti se ha visto atacada.

Ten en cuenta que, puesto que la historia de cada uno es diferente, lo que te provoca a ti puede no provocar a otra persona.

1. Parte de lo que te han dicho es verdad

Alguien ha mencionado algo que es cierto sobre ti y duele.

Por ejemplo, pueden acusarte de postergar un proyecto determinado. Tu incapacidad para aceptar la verdad es la razón por la que te pones a la defensiva. Cuando este tema sale a la luz, desencadena reacciones emocionales en ti tales como el enojo, el rechazo o la autocrítica.

2. Tú crees que parte de lo que te han dicho es verdad

Te han dicho algo que tú crees que es verdad y duele.

En este caso, las críticas que has recibido son infundadas. Aun así, sigues sintiéndote herido. ¿Por qué pasa esto? Porque lo que te han dicho confirma los pensamientos débiles que tienes sobre ti mism@.

Por ejemplo, imaginemos que crees que no eres lo suficientemente buen@ en algo. Esta creencia te empuja a trabajar más duramente que nadie. ¿Cómo te sentirías si alguien te acusara de ser perezos@?

Te sentirías ofendido, pero solo debido a tu creencia de que deberías trabajar más.

3. Una creencia primordial para ti se ha visto atacada

Alguien ha atacado directa o indirectamente una de tus creencias centrales, y sientes la necesidad de defenderte.

Puede ser una creencia religiosa, política o una creencia más general sobre el mundo o sobre ti mismo. Cuanto más vinculado estés a este pensamiento, más fuerte será tu reacción emocional.

Aquí tienes un buen ejemplo: Como creían que Donald Trump era el mal, algunos tuvieron fuertes reacciones emocionales después de que fuera elegido presidente. Algun@s gritaron e incluso se volvieron violentos. Por otro lado, otr@s estaban encantados con la victoria de Trump.

¿Cómo la gente puede reaccionar de maneras tan diferentes ante un mismo suceso? Se debe a sus creencias principales. Tanto los un@s como los otr@s se identifican fuertemente con sus creencias políticas. Esto llevó a que se les saltaran las lágrimas a algun@s,  mientras que otr@s se alegraban.

Siempre que una creencia a la que te sientes fuertemente vinculado sea atacada o desafiada, experimentarás una reacción emocional. Cuanto más profunda sea la creencia, más fuerte será la reacción emocional que se producirá cuando la ataquen. Un ejemplo extremo sería alguien dispuesto a matar a quien se atreva a criticar su religión.

Cómo utilizar esta emoción para crecer:

Observa en qué situaciones te has sentido provocado.

Cuando te sientas ofendido, detente y pregúntate por qué. ¿Qué creencia te lleva a defenderte? ¿Puedes dejar de lado esta creencia? ¿Es realmente cierta esta creencia?

Al hacer esto, aprenderás mucho sobre ti mism@.

Serás capaz de dejar ir pensamientos que NO te están siendo útiles y te darás cuenta de que, la mayoría de las veces, ni siquiera necesitas defenderte a ti mism@.

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA:

Cuando veas que te pones a la defensiva, recuerda preguntarte lo siguiente:

  1. ¿Qué estoy intentando proteger?
  2. ¿Puedo dejar ir ese pensamiento?
  3. ¿Qué sería yo sin esa creencia?

 

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Hablamos pronto, ¡deseo que tengas un día genial lleno de paz interior!

Te abrazo con gratitud,

Anna BeuSam