“Una creencia no es simplemente una idea que la mente posee,

es una idea que posee a la mente”.
Robert Bolt

En el siglo xvi Galileo Galilei desarrollaba su teoría del heliocentrismo. Tras años de observación de la Vía Láctea, descubrió que se descomponía en incontables estrellas, y apoyó en forma directa las teorías de Copérnico sobre el movimiento de la Tierra y los demás planetas en torno al Sol, lo que provocó graves problemas con los teólogos y las creencias de la época.

Sus descubrimientos en el sistema heliocéntrico cuestionaban los textos bíblicos y la teoría geocentrista que sostenía que la tierra estaba en el centro y todos los astros, incluido el Sol, giraban en torno a ella.

Hoy puede parecernos increíble que hace cinco siglos su hallazgo cuestionara las creencias y provocara la reacción de toda la sociedad de aquel tiempo. Sin embargo, un cambio de paradigma o creencias deja obsoleta una forma de pensar a la que los escépticos al cambio (la mayoría de los seres humanos) se aferran con todas sus fuerzas, resistiéndose a la idea de concebir una nueva realidad.

Estos cambios de paradigma han sido impulsados por seres humanos brillantes a lo largo de la historia de la humanidad; en el caso de Galileo, sus hallazgos no fueron reconocidos hasta dos siglos más tarde, cuando los poderes políticos y religiosos decidieron aceptar su teoría.

Hoy Galileo Galilei es considerado padre de la ciencia y la astronomía moderna por las mismas ideas que antaño estuvieron cerca de costarle la vida.

Hace poco más de un siglo, el profesor Max Plank daba la primera conferencia sobre física cuántica en la Sociedad Física de Berlín, donde formuló que la energía se radia en unidades pequeñas separadas denominadas «cuantos».

Sus teorías fueron más tarde desarrolladas por Einstein y otros científicos y Max Plank fue nombrado Premio Nobel de Física en 1918. Hoy en día, tras un siglo de avances en la física cuántica, se puede afirmar que el átomo, a un nivel microscópico, no tiene estructura física, sino energética, es pura luz y no materia, y como energía está conectando todo con todo, de una forma integral; es decir, que todos estamos entrelazados y formamos parte: somos ese campo de energía unificado.

 

La separación es una ilusión,estamos unidos a la fuente de la vida.

 

Y, ¿cómo afecta esto a nuestra vida? Según esta visión de la física, estamos unidos a la fuente de la vida, no estamos separados de nada de lo que ocurre o se manifiesta en nuestra realidad, todos formamos parte del todo.

No somos seres «físicos» en esencia ya que nuestra estructura más básica, el átomo, tampoco lo es. Si el átomo es luz, la regla de tres es sencilla: a un nivel esencial nosotros somos esa materia prima, venimos de la luz y estamos impregnados de ella.

Vivimos y formamos parte de una realidad multidimensional, para comprenderlo quizá nos ayude mirar al cielo y contemplar las estrellas, mirar el origen de la creación y sentirnos parte de él. Esta dimensión física es solo una de las realidades posibles, la más densa, la más material, la más separada de la esencia de la que venimos y formamos parte.

Solo podemos entenderlo si nos vemos a nosotros mismos desde una visión holística y si estamos dispuestos a desafiar nuestras creencias, cuestionar la historia tal y como nos la han contado y abrir la ventana de nuestra existencia a la luz de la verdad.

Todas las realidades posibles existen simultáneamente, como un tejido entrelazado, pero gran parte de la humanidad vive ajena a estos avances en la forma de concebir la ciencia y la vida, manteniendo vivo un paradigma de creencias que nos mantienen alejados de una forma más amplia de concebir la realidad, creyéndonos separados, limitados, ajenos al poder del pensamiento y de nuestra capacidad creadora, pensando que vivimos al margen de la fuente universal de la abundancia, ignorando que formamos parte de la consciencia universal y suponiendo que la magia de la vida vive fuera de nosotros.

 

Crea más allá de las creencias

  1. ¿Cuál es tu propia caverna de Platón?
  2. ¿Qué das por sentado en tu vida y estás cerrado a cambiar de perspectiva?
  3. ¿En qué áreas de tu vida o circunstancias te empeñas en tener la razón?

Te invito a que reflexiones durante unos minutos sobre creencias en tu vida que te resulten incuestionables, aquellas a las que te aferras con todo tu ser, y permítete durante un momento el beneficio de la duda. ¿Qué ocurriría en tu vida si alguna de esas creencias incuestionables dejara de serlo y te abrieras a percibir la realidad desde una nueva perspectiva?

Este es el viaje que te propongo también a través del programa de entrenar la abundancia, es un viaje para ver e imaginar más allá de todo lo que has considerado «real», para ampliar horizontes y vislumbrar nuevas perspectivas. Lo más importante y casi lo único que necesitas es estar dispuesto a aventurarte en el lado desconocido de la vida.

Platón nos invitaba a pensar lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, descubriendo una nueva realidad, apreciando la vida más allá de las sombras de su propia cueva, descubriendo la totalidad de la vida: otros hombres, árboles, lagos, astros, etcétera, viendo por primera vez la luz del Sol y la naturaleza.

Cuando este hombre regresa al interior de la caverna para «liberar» a sus antiguos compañeros de cadenas y contarles que existe otra realidad, que lo que ven es solo una visión limitada de lo que ellos piensan que son, todos se ríen de él.

Piensan que sus ojos han sido dañados al haber sido expuestos a la claridad del Sol. Cuando intenta desatarles para que ellos mismos contemplen la vida desde la luz, estos muestran su resistencia y hasta amenazan con matarlo. Eligen permanecer en el mundo conocido de las sombras.

El mundo no ha cambiado tanto en el interior de la mente humana, seguimos siendo reacios al cambio por naturaleza, seguimos habitando ese rincón de creencias limitantes. Ahora ya no pensamos que la Tierra es plana o que somos el centro del universo, pero nos resistimos a comprender la magnitud de la vida, a contemplar la similitud del ser humano y el universo que la nueva física y la moderna astronomía han puesto ya de relevancia y que afecta directamente a la manera en la que concebimos y creamos nuestras vidas.

Más allá de nuestras creencias y la limitación de nuestros pensamientos, existe una realidad imposible de concebir sin estar dispuestos a ampliar la perspectiva, a salir de la caverna y mirar a un nuevo horizonte, a querer ver más allá de las sombras que hemos considerado la realidad y a dejarnos sorprender por una existencia que presenta posibilidades infinitas. 

ATRÉVETE, apuesta por ti!

 

Sé feliz!

Con amor y gratitud

Anna Beusam

 

WhatsApp chat