Los tres elementos base de la asertividad

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Cada uno de mis documentos, cada mentoria online que preparo, cada artículo que publico en redes sociales o en mis páginas tiene una única finalidad: DARTE HERRAMIENTAS PARA RESOLVER UN PROBLEMA QUE TE CAUSA DOLOR E INFELICIDAD.

Por eso, cualquier texto que preparo, así como las lecciones de las mentorias online, siempre nacen de esa pregunta: ¿Qué puedo hacer por ti?

¿Qué puedo hacer por Carmen, por Cristina, por María, por Ana, por Rocío, por Dayane, por Lizzete, por Antonio, por Sergio, por Roberto, por Oscar, por cada una de las personas que reciben este mail, que me prestan su tiempo unos minutos.

El tiempo y la atención son bienes escasos. Que alguien abra este correo significa que hemos conectado. Significa que te has podido ver reflejada/o  en mis artículos, en mi experiencia de vida, y que crees que puedo ayudarte en este ir y venir.

Así que , con este propósito voy a responder a multitud de personas que han conectado con la práctica de la técnica del banco de niebla que inicié la semana anterior.

A veces es necesario defender un punto de vista que es diferente al de la persona con quien estamos hablando.

La técnica del banco de niebla consiste (al igual que la técnica del disco rallado) en mantener nuestra postura, con la diferencia que ahora no sólo mantendremos nuestra postura, además le estaremos dando a la otra persona su parte de razón, que la tiene, eh!

El banco de niebla es una herramienta asertiva útil para no entrar en discusiones sobre quién tiene o no la última palabra sobre un tema, incluso haciendo como que, entre la niebla, ☀️no hemos escuchado esa parte☀️.

Con el beneficio de la duda y sin contraatacar ni contradecir, estaremos evitando que la otra persona se sienta en la necesidad de luchar por mantener su punto de vista, su razón, su verdad. Algo que sí suele ocurrir, cuando comenzamos a argumentar nuestro punto de vista.

Poniendo un manto de niebla sobre este tema en el que tenemos puntos de vista algo (o muy) opuestos, logramos mantener la conversación “cerrada” sin un nuevo conflicto.

Muchas veces es necesario valorar y tomar una decisión. ¿Es más importante que me den la razón, imponer mi punto de vista o tener una buena relación con esta persona? No todas las guerras merecen la alegría de ser luchadas.

Hay que recordar que mantener nuestra postura y que sea respetada, puede ser mucho más beneficioso que intentar convencer a la otra persona para que comparta nuestro criterio.

¿Cuántas veces por temas realmente sin importancia tenemos discusiones muy importantes que dañan nuestras relaciones más valiosas? Poner un banco de niebla sobre estos temas, a la larga, nos dará mejores resultados tanto a uno como al otro.

Si nos sentimos manipulados, o chantajeados emocionalmente, y creemos que la otra persona está intentando que le demos la razón, podemos utilizar el Banco de Niebla.

Cordialmente podemos aceptar que su punto de vista puede ser correcto, respetándolo, no dejando de respetar que tenemos derecho a opinar diferente y que nuestro punto de vista también puede ser correcto.

A algunas personas les cuesta bastante ver que hay más de una alternativas, sobre todo si tienen un tipo de pensamiento distorsionado llamado: Tener razón.

Para algunas personas las cosas solo pueden ser hechas de dos maneras: mal y a su manera. En este caso será necesario que seamos nosotros quienes dejemos la conversación, a pesar de que el otro siga intentando que se le dé la razón. Más adelante podremos hablar, pero si en este momento se encuentra alterado o nervioso, no conseguiremos nada.

Otras veces, la persona insiste e insiste, pero no porque quiera tener la razón a toda costa, sino porque cree que la tiene, sin ninguna maldad. Algunas personas están «demasiado seguras» de que las cosas son como las piensan.

Creen que lo mejor es hacer algo de determinada manera, y a pesar de que para nosotros esa no sea la opción, sin querer, insistirán e insistirán. Muchas de esas veces, no se darán cuenta que nuestro punto de vista también puede ser correcto, que nosotros partimos de una intención positiva diferente.

Para no discutir, si la otra persona insiste e insiste, antes de sentirnos abrumados por su perseverancia en llevar la razón, es necesario que seamos asertivos, que pongamos por encima de este conflicto la relación que tenemos con esa persona y comprendamos que nosotros podemos hacer que la situación no sea dolorosa para nosotros.

Comprender que cree tener la razón, desde su intención positiva, y poner un banco de niebla en ese momento en el que nos empezamos a sentir alterados es la mejor opción. Más adelante… podremos volver a hablar sobre el tema para explicar nuestro parecer y porque creemos que hay otra manera de ver las cosas.

En las relaciones de pareja puede darse mucho esta situación. Cada uno ve su punto de vista como el más apropiado y uno de los dos puede ser más insistente que el otro. Es necesario comprender que no hay una intención de hacernos daño en su conducta insistente.

Una buena manera de responder en este caso sería decirle:
-Entiendo que para ti la mejor opción es esta. ¿Podrías explicarme porqué?

Si le damos la oportunidad de explicarnos, también podremos luego exponer nuestras razones y así llegar a un acuerdo… o no.

Tener una conducta asertiva evita muchas discusiones que a la larga afectan a nuestras relaciones personales.

Aprender a ser asertivos tiene muchos beneficios y nos hará sentir mucho más seguros en nuestras relaciones con los demás.

Además, desarrollar una conducta asertiva apropiada, saludable, para tener una buena comunicación interpersonal y para sentirnos a gusto con nosotros mismos, no es solo cuestión de decir lo que pensamos y punto

La postura corporal, los aspectos no relativos a lo que decimos, sino a cómo lo decimos, y a esos matices que son percibidos por nuestro interlocutor son también importantes a la hora de desarrollar nuestra conducta asertiva.

No es lo mismo, decir; – No, no quiero comprar eso, desde una postura encorvada, escondiéndonos del vendedor de turno, rehuyendo su mirada y transmitiendo como mensaje «visual» que con poco que insistan nos sacarán un si.

Podemos hacerlo teniendo en cuenta tres elementos muy importantes que componen la base de nuestro comportamiento asertivo:

1. Mirar a los ojos

Si no somos capaces de mirar a nuestro interlocutor a la cara, incluso a los ojos, de una manera segura, dificilmente podremos transmitir adecuadamente el mensaje que deseamos darle. La mirada no tiene que ser agresiva, ni desafiante, ni vamos a mirarle con odio, ni con miedo. Cuando nos da vergüenza decir que no a alguien, cuando tememos su rechazo por negarnos a hacer algo, eso también lo reflejamos en la manera en que le miramos o en la manera en que esquivamos su mirada.

Mirar a los ojos, con seguridad. Para decir que no queremos hacer algo, para expresar nuestra opinión, para dejar clara nuestra decisión, para estar en desacuerdo con alguien de una manera asertiva, sin que ese desacuerdo acabe en una discusión, es necesario que la manera en que miramos a nuestro interlocutor refleje la seguridad y confianza que tenemos en nosotros.

No mirar a la cara, no cruzar nuestras miradas al hablar, puede decirle a la persona con quien hablamos que no nos interesa lo que nos dice, que nos da miedo, que tememos que nuestra opinión haga que la relación se resienta. Retirar la mirada puede decirle a nuestro interlocutor que sentimos timidez, expresar sumisión, o incluso, no prestarle atención puede hacerle sentir al otro que nos creemos superiores. Tampoco sería bueno una mirada fija, sosteniendo la mirada de manera desafiante, porque transmitiríamos ira o prepotencia, haciendo sentir incómodos a nuestro interlocutor.

Cuando tengas algo que decir, recuerda que tus ojos también hablan.

2. Mantener las distancias

A menudo puede ocurrirnos, que algunas personas nos hacen sentir invadidas, o incómodas porque se posicionan demasiado cerca a la hora de hablarnos. Así mismo, cuando queremos transmitir un mensaje acorde con una conducta asertiva, es necesario que tengamos en cuenta lo que se considera «distancia personal». Esta distancia, dependiendo de las personas, está en torno al medio metro y el metro y 25 centímetros.

Una distancias inferior al medio metro, para personas que no son de nuestra familia mas cercana, o amigos íntimos nos puede producir incomodidad. Si eres tú quien se acerca demasiado al hablar, ten en cuenta, que la persona con quien estás hablando dejará de prestar atención a lo que le dices, para prestar atención al malestar que siente por tu cercanía.

Una distancia mayor a 1,25 metros, es la considerada distancia social. Cuando trabajamos, cuando estamos estudiando, en un grupo de gente pero sin «hablar» de persona a persona. Si quieres hablar con alguien en concreto, ten en cuenta que lo más apropiado es acercarte, para encontrarte en la «distancia personal».

Tanto si uno está demasiado cerca, siendo un extraño, como si uno se posiciona muy alejado, siendo nuestra pareja, por ejemplo, puede generar incomodidad.

Cuando se pone distancia, se está levantando también una barrera para la comunicación.

3. Postura Corporal

Brazos, piernas y nuestro cuerpo en general son también elementos importantes a la hora de comunicar. Para poder ejercer esa conducta asertiva que buscamos a la hora de comunicarnos con los demás, también es necesario ser conscientes de dónde ponemos nuestros brazos, de cómo está nuestra espalda, de qué imagen proyectamos a la persona con quien hablamos. Nuestro cuerpo, así como la distancia o nuestros ojos, también comunica.

¿Caminas derecho o encorvado? ¿Vas con la cabeza erguida o cabizbajo? ¿Te paras firme, casi agarrotado con los brazos cruzados?

Tu cuerpo, es también parte del lenguaje, y para tener una mejor comunicación asertiva, ha de haber una coherencia entre el mensaje oral y el mensaje corporal que transmites.

Una persona que esconde la cabeza entre sus hombros, con los brazos atrás y medio jorobado, nos transite timidez, inseguridad, baja autoestima, dolor. Cuando estamos nerviosos, nuestras manos no paran de moverse para aflojar la ansiedad, o nos tapamos la cara, o tocamos la nariz o el cabello… todo eso comunica.

Es posible mejorar nuestra comunicación interpersonal, a través del taller de Comunicacion Asertiva, online dentro del programa de LIDERAZGO CONSCIENTE. Si crees te puede beneficiar conocer más, nos ponemos en contacto AQUI.

Para que el mensaje guarde esa coherencia entre lo dicho y lo que trasmite tu lenguaje corporal, la mejor es una postura erguida, con los hombros ligeramente hacia atrás, la cabeza derecha, firme, mirando a la cara o a los ojos, manteniendo la distancia apropiada a cada situación. Piensa que cuando ves una película, a veces te basta con mirar al personaje para saber mucho de él, incluso antes de que abra la boca. ¿verdad?

Pues en la vida real, los demás (y cuando digo los demás, me refiero a todas aquellas personas con quienes hablas a lo largo del día, tus hijos, tu pareja, los compañeros, el jefe, tus padres, hermanos, el dueño de la tienda, a quien te cruzas por la calle, todos) decía que los demás, te ven a ti como tu ves a los personajes de las películas, y juzgan y calculan de acuerdo al lenguaje corporal que les transmites.

El cerebro, es capaz de captar ese lenguaje corporal en cuestión de segundos y juzgarlo para decidir cómo actuar, también en cuestión de segundos. Si alguien parece atacarte, porque se está defendiendo, es probable que se haya sentido amenazado, y esto puede ser , no solo con tus palabras, sino también con tu mirada, con tu postura corporal o con la distancia que has puesto entre tú y él.

Mejorar nuestra conducta asertiva, es importante para relacionarnos con los demás, para evitar malos entendidos y para cuidar de las emociones, tanto nuestras, como de las personas con quienes nos relacionamos.

✴️ …si de esta lectura surge alguna duda, cuenta conmigo! 

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-UNETE SIN COSTE-

 SESIÓN DE EXPLORACIÓN

 

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Anna BeuSam

 

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