4 pasos concretos para dejar ir el resentimiento

4 pasos concretos para dejar ir el resentimiento

Cuando estás resentid@ con los demás, te sientes enojado con ellos porque no se han comportado de la manera en la que tú querías. Puede que hayan roto sus promesas, o quizás no te han dado lo que esperabas de ellos. Puede ser que tú creas que te deben algo y que no te lo hayan dado.

El resentimiento suele generarse cuando no te comunicas de forma efectiva con aquellos que crees que te han ofendido. Es decir, cuando no les cuentas que te sientes herido, o no les comunicas tus necesidades y deseos, asumiendo que deben saberlo de forma natural.

También puede crecer cuando sí expresas tus sentimientos, aunque  no todavía no sabes deshacerte de ellos y perdonar.

Como dijo Nelson Mandela, “El resentimiento es como beber un veneno y esperar que esto mate a tus enemigos”. Simplemente no funciona.

Cómo se genera el resentimiento

Como cualquier otra emoción, el resentimiento crecerá en intensidad siguiendo la fórmula:

interpretación + identificación + repetición = emoción fuerte.

Puedes estar resentido con alguien durante años por algo insignificante debido a:

  •  Tu interpretación del suceso
  • Tu identificación con la historia que te estás contando a ti mismo, y/o
  • El número de veces que repites lo que ha sucedido en tu mente.

 

Vamos a imaginar que uno de tus amigos “te ha traicionado” al no invitarte a una fiesta. En tu mente, tu amigo realmente te ha traicionado y estás muy ofendido por ello. No puedes dejar de pensar: “¿Cómo puede haberme hecho esto?”

El pensamiento te consume durante semanas y decides dejar de hablarle. Meses después, sigues resentido. Fíjate que el suceso en sí no es para tanto. Lo que crea el resentimiento es tu interpretación del suceso.

Pero, ¿es posible que tu interpretación sea incorrecta? ¿Y si tu amigo asumió que no te gustaría la fiesta? ¿Y si pensó que estabas demasiado ocupado?

Es cierto que, de todas formas, debería haberte invitado, pero nadie es perfecto. Si hubieras dejado de lado tu interpretación y hubieras hablado con él desde el principio, puede que las cosas hubieran terminado de otra manera.

Para empezar a dejar ir el resentimiento, vamos a ver la importancia de:

1. Cambiar/reevaluar tu interpretación
2. Confrontar la situación
3. Perdonar (liberarse de la identificación), y
4. Olvidar (detener la repetición).

El resentimiento surge de tu interpretación de algo que te ha sucedido. Esta interpretación te lleva a sentirte traicionado y experimentas enojo, o incluso un deseo de venganza. Al repetir la escena en tu mente, permites que se genere el resentimiento y, si evitas confrontar la situación o a la persona que crees que te ha ofendido cuando surge el resentimiento, la emoción continuará creciendo.

Para evitar que el resentimiento crezca, es necesario que reevalúes tu interpretación de lo que ha sucedido, y que confrontes la situación o a la persona con la que estás resentido. Después de hacer esto, tienes que estar dispuesto a perdonar y deshacerte de tu resentimiento. Por último, tienes que elegir olvidar. Esto implica no repetir una y otra vez la escena en tu mente.

     1. Cambiar/reevaluar tu interpretación Para ver las cosas en perspectiva, es importante que te fijes en tu interpretación de lo que ha sucedido. ¿Puede que hayas exagerado la situación? ¿Es posible que hayas malinterpretado algo?

Pregúntate qué es lo que ha sucedido exactamente. Cuando dejas a un lado tu interpretación solo quedarán los hechos. Fijarte en lo que realmente ha sucedido puede darte una visión nueva y valiosa de la situación, permitiéndote reemplazar tu interpretación actual por una que te empodere más.

       2. Confrontar la situación Si estás resentido con una persona, quizás necesitas hablar de forma honesta con esa persona y compartir lo que sientes. A menudo el resentimiento crece cuando no compartes tus sentimientos con la persona con la que estás resentido.

Esto suele deberse al miedo: miedo a parecer vulnerable, miedo a hacerle daño a esa persona, o miedo a que la relación que tienes con esa persona empeore.

Si no eres capaz de hablar con esa persona directamente, una alternativa es escribirle una carta. Incluso aunque no la llegues a enviar, el simple hecho de escribirla puede ayudarte a liberar parte de tu resentimiento.

     3. Perdonar Una vez que hayas encontrado una vía para expresarte, puedes empezar a perdonar. Ya has revisado los hechos y has reevaluado tu interpretación. En caso de que fuera necesario, has tenido una conversación sincera con la persona con la que estabas resentido. Has hecho lo que tenías que hacer, y ahora puedes dejar ir la emoción.

Piensa en las consecuencias negativas que ha tenido el resentimiento en tu vida. Escribe cómo ha afectado a tu felicidad y a tu tranquilidad.

Recuerda que el resentimiento es el resultado de tu apego al pasado. Perdonar simplemente es volver a conectar con lo único que es real, el presente, mientras olvidas lo que no es real, el pasado. A continuación, libéralo. Imagina cómo será tu vida y cómo te sentirás una vez que te hayas liberado del resentimiento. Hazlo ahora mismo. Déjalo ir. Perdona.

Recuerda que perdonar es un acto de amor hacia ti mismo. No perdonas solo porque tienes compasión, sino porque valoras tu felicidad más que ninguna otra cosa. Cuando perdonas, dejas de aferrarte a tu historia y te distancias de los pensamientos relacionados con ella.

     4. Olvidar Por último, olvida. Olvidar consiste en dejar de repetirte los pensamientos relacionados con el resentimiento y seguir adelante. Cuando aparezcan estos pensamientos, déjalos ir. Con el tiempo, perderán su poder.

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA DEL MÉTODO

RESUMEN del método de 4 pasos para dejar ir el resentimiento:

  1. 1. Cambiar/reevaluar tu interpretación
    Escribe lo que ha sucedido exactamente. Si quitas tu interpretación, ¿cuáles son los hechos?
  2. Confronta la situación
    Si estás resentid@ con alguien, puede que necesites tener una conversación sincera con esa persona. Si no eres capaz de hablar directamente con esa persona, puedes escribir una carta. Incluso si no la llegas a enviar, el simple hecho de escribir una carta puede ayudarte a liberarte de parte del resentimiento.
  3. Perdonar
    Ahora que has encontrado una vía para expresarte, puedes perdonar. Escribe cómo afecta tu resentimiento a tu felicidad y a tu tranquilidad:
    Ahora, imagina cómo sería tu vida y cómo te sentirías si dejaras ir ese resentimiento. Hazlo ahora mismo. Déjalo ir y permítete perdonar.
  4. Olvidar
    Por último, olvida. Comprométete a dejar ir tus pensamientos de resentimiento. Cuando veas que surgen pensamientos de este tipo, déjalos ir.

 

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Anna BeuSam
4 maneras para conseguir autoaceptación

4 maneras para conseguir autoaceptación

Cuando gané el Oscar, pensé que era un error. Pensaba que todo el mundo lo descubriría y que me lo acabarían quitando. Vendrían a mi casa, llamarían a la puerta y dirían: “Disculpe, queríamos dárselo a otra persona. Era para Meryl Streep”.

— Jodie Foster

Piensas: “¿Por qué alguien querría volver a verme en una película? Y, de todas formas, no sé actuar así que, ¿por qué estoy haciendo esto?”.

— Meryl Streep

¿Sientes que no eres lo suficientemente bueno en algo?

¡Adivina qué! …No eres el únic@.

  • El otro día le escribí lo siguiente a un compañero :
    “Hay muchos temas sobre los que podría escribir, pero ya hay muchos libros. A veces me pregunto, ¿cuál es el objetivo?”
  • Él me contestó:
    “Conozco ese sentimiento de ‘¿Cuál es el objetivo?’ Todo aquello sobre lo que vale la pena hablar ya se ha dicho. Y, al fin y al cabo, ¿quién soy yo para escribir sobre ello? ¿Qué es lo que he conseguido hasta ahora? Bueno…supongo que es normal. Está bien saber que no somos los únicos a los que les preocupa esto.”

 

Sin importar si eres consciente de ello o no, millones de personas se sienten de la misma manera.

El sentimiento de “no ser lo suficientemente bueno” por sí mismo debe haber acabado con muchos más sueños que cualquier otro. ¿Quién no se ha sentido nunca así?

Aquí tienes una lista (poco exhaustiva) de cómo me he sentido yo durante mi vida:

  • No soy una escritora lo suficientemente buena
  • No soy lo suficientemente carismática
  • No soy lo suficientemente competente
  • No tengo la suficiente confianza en mí misma
  • No soy lo suficientemente constante
  • No soy lo suficientemente buena para hablar en público
  • No soy lo suficientemente inspiradora
  • No soy lo suficientemente interesante
  • No gano suficiente dinero
  • No soy lo suficientemente paciente
  • No soy lo suficientemente perseverante
  • No soy lo suficientemente proactiva
  • No soy lo suficientemente productiva
  • No entro en acción lo suficiente
  • No soy lo suficientemente resistente
  • Mi inglés no es lo suficientemente bueno
  • Mi memoria no es lo suficientemente buena.

Y podría continuar.

La gente que siente que no es lo suficientemente buena tiende a tener un bajo autoconcepto.

Se centran en aquello que hacen mal y filtran todo aquello que hacen bien. Intenta hacerles un cumplido y todo lo que obtendrás será: “No es para tanto”. O peor, pueden creer que lo único que intentas es ser educada o incluso manipularlos.

A estas personas les cuesta aceptar cumplidos. En vez de simplemente darte las gracias, devuelven el cumplido o subestiman lo que han hecho satisfactorio. ¿Puede que estés actuando de la misma manera?

Fíjate si haces alguna de las siguientes cosas cuando recibes un cumplido:

  • Quitarle importancia a lo que has hecho: “Cualquiera podría haberlo hecho”.
  • Hablar sobre todos tus errores y explicar las cosas que podrías haber hecho mejor.
  • Intentar devolver el cumplido: “Gracias. Creo que tú también has hecho un gran trabajo”.

 

Date cuenta de que estas tres opciones anteriores manifiestan una incapacidad de aceptar el cumplido al cien por ciento.

Además de restarle importancia a tus logros, puede que también magnifiques todos tus errores por pequeños que sean, para reforzar la idea de que no eres valioso. Mantienes una larga lista de tus fracasos, incapaz de dejarlos ir, ya que encajan con tu historia. ¿Quién serías si ya no fueras ese hombre o mujer que nunca es lo suficientemente bueno?

Por extraño que pueda parecer, salir de esta historia nos causa cierto temor. La certeza de que no eres lo suficientemente bueno te hace sentir cómodo, en cierta medida. Imagina que pasaría si te liberaras de tu historia, intentaras hacer algo que siempre has querido hacer, y fracasaras. Lo que sospechabas desde hace ya tanto tiempo: no eres lo suficientemente bueno.

O peor, ¿qué pasaría si tuvieras éxito? ¿Cómo encajaría esto en tu historia? Recuerda que tu cerebro está sesgado hacia la negatividad. Añadir tu propio sesgo no te ayudará a sentirte bien contigo mismo.

La realidad es que haces la mayoría de las cosas bien. Aunque la falta de experiencia, de interés o de talento puede explicar por qué no te va tan bien como te gustaría en ciertas áreas, esto no tiene nada que ver con que tú no seas lo suficientemente «bueno».

Identificar qué desencadena tus sentimientos de incapacidad:

  • El primer paso es descubrir qué desencadena estos sentimientos. ¿Con qué pensamientos te estás identificando? ¿Qué áreas de tu vida están implicadas?

Dedica unos pocos minutos a escribir lo siguiente:

  1. Las situaciones en las que no te sientes lo suficientemente bueno, y los pensamientos con los que te identificas (tu historia).
  2. Lleva un seguimiento de tus logros. El segundo paso es llevar un seguimiento de tus logros. No sentirse lo suficientemente bueno suele ser el resultado de mantener una visión negativa sobre ti mismo. Te centras en tus defectos, y no reconoces tus éxitos. Las personas con una autoestima saludable tienden a verse a sí mismas de manera más objetiva, reconociendo tanto sus debilidades como sus fortalezas.

 

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA

  1. Esta práctica sencilla te ayudará a aceptar los cumplidos. Cuando alguien te haga un cumplido, di lo siguiente:
    Gracias *inserta el nombre de la persona*.

Y ya está. No hay nada más sencillo. No digas: “Gracias pero…”, “Gracias, tú también” o “No ha sido para tanto”. Simplemente di “gracias”.

Aquí tienes mis recomendaciones para sacarle partido al ejercicio:

  1. Da las gracias en voz alta y de forma clara. Puede que descubras que tienes tendencia a reprimir tus sentimientos y acabar dando las gracias de forma casi mecánica. De hecho, puede que te des cuenta de que nunca dices “gracias” de corazón.
  2. Deja que el mensaje cale: antes de empezar una nueva frase, deja un espacio para que el sentimiento de gratitud se exprese. No le quites importancia al cumplido ni expliques por qué te lo mereces (o no).
  3. Dilo en la manera en que lo sientas: muestra tu aprecio diciéndole a la persona que te ha hecho el cumplido cómo te sientes. Puede que experimentes resistencia. A muchos de nosotros nos cuesta expresar gratitud, puesto que nuestro orgullo nos lo impide. Después de todo, somos fuertes y no necesitamos los cumplidos de nadie, ¿no? No queremos sentirnos vulnerables.

Si experimentas resistencia y este ejercicio te parece difícil, sé consciente de que es algo normal.

Tu capacidad para aceptar un cumplido puede ser un buen indicador de tu nivel de autoconfianza. Practica el aceptar cumplidos y permítete sentirte vulnerable. Aceptar que te mereces los cumplidos te ayudará a promover tu autoconfianza.

 

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El paso más importante para cambiar una emoción

El paso más importante para cambiar una emoción

Cambiar tus emociones modificando tu comportamiento

Ayuda mucho el comprender que un pensamiento sobre una persona o sobre un suceso es solo un pensamiento.  El pensamiento es el que hace que te sientas de la manera en la que te sientes.

Para cambiar la forma en que te sientes, cambia la manera en la que piensas.
Vernon Howard, El Poder de Tu Supermente.

Puedes influenciar tus emociones usando tu cuerpo, tu mente o tus palabras. Puedes cambiar tu interpretación de los pensamientos y los hechos para modificar tu estado emocional.

Por desgracia, cuando las emociones insatisfactorias surgen de manera repentina o son demasiado fuertes, cambiar tu postura corporal o utilizar la afirmación positiva puede no ser suficiente. De hecho, intentar sustituir una emoción insatisfactoria por una más positiva suele no tener éxito.

No siempre puedes superarte dándote ánimos o contrarrestar la pena simplemente decidiendo que “estás bien”. Tampoco puedes esperar que la tristeza profunda desaparezca por repetirte la frase / el mantra: “Estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz”. Sin embargo, puedes influenciar tu estado de ánimo cambiando tu comportamiento.

Cuando modificas tu comportamiento, tus sentimientos cambiarán con él. Puede ocurrir de forma casi inmediata, como cuando logras distraerte y olvidar tu rabia realizando alguna tarea.

O puede llevar semanas, o incluso meses, si estás lidiando con una emoción profunda como una pena  fuerte.

Para empezar a cambiar tu estado de ánimo, cuando sientas una emoción insatisfactoria, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Qué está causando la emoción?
  • ¿Qué puedo hacer sobre mi realidad actual?

Tras responder estas preguntas, identifica acciones concretas que puedes llevar a cabo para cambiar tu estado emocional.

Recuerda que las emociones desaparecerán con el tiempo debido a su naturaleza efímera. Es decir, salvo que las refuerces repitiendo la misma situación una y otra vez en tu mente.

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA:

  1. Recuerda la última vez que experimentaste una emoción insatisfactoria durante un par de días o más. Escríbela.
  2. Ahora, escribe lo qué hiciste para superar esa emoción insatisfactoria. Escríbela
  3. A continuación, pregúntate: “¿De qué manera podría haber cambiado mi comportamiento para haber influenciado positivamente mis emociones?” Escribe tu respuesta.

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Tres motivos principales por lo que te pones a la defensiva

Tres motivos principales por lo que te pones a la defensiva

Nuestro amor por tener razón se acepta más que nuestro miedo a estar equivocados. ​
Kathryn Schulz, periodista y escritora.

¿Te justificas constantemente a ti mismo? ¿Te ofendes cuando alguien te insulta o te falta al respeto?

Existen muchas razones concretas por las que te pones a la defensiva. Al ser consciente de estas razones, aprenderás mucho sobre ti mismo y serás capaz de dejar ir ese deseo de defenderte. Primero, vamos a ver por qué te pones a la defensiva.

La necesidad de defenderte surge de tu deseo de proteger tu historia (o tu ego). Cada vez que tu ego se ve amenazado, te sientes provocado y tienes la necesidad de defenderlo.

Creo que existen tres motivos principales por los que te sientes provocad@:

  1. Parte de lo que te han dicho es verdad.
  2. Tú crees que parte de lo que te han dicho es verdad.
  3. Una creencia primordial para ti se ha visto atacada.

Ten en cuenta que, puesto que la historia de cada uno es diferente, lo que te provoca a ti puede no provocar a otra persona.

1. Parte de lo que te han dicho es verdad

Alguien ha mencionado algo que es cierto sobre ti y duele.

Por ejemplo, pueden acusarte de postergar un proyecto determinado. Tu incapacidad para aceptar la verdad es la razón por la que te pones a la defensiva. Cuando este tema sale a la luz, desencadena reacciones emocionales en ti tales como el enojo, el rechazo o la autocrítica.

2. Tú crees que parte de lo que te han dicho es verdad

Te han dicho algo que tú crees que es verdad y duele.

En este caso, las críticas que has recibido son infundadas. Aun así, sigues sintiéndote herido. ¿Por qué pasa esto? Porque lo que te han dicho confirma los pensamientos débiles que tienes sobre ti mism@.

Por ejemplo, imaginemos que crees que no eres lo suficientemente buen@ en algo. Esta creencia te empuja a trabajar más duramente que nadie. ¿Cómo te sentirías si alguien te acusara de ser perezos@?

Te sentirías ofendido, pero solo debido a tu creencia de que deberías trabajar más.

3. Una creencia primordial para ti se ha visto atacada

Alguien ha atacado directa o indirectamente una de tus creencias centrales, y sientes la necesidad de defenderte.

Puede ser una creencia religiosa, política o una creencia más general sobre el mundo o sobre ti mismo. Cuanto más vinculado estés a este pensamiento, más fuerte será tu reacción emocional.

Aquí tienes un buen ejemplo: Como creían que Donald Trump era el mal, algunos tuvieron fuertes reacciones emocionales después de que fuera elegido presidente. Algun@s gritaron e incluso se volvieron violentos. Por otro lado, otr@s estaban encantados con la victoria de Trump.

¿Cómo la gente puede reaccionar de maneras tan diferentes ante un mismo suceso? Se debe a sus creencias principales. Tanto los un@s como los otr@s se identifican fuertemente con sus creencias políticas. Esto llevó a que se les saltaran las lágrimas a algun@s,  mientras que otr@s se alegraban.

Siempre que una creencia a la que te sientes fuertemente vinculado sea atacada o desafiada, experimentarás una reacción emocional. Cuanto más profunda sea la creencia, más fuerte será la reacción emocional que se producirá cuando la ataquen. Un ejemplo extremo sería alguien dispuesto a matar a quien se atreva a criticar su religión.

Cómo utilizar esta emoción para crecer:

Observa en qué situaciones te has sentido provocado.

Cuando te sientas ofendido, detente y pregúntate por qué. ¿Qué creencia te lleva a defenderte? ¿Puedes dejar de lado esta creencia? ¿Es realmente cierta esta creencia?

Al hacer esto, aprenderás mucho sobre ti mism@.

Serás capaz de dejar ir pensamientos que NO te están siendo útiles y te darás cuenta de que, la mayoría de las veces, ni siquiera necesitas defenderte a ti mism@.

PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA:

Cuando veas que te pones a la defensiva, recuerda preguntarte lo siguiente:

  1. ¿Qué estoy intentando proteger?
  2. ¿Puedo dejar ir ese pensamiento?
  3. ¿Qué sería yo sin esa creencia?

 

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El error es la semilla del éxito

El error es la semilla del éxito

EL ERROR ES LA SEMILLA DEL ÉXITO

El error, representa no solamente una extraordinaria forma de evaluar lo que aún no sabemos hacer acertadamente, sino también, una maravillosa oportunidad para aprender a hacerlo correctamente.

El error está asociado al pasado, lo cual significa que aprender de los errores, es lo mismo que aprender del pasado, y aprender del pasado, es encontrar los valores para construir el futuro. 

Existen dos falsedades en nuestra mente:

  1. Culpa
  2. Castigo

La idea de culpa:

Internamente genera niveles lamentables de baja autoestima en cada persona, pérdida grandísima de opciones, de oportunidades en la vida, porque se siente incapaz, no merecedor; porque siente que necesita sacrificarse y/o castigarse.

Lamentablemente, hemos encontrado personas que aparentemente, tenían una gran capacidad de servicio, pero cuando empezamos a profundizar en la causa de su «aparente servicio» o de su aparente sacrificio ante los demás, lo que encontramos es que en ellos hay un profundo sentimiento de culpa y sienten que están pagando su culpa, sacrificándose y a eso le llaman «servicio».

Lo que es posible que sufran, es una baja autoestima  y un proceso  complejo en su interior. Cuando la culpa es hacia afuera, cuando inculpamos a los demás, entonces nos llenamos de rencores, de odios y de deseos de venganza… nos llenamos de un proceso interno absolutamente lamentable.

Adicionalmente, todos estos procesos mentales de odios, rencores, violencia, tienen otro efecto desastroso sobre nuestro cuerpo físico, que llamamos el efecto psicosomático. Se debilita el sistema inmunológico, se producen procesos autodestructivos y facilitan el desarrollo de ene-mil enfermedades físicas, emocionales y/o mentales.

 Por eso necesitamos limpiar nuestra mente, de la idea de la culpa. Porque el error, representa no solamente una extraordinaria forma de evaluar lo que aún no sabemos hacer acertadamente, sino también, una maravillosa oportunidad para aprender a hacerlo correctamente.

La inexistencia del cupable: EL CULPABLE NO EXISTE

La idea del castigo

Es el siguiente paso despues de la culpa es otro absolutamente desastroso.

El castigo tiene ene-mil formas y genera todos los traumas en nuestro interior: genera baja autoestima, situaciones internas de rebeldía, cantidad de procesos complicadísimos en las relaciones humanas y está directamente asociado a la culpa. Entonces estos procesos traumáticos internos, donde las personas se sienten inseguras, se sienten incapaces ante la vida, son resultados de los castigos.

Como esto es tan lamentable, te propongo hacer lo siguiente (desde tu mente):

  1. Es fundamental comprender que no hay culpable, sino una situación normal dentro del universo, normal dentro de cualquier pedagogía, que llamamos el error  y que es la semilla de la sabiduría y del éxito.
  2. El error no lo vamos a ver como algo malo, sino que lo vamos a ver como ES: como la posibilidad de aprender algo nuevo; y en lugar del castigo, lo vamos a tomar como una herramienta de amor, que es la enseñanza.
  3. Aprender a enseñar amorosamente, porque entre otras cosas, el castigo no enseña nada de lo que queremos enseñar,

Poniendo un ejemplo: si un niño rompiera una ventana y lo castigo, el castigo no le va a enseñar a no romper ventanas. El castigo, le va a enseñar a decir mentiras para evitar el castigo y a evadir sus responsabilidades; le va a enseñar a ser muy hábil para evadir el castigo, pero no le va a enseñar la razón por la cual es necesario tener cuidado con las ventanas.

Por eso decimos que el castigo es antipedagógico y enseña exactamente lo contrario de lo que esperamos enseñar.

Cuando las personas me dicen que hay niños mentirosos o adultos mentirosos, es evidente que estas personas fueron castigadas.

La mentira se convierte en un mecanismo de defensa natural, automática. Para no volver a caer en estas situaciones, vamos a trabajar esto profundamente. Esto es lo que dicen los maestros de sabiduría:

EL ERROR ES LA FORMA NATURAL DE «EVOLUCIÓN» Y «EVALUACIÓN»

El error es una herramienta de evaluación, no algo malo. ¿Conoces alguna persona, que cuando se levanta en la mañana, se dice a sí misma: «Hoy, me propongo cometer los siguientes errores», y hace una lista?. Yo no la conozco y no sé si alguno de vosotr@s la conoce… o ¿vosotros haceis eso?

Es evidente que no. Sin embargo, al final de un día de nuestras vidas, podríamos decir, por ejemplo: «Anna, mira cuántos errores he cometido en el día de hoy».

¡Eso sí lo conozco! Eso significa, que la totalidad de los errores que cometemos los seres humanos, son involuntarios. Nadie tiene la intención de cometer un error. Eso no existe. Evidentemente, los cometemos y nos falta cometer más. No os  asusteis… nos falta cometer muchos errores.

Acuérdate de esta reflexión:

Un maestro de sabiduría…. ¿quién es?

  1. ¿Alguien que nunca comete errores?
  2. ¿Alguien que ya cometió todos los errores?

El maestro de sabiduría es alguien que ya cometió todos los errores posibles… ¿y qué hizo? Aprendió de ellos y por eso ahora el maestro no comete errores. Pero, él no llegó a esa situación por casualidad, por buena suerte… Llegó a través de los errores mismos.

Eso es lo que se llama EL VALOR PEDAGÓGICO DEL ERROR. Con esto buscamos quitarnos las ideas de culpa.

Los padres, a veces se sienten culpables de que sus hijos tengan ciertas dificultades… Dicen… yo lo hubiera podido hacer mejor, si hubiera tenido más información, si hubiera sabido más cosas.

No tienen porque sentirse culpables, porque nadie está obligado a saber lo que no sabe aún. Lo que necesita es seguir el proceso de aprendizaje. Cuando nosotros cometemos errores, recordemos que el universo es ciento por ciento eficiente. En el universo, como tal, no hay ineficiencia. Nosotros tenemos ineficiencia a veces, el universo no, porque el universo aprovecha de una manera totalmente eficiente y perfecta, todo lo que en él existe y todo lo que en él sucede.

Esto quiere decir, que si estoy en un estado de ignorancia/dormido, y mi estado de ignorancia/dormido me lleva a cometer irrespetos y agresiones contra otras personas, al cometer ese tipo de errores… el universo va a aprovechar de una manera perfecta esa condición de ignorancia/dormida mía; y la va a aprovechar de la siguiente manera, dado que los destinos de otras personas requieren pasar por la experiencia de ser agredidos, de ser invalidados o de ser atacados.

Ellos mismos en su diseño de destino, necesitan pasar por estas experiencias para aprender varias cositas:

  1. Aprender que ellos mismos generan la correspondencia necesaria con lo que les sucede.
  2. Aprender a no juzgar al agresor, sino a verlo  como alguien dormido, que necesita cuestionar su enseñanza.

Entonces, cuando yo agredo a alguien, con el tiempo, me voy a decir: «Bueno, fue un error haber agredido a alguien». Eso, efectivamente fue un gran error y el reto es comprender  que generalmente yo me siento culpable de eso, me voy a sentir muy mal hasta que comprenda lo siguiente: Yo, solamente cometí un error originado en mi ignorancia/adormecimiento.

Por otro lado, la persona que resultó afectada con lo ocurrido, no tiene nada que ver conmigo, en cuanto a la experiencia de él, porque para él era necesario ser agredido (está dormido…) y si no lo hubiera sido por mí, lo hubiera sido por otro… pero hubiera sido agredido, porque él necesitaba ser agredido.

En su diseño de destino estaba ser agredido !!. Esto ayuda que nos quitemos la idea de la culpa. Te invito a reflexionar… no tienen absolutamente nada que ver con los destinos que sus hijos traen. ¡Nada! ¿Por qué? Porque los destinos que los niños traen, son previos, son muy anteriores, a sus mismos padres… y esos destinos no se originaron en ningún tipo de relación con sus padres… Se originaron por ellos mismos.

Y, por supuesto, estos espíritus han visto en estos padres, la oportunidad perfecta para venir a trabajar sus destinos y a superarlos. Entonces, los padres se convierten en un excelente apoyo, para el desarrollo espiritual de sus hijos. Generalmente, no son conscientes de eso, sino muy inconscientes/dormidos… porque si fueran conscientes/despiertos de eso, no servirían esos padres para apoyar el destino, sino para apoyar una misión… pero, eso vendrá más adelante..en otro artículo.

Los hijos cuando se quejan de sus padres, lo hacen porque están precisamente dentro de la misma ignorancia/dormidos. Ellos suponen, creen, que la causa de sus problemas son sus padres, cuando no es así. La causa de sus malestar e incomodiad, son ellos mismos. Esos padres, son el apoyo para salir de ellos, pero como todavía no saben esto  (estan dormidos…), pues usan lo que pueden usar y lo que nosotros mismos les enseñamos: La Culpa y el Castigo. Si podemos comprender esto, vamos a dejar de culpar a los demás de nuestras situaciones de aprendizaje:

EL PRIMER ERROR ES CREER QUE TENGO LA RAZÓN CUANDO ALGO NO FUNCIONA ADECUADAMENTE.

Para que los habitantes del Planeta Tierra podamos salir de nuestros estados actuales de Ignorancia/dormidos (creer que sabemos, o creer que nuestros retos son de los demás)…

Es necesario observar y reconocer los siguientes seis pasos:

1. Observar cuales son los resultados individuales indeseables y que me crean insatisfacción.

2. Reconocer la ignorancia personal que los genera.

3. Decisión de elegir  no repetir los mismos errores.

4. Buscar nueva información en los archivos del universo.

5. Cambiar totalmente la forma de pensar, de comunicarse y de actuar.

6. Disponerse a experimentar nuevos métodos y comportamientos.

Resumen de la importancia del error para poder llegar a la Sabiduría:

1. La inocencia y la ignorancia/dormido pueden cometer errores.

2. Todo error se verifica en un resultado indeseable.

3. Un resultado indeseable lleva a la búsqueda de nuevas opciones.

4. Reconocer el valor del error es abrir la puerta a la sabiduría.

5. La sabiduría es el resultado de haber aprendido de los errores.

6. La sabiduría ya no comete errores.

7. La sabiduría se verifica en resultados satisfactorios obtenidos voluntariamente.

QUIEN APRENDE DE SUS ERRORES ESTA EN EL CAMINO DE LA SABIDURÍA.

 

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