Las nueve semillas para mejorar tu motivación

por | 0 Comentarios

¿Puedes o no puedes?

A menudo, escucho a personas hablando de sí mismas como personas incapaces para realizar determinadas tareas.

  • Yo no sé cocinar.
  • A mi las plantas no se me dan bien, siempre se me mueren
  • Yo no soy bueno para el deporte.
  • A mi hablar en público se me da muy mal, no puedo hacerlo.

 

¿Cuáles son tus «no puedo», «no sirvo», «no valgo», «no sé»?

Piensa un poco…

Mientras lo piensas, me gustaría compartir contigo este antiguo cuento que se llama:

Los dos halcones del rey

Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasados unos meses, el instructor le comunicó que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, e incluso había que llevarle el alimento hasta allí.

El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero ninguno pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió; por la ventana de sus habitaciones, el monarca veía que el pájaro continuaba inmóvil.

Publicó por fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón volar ágilmente por los jardines.

– Traedme al autor de ese milagro -dijo.

Enseguida le presentaron a un campesino. – ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso? Entre feliz e intimidado, el hombrecito explicó:

– No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.

Por ejemplo, supongamos que lo  que nos frena, lo que nos impide poder cuidar de una planta sin que muera es no probarlo. Hace 15 años yo también decía: «A mí las plantas no se me dan bien, siempre se me mueren»!!! Hasta que un día decidí que eso no era verdad, que no era algo para lo que yo no valía, sino algo que yo no había intentando con la dedicación que requiere cuidar una planta. Lo mismo ocurre con tus «no puedo», «no valgo», «no sé».

Si crees que no sabes, ¿no será porque no has invertido el tiempo suficiente en saber?

Si crees que no vales, ¿no será acaso porque no has probado una y otra vez, hasta «valer»?

Si crees que no puedes, ¿no será porque aún no te has dado cuenta que tienes alas y puedes hacer mucho más de lo que te imaginas?

¿Qué ganas al decirte, a ti mismo, a ti misma, que no puedes, que no sabes, que no vales? ¿Realmente crees que no vales o es una respuesta cómoda, una actitud cómoda, para no tener que aprenderlo? Por supuesto que no es eso, sino que estás ahí, sobre esa rama, que te sostiene. Tu mente te dice, Yo no sé. Yo no puedo. Y ese pensamiento es la rama en la que permaneces inmóvil, autoconvenciéndote de que no puedes.

Mira a tu alrededor. ¿Cuántas personas pueden cocinar, saben cocinar, valen para cocinar? ¿Cómo crees que han comenzado? Supongo que empezaron como todo el mundo, desde cero, mirando como otros cocinaban (o conducían un coche, o pilotaban un avión, o ponían en marcha un emprendimiento).

NO estoy hablando de cocinar o conducir, sino de tomar decisiones. ¿Realmente quieres aprender a hacerlo? ¿Realmente quieres dejar de decir «a mi las plantas siempre se me mueren»?  Si quieres, aprendes. Si lo intentas, ya estás un paso adelante de todos los que se quedan diciendo «yo no», como yo misma decía hace algunos años.

Toma conciencia. ¿De qué no te crees capaz? ¿Es «real» que no seas capaz? ¿Qué te lo impide?

Ante algunas situaciones, como hablar en público, podemos tener miedo, vergüenza, creemos que lo haremos tan mal que pueden reírse de nosotros o que nos pondremos rojos como un tomate… Y es nuestro miedo el que nos hace «no poder», no algo que nos ocurra, no algo «real» que nos impida hablar. Por supuesto que ese miedo es real, lo sentimos, nos hemos puesto rojos en el pasado y nos desagrada esa sensación. Pero ese «no puedo» no es una realidad que no podamos cambiar.

Ese «no valgo» puede superarse ganando autoconfianza.

Este es otro de mis «no puedo» anteriores al coaching. Me frenaba el miedo, me paralizaba la idea de ponerme colorada, de tartamudear (cuando nunca había tartamudeado en mi vida) o de quedarme en blanco sin saber qué decir…. Pero los miedos se vencen enfrentándolos.

¿En qué ramas te apoyas para no hacer todo lo que sí puedes hacer?

¿Piensas seguir negándote la posibilidad de crecer y ganar confianza en ti mismo, en ti misma? En un proceso de coaching podemos profundizar  sobre como aumentar la confianza, sobre la superación de lo que nos paraliza, sobre como podemos hacer más, de lo que nos creemos capaces. Poder, puedes. Ahora solo falta que tomes una decisión, un compromiso contigo y que comiences a dar los pasos necesarios para mostrarte que ERES CAPAZ!!

Nuestra mente, ese órgano maravilloso, ha tenido, desde sus inicios, la tarea de permitir nuestra supervivencia. Por eso, las funciones que nuestro cerebro realiza en automático, sin nuestra intervención, son la respiración, la digestión, la protección. Pero tu cerebro no solo sirve para que sobrevivas, también es necesario usarlo para vivir la vida que deseas vivir. Estar vivo es algo que está ocurriendo, incluso sin nuestra decisión o voluntad, pero hay otras cuestiones para las que es necesario utilizar nuestra mente: La motivación.

¿Deseas ser vivir en paz? La mayoría de las personas a quienes le hagas esta pregunta dirán que sí, por supuesto, quién no desearía vivir en paz. La felicidad es una de las metas más importantes de nuestra generación. Y para lograr esa felicidad, es necesario que haya coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Y es aquí donde necesitamos poner en marcha nuestra mente, es aquí donde entra en juego la motivación.

Porque si yo siento y pienso que podría hacer tal cosa, pero no la estoy haciendo, la más probable es que sienta infelicidad.

¿Qué nos frena? ¿Qué hace que cada fin de año hagamos propósitos que luego no llegamos a cumplir? ¿Qué te impide ser feliz tras estar viviendo en coherencia entre lo que sientes, lo que piensas y lo que haces? Muchas veces es no saber que la motivación hay que alimentarla, entrenarla, buscarla a diario.

 

9 SEMILLAS PARA MEJORAR TU MOTIVACIÓN:

1a. Fijar una gran meta

Si analizamos el origen etimológico de la palabra motivación vemos que está compuesta por dos partes. «Motivus» que viene del latín y significa «movimiento» y el sufijo «ción» que significa «acción y efecto». Cuando no tenemos una meta, cuando aquello que se nos presenta cada día es ir a un trabajo donde no nos sentimos valorados o realizados, o cuando trabajamos solo para llegar a fin de mes, difícilmente podremos sentir la acción y el efecto del movimiento. ¿Quién quiere levantarse cada mañana solo para conseguir dinero para luego pagar gastos y facturas? Esta realidad no es nada motivante.

¿Te invito  a pensar si ahora mismo tienes metas? Una vida sin metas puede ser como dar vueltas en una rueda de hamster, haciendo cada día lo mismo, en un círculo sin salida. Por eso, como primer paso es necesario tener una meta. NO un sueño. NO un anhelo. NO un desearía ser o tener… Una meta que te motive.

En la vida necesitamos seguir en acción, en movimiento, fijarnos nuevas metas, pero ahora de manera consciente, que estén alineadas con lo que sentimos y pensamos. Fijarte una meta es el primer paso que te saca de la parálisis en la que te encuentras.

2a. Divide tu meta en pasos y empieza dando el primero.

Si has tenido la idea de escribir un libro, por ejemplo,  está claro que no te sentarás y lo escribirás el día en el que te fijes esa meta. Cualquiera de tus metas requiere una serie de pasos, de acciones a realizar de manera individual para luego pasar a la siguiente. Por eso, nada mejor que hacer una lista de todos los pasos que en este momento crees necesarios para lograr tu meta.

En el caso de un escritor, podríamos decir:

  • Documentarme sobre XX situación.
  • Buscar un diccionario de sinónimos para utilizar durante el proceso de escritura.
  • Definir brevemente la trama del libro
  • Describir cada personaje y su personalidad
  • Buscar información sobre la profesión de uno de los personajes.
  • Escribir 2 páginas diarias
  • Releer el material escrito una vez por semana.
  • Corregir errores ortotipográficos una vez por semana.
  • etc.

Nada muere más rápido que una idea cuando dejamos de alimentarla, por eso, cuando fijes tu meta, escribe en ese momento una lista con los primeros pasos. No te preocupes porque estén en orden cronológico, simplemente, escribe. Ya habrá tiempo para reorganizarlos.

3a. Recuerda tus logros anteriores

Muchas veces, perdemos la motivación porque permitimos que las ideas pesimistas, realistas, ganen a la ilusión, a la inicial fantasía de poder lograr aquella meta que nos haría sentir orgullosos, plenos. Comenzamos a perder la fe en nosotros mismos. Por eso, es importante recordarnos que somos capaces, recordando logros anteriores.

Seguramente, en el pasado, has fijado algunas metas y las has logrado. Si empezamos por el principio, has logrado aprender a gatear, luego a caminar, has aprendido a hablar, a montar en bicicleta, a nadar, a escribir, a sumar y restar, has acabado la escuela primaria, la secundaria…. pero de todas estas metas no solemos tomar conciencia. Las cumplíamos porque era lo que debíamos hacer. Quizás has estudiado una carrera universitaria, te has fijado esa meta y también la has logrado. ¿y ahora qué?

4a. Los Resultados los encuentras AMPLIANDO tu zona de confort

Ahora toca AMPLIAR  tu zona de confort (por llamarla de alguna forma). Recuerda que para lograr lo que hasta ahora no has logrado, necesitas hacer lo que hasta ahora no has hecho.

Si tu meta es conseguir un empleo cuando acabas de salir de la universidad, la posibilidad de tener ese trabajo no llegará haciendo lo que hacías durante tus días de estudiante… sino dando pasos fuera de tu zona de confort, haciendo aquello que te da miedo hacer. A veces, son necesarios 5 segundos de valor para dar ese paso.

Pero no darlo, puede traernos años de frustración…

5a. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Lo peor que puede pasar es que te quedes como estás. Y como nuestra mente hemos dicho que está «programada» solo para la supervivencia, para ella estará bien así. El miedo a dar pasos fuera de nuestra zona de confort puede ser paralizante. Podemos pasar semanas, meses o incluso años en una parálisis por análisis. ¿Y si no hago bien la entrevista? ¿Y si mi libro no le gusta a nadie? ¿Y si no tengo clientes para mi negocio? ¿Y si no soy bueno en esto? ¿Y si cometo un error?  ¿Y si….?

El peor error que puedes cometer es rendirte antes de empezar. Puedo asegurarte que lo que más te pesará al final de tus días no serán tus errores, no te pesará intentar algo que no haya dado un buen resultado, te pesará todo lo que no hayas intentado.

Busca comprender tus miedos, escucha qué frases son las que te limitan y te frenan, pregúntate qué es lo peor que puede pasar y al comprobar que si pasara lo peor incluso podrías seguir adelante, eso hará que el miedo se desvanezca.

6a. Haz un trato contigo

Tener, a diario, la motivación suficiente para trabajar en dar los pasos hacia nuestra meta puede ser una tarea titánica. El miedo hará que encuentres justificación para no arriesgarte, la falta de confianza en ti hará que con cualquier excusa te dediques a otra cosa en lugar de dar los pasos necesarios para lograr tu meta.

Y cuando no hayas dado pasos hacia tu meta, comenzarás a juzgarte y a reprocharte lo flojo que eres. Tu mente estará ocupado con los pasos que te habías propuesto dar y no has dado. Constantemente estarás pensando en que no vales para nada, en que no eres capaz de tener voluntad para dar estos pasos, y puedes caer en la rendición y en el abandono de tus metas.

¿Qué puedes hacer para evitarlo? Haz un trato contigo. Dile a tu mente, haré esto y cuando acabe me daré un buen baño con burbujas. O haré esto y luego, me iré a caminar por el campo. Ofrécete un trato, una recompensa por el paso que hayas dado. Y si es uno de los grandes, mejor. Comprobarás como hacer aquello que lleva días o semanas dando vueltas en tu cabeza te libera de una culpa terrible que ibas acumulando por horas sin siquiera darte cuenta. Si suele pasarte esto, puedes leer el libro Tráguese ese sapo

7a. Escribe para qué quieres lograr tu meta

Para ti tiene que estar claro para qué deseas lograr tu meta. Si sientes que la motivación disminuye, es una buena idea hacer una lista de los motivos por los que has decidido que querías lograr tu meta. ¿Por qué tienes que dar los pasos que tienes que dar? ¿Cómo serás, qué persona serás o cómo cambiará tu vida cuando logres tus metas? Si eres visual, también, además de escribir, puedes visualizar cómo sería tu vida una vez logrado tu objetivo. Y una vez que sepas para qué, vuelve a dar pasos «como si» estuvieras motivado.

8a. Diviértete

Recuerda, la felicidad no tiene que estar SOLO en el momento en el que logres tu meta, es necesario DISFRUTAR DEL CAMINO.

Si tu meta tiene sentido para ti, si es algo que te hace feliz, que te apasiona, divertirte mientras llegas no será un problema. Pero es necesario recordarnos que si por llegar a determinada meta pagamos un alto precio en nuestro mal humor, si nos convertimos en una persona tosca y agresiva, porque solo vivimos para nuestra meta, quizás sea necesario analizar y reevaluar la situación. El camino también puede ser divertido, también puede disfrutarse, no solo la meta.

9a. Haz que cada día cuente.

Y por último, toca repetir, seguir dando pasos, seguir refrescando y recargando nuestra motivación, repetir los pasos para mantenernos enfocados en aquello que deseamos lograr y asumir que CADA DIA CUENTA.

Se dice que el tiempo es oro. Pero no lo creo así. El oro es algo que se compra, se vende, se gana, se tiene, se utiliza, se funde, se pierde, se recupera…

En cambio, el tiempo no puede recuperarse.

El tiempo que utilizamos en distraernos con juegos, con redes sociales, con tareas improductivas, si ese día no hemos hecho nada que cuente, hará que ese sea un día perdido. El tiempo es vida. Y si, puedes relajarte y jugar o chatear con amigos, pero primero, antes que nada, da los pasos necesarios para tu meta, cumple con el compromiso que te has hecho a ti mismo. Haz que cada día cuente.

En el  programa AUTOLIDERAGO CONSCIENTE aprendemos a focalizar en metas efectivas, en mantener a altos niveles la motivación, en planificar los pasos para tus metas y en diseñar una estrategia personalizada que te lleva desde donde estás hasta donde te has fijado llegar.

 

✴️ …si de esta lectura surge alguna duda, cuenta conmigo! 

¡NO TE PIERDAS ESTA OPORTUNIDAD!

-UNETE SIN COSTE-

 SESIÓN DE EXPLORACIÓN

 

 Agradecida por tus comentarios,

🤗¡Te abrazo y…
✨Ojalá seas tú todos los días de tu vida!

Anna BeuSam

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.