Como Recuperar Tu Espacio En Las Relaciones

¿En cuáles de tus relaciones sientes que debes adaptarte para que todo esté bien?

Reflexiona sobre esto. Seguramente hay alguien con quien esto te ocurre.

Por ejemplo, cuando le escribes a un amigo para proponerle un plan para mañana y no te responde, no sabes si puedes contar con él o no.

Esta incertidumbre te impide organizarte o buscar otras opciones. Sin embargo, sigues esperando su respuesta, sin tomar ninguna decisión por tu cuenta :-(.

Es decir, te adaptas a la otra persona en lugar de tomar tu propio espacio.

O tal vez empiezas a salir con alguien y poco a poco te adaptas a sus planes y aficiones, dejando de hacer las cosas que te gustaban y te hacían sentir bien.

Por ejemplo, ya no comes tan saludable, no haces ejercicio, cambias tus horarios de sueño, o dejas de ver a tus amigos…

Porque has aprendido que «para que estemos bien, yo debo adaptarme».

Que «si expreso lo que quiero, se enfadan».

Que «si pongo un límite, la relación se deteriora».

Así que piensas que no puedes decir nada y te adaptas constantemente.

¿Te identificas con esto?

Y ojo, esto puede pasar en cualquier relación: pareja, familia, amistades, trabajo…

¿Con quién te reprimes, te callas o te sobrecargas porque sientes que es necesario para mantener la paz?

Piensa en esa amiga a la que siempre llamas tú, a la que te adaptas para quedar y que siempre decide qué hacer.

O ese hermano que no ayuda con los problemas familiares porque está ocupado con su trabajo, y tú cargas con todo para mantener la armonía.

O ese jefe exigente que siempre demanda más y nunca está satisfecho, pero al que no pones límites por miedo a represalias o a generar tensión.

O esa madre del colegio que siempre tiene que tener la razón y salirse con la suya, obligando a los demás a seguirle como corderitos para evitar conflictos.

O tu padre. O tu madre. O tu suegra. O tu vecino.

¿Con quién no puedes ser tú mismo, relajado, diciendo lo que te molesta, lo que te gusta, lo que consideras bien o mal?

¿¿¿Con quién???

A veces, esto de adaptarse al otro es porque esa persona impone su carácter y tú automáticamente te colocas por debajo, renunciando a lo tuyo.

Otras veces, esta adaptación tiene que ver con tus experiencias de vida que te enseñaron a relacionarte así.

Por ejemplo, si creciste en un entorno donde no se validaban tus emociones y no se permitía expresar tus deseos, aprendiste que lo mejor era adaptarte.

O si careciste de amor incondicional y aprobación siendo tú mismo, sin esfuerzo…

O si en alguna relación anterior, cuando expresaste lo que sentías, te culparon de ser egoísta…

O si en tu infancia asumiste roles y responsabilidades de adulto, aprendiste que debías adaptarte.

Esto le pasó a una clienta cuando era niña y ahora se refleja en sus relaciones de pareja:

«De pequeña aprendí que, para evitar crisis, debía obedecer, no causar problemas y asegurarme de que todo fuera bien. Ahora elijo parejas inmaduras a las que debo cuidar y asumir responsabilidades que no me corresponden».

Así es. Y para mantener la relación, cuido y sostengo.

Yo me adapto.

Yo me esfuerzo.

Yo me sacrifico.

Para evitar roces, conflictos y malos rollos.

Y si estoy conociendo a alguien y un día cancela un plan sin proponerme otra cosa, aunque no me guste, me callo por miedo a agobiarlo y que se aleje.

Quizás al principio no me importe por la emoción del enamoramiento. Pero si las cosas que me molestan siguen ocurriendo, el malestar crecerá.

Tal vez intente decir algo, pero probablemente no encuentre el momento adecuado para hablar.

Porque cuando alguien realmente quiere encontrar el momento para algo, el momento aparece.

Es decir, si quiero decirle algo a una persona, de repente el momento está ahí, frente a mí.

Pero si temo lo que puede pasar al decir lo que pienso, no veré el momento aunque esté claro delante de mí.

Y seguiré adaptándome y sintiendo que debo fallarme a mí  para mantener la relación.

¿Te suena? ¿Ya identificaste con quién te adaptas para evitar problemas o no perder ese vínculo?

Pues no,  debes saber que los vínculos reales no se perderán porque empieces a decir lo que piensas.

Si estás dispuesta a comprobarlo, L.I.B.E.R.A. es el curso para que aprendas a quererte, a expresar lo que sientes y a ocupar tu lugar en tus relaciones.

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Sí, quiero dejar de adaptarme.

 

Descubre el Secreto para una Confianza Inquebrantable

No hay límites para lo que puedes lograr. Enfrenta tus miedos y descubre tu poder interior.

Superando la Sensación de «No Saber Suficiente»

Imagina esta situación: estás en una reunión con amig@s o colegas, el tema de conversación deriva hacia un tema político o de actualidad. Todos parecen tener opiniones sólidas, argumentos bien articulados y una confianza palpable al expresar sus puntos de vista.

Y tú, ¿te quedas callada? ¿Te comparas con ellos, sintiendo que tus opiniones no tienen el mismo peso, que tus conocimientos no están a la altura?

Si alguna vez te has encontrado en este escenario, no estás sola. Muchas personas, especialmente mujeres, luchan contra la sensación de inferioridad intelectual, cuestionando constantemente su valía y su capacidad para participar en conversaciones significativas. ¿Por qué ocurre esto? ¿De dónde viene esta sombra de duda y autoevaluación negativa?

La Raíz de la Inseguridad Intelectual

La respuesta puede remontarse a experiencias pasadas, esos momentos en la infancia o la adolescencia donde nuestras opiniones fueron desestimadas, ridiculizadas o ignoradas. ¿Recuerdas alguna vez haber sido callado con un «tú no sabes de esto» o un «cuando seas mayor, entenderás»? Estas pequeñas interacciones pueden dejar una marca duradera, llevándonos a internalizar la creencia de que no somos lo suficientemente inteligentes o cultos para contribuir de manera significativa en las conversaciones.

Así es como nace esa sensación de «no saber lo suficiente», esa constante comparación con los demás y la duda persistente sobre nuestra propia valía. Nos encontramos en una encrucijada entre la necesidad de demostrar nuestro conocimiento y la vergüenza de admitir nuestras limitaciones. ¿Cómo podemos liberarnos de esta carga autoimpuesta y abrazar nuestro propio potencial intelectual?

Transformando la Relación con el Conocimiento y la Autovaloración

La clave está en cambiar nuestra relación con el conocimiento y la autovaloración. En lugar de asociar nuestro valor personal con la cantidad de información que poseemos o nuestra capacidad para expresar opiniones sofisticadas, te propongo aprender a reconocer y valorar nuestras propias experiencias y perspectivas únicas. Es hora de desafiar la idea de que «deberíamos saber más» y comenzar a celebrar lo que ya sabemos y lo que todavía estamos aprendiendo.

¿Cómo se traduce esto en la vida cotidiana? Piensa en esas situaciones en las que te sientes insegur@ para expresar tu opinión en el trabajo, en reuniones sociales o incluso en conversaciones casuales. ¿Qué pasaría si te permitieras ser vulnerable, admitir tus limitaciones y aprender de los demás en lugar de compararte constantemente con ellos?

Desafiando la Necesidad de Demostrar Constantemente el Conocimiento

El primer paso para superar esta sensación de «no saber lo suficiente» es reconocer que el conocimiento es un viaje continuo, no un destino final. Todos estamos en constante proceso de aprendizaje y crecimiento, y cada uno de nosotros tiene algo valioso que aportar al mundo. Es hora de dejar de lado la autocrítica y abrazar la confianza en nosotros mism@s.

Reconstruyendo la Autoestima: El método L.I.B.E.R.A

Encontrarás el apoyo y las herramientas necesarias para reconstruir tu autoestima y liberarte del peso de la comparación y la autoevaluación negativa. A través de ejercicios prácticos y experienciales  junto  reflexiones profundas, aprenderás a amarte a ti  incondicionalmente y a reconocer tu propio valor, independientemente de lo que los demás puedan pensar o decir.

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Muchas otras personas que han transformado su relación con el conocimiento y la autoestima a través de este método único.

No permitas que el miedo al juicio ajeno te impida expresar tu verdadero yo y contribuir de manera significativa a tu bienestar y al mundo de relaciones que te rodea.

 

¡Es hora de abrazar tu propio conocimiento y brillar con confianza!

La Envidia y la Admiración: Dos Caras de la Moneda

La envidia y la admiración son dos emociones complejas que juegan un papel significativo en la inteligencia emocional y en nuestras interacciones sociales. Ambas surgen como respuesta a las cualidades, logros o posesiones de los demás, pero difieren en su naturaleza y efecto en nuestras vidas. Veamos…un poco más….

Comprendiendo la Diferencia entre Envidia y Admiración

La envidia se manifiesta cuando percibimos que alguien tiene algo que deseamos y que, por alguna razón, no podemos alcanzar.

Esta emoción está impregnada de resentimiento y amargura, y a menudo se acompaña de un sentimiento de inferioridad personal.

Cuando experimentamos envidia, tendemos a compararnos negativamente con la persona en cuestión y podemos llegar incluso a desearle mal. La envidia puede ser destructiva tanto para nuestra salud mental como para nuestras relaciones interpersonales, ya que nos consume desde adentro y nos impide apreciar nuestras propias cualidades y logros.

Por otro lado, la admiración surge cuando reconocemos y valoramos las cualidades, habilidades o logros de otra persona. A diferencia de la envidia, la admiración está impregnada de respeto, aprecio y aspiración.

Cuando admiramos a alguien, nos sentimos inspirados por sus logros y hacemos todo lo que haga falta por aprender de ellos. Esta emoción nos impulsa a crecer y mejorar, ya que nos motiva a emular las cualidades que admiramos en los demás. La admiración fortalece nuestras relaciones interpersonales al fomentar la conexión y el apoyo mutuo, y nos ayuda a desarrollar una actitud positiva hacia el éxito y el talento de los demás.

Cultivando Relaciones Saludables a Través de la Admiración

La distinción entre envidia y admiración radica en nuestra percepción y respuesta emocional ante los logros o cualidades de los demás.

Mientras que la envidia está arraigada en la comparación y la falta de aceptación de uno mismo, la admiración se basa en el reconocimiento y la valoración genuina de las habilidades y logros de los demás.

Cultivar la habilidad de transformar la envidia en admiración es fundamental para desarrollar una inteligencia emocional sólida y construir relaciones saludables y enriquecedoras con los demás.

Transformando la Envidia en Admiración: Un Ejemplo Práctico

Imagina que tienes un compañero de trabajo que recientemente ha sido ascendido a un puesto de mayor responsabilidad y reconocimiento. Inicialmente, podrías sentir envidia al ver su éxito y preguntarte por qué él y no tú. Sin embargo, en lugar de permitir que la envidia te consuma, puedes optar por transformar esa emoción en admiración.

Para hacerlo, comienza por reflexionar sobre las cualidades y habilidades que han llevado a tu compañero a alcanzar ese ascenso. Reconoce sus esfuerzos, dedicación y talento, y valora la trayectoria que ha seguido para llegar a donde está. En lugar de compararte negativamente con él, reconoce que su éxito no disminuye tus propias habilidades ni tu valía como profesional.

Luego, busca aprender de su ejemplo.

Observa cómo maneja sus responsabilidades, cómo se relaciona con los demás y cómo aborda los desafíos que enfrenta en su nuevo puesto.

Identifica las estrategias y habilidades que utiliza y considera cómo podrías aplicarlas en tu propia carrera profesional.

Además, aprovecha la oportunidad para establecer una relación de apoyo y colaboración con tu compañero. Reconoce su éxito y felicítalo sinceramente por su logro.

Muestra interés en su experiencia y aprendizaje, y busca oportunidades para trabajar juntos y aprender el uno del otro.

Al transformar la envidia en admiración, no solo te beneficiarás personalmente al cultivar una actitud positiva y constructiva, sino que también fortalecerás tu relación con tu compañero y contribuirás a un ambiente de trabajo más positivo y colaborativo.

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11 formas de expresar la ira

«La ira es la incapacidad de aceptar lo que no se puede cambiar.»  Norberto Levy

 

Norberto Levy, reconocido psicoanalista y autor, aborda el tema del enojo desde una perspectiva psicológica escribe:

  • «El enojo es una emoción que tiene como función protegernos de las agresiones y las injusticias.»
  • «El enojo no se limita a una reacción puntual, sino que implica una serie de pensamientos y creencias que sostienen esa emoción.»
  • «El enojo puede ser una señal de que algo en nuestras vidas necesita ser cambiado o ajustado.»
  • «El enojo mal gestionado puede llevar a relaciones deterioradas y problemas de salud física y mental.»
  • «Aprender a manejar el enojo de manera constructiva es fundamental para nuestro bienestar emocional y nuestras relaciones interpersonales.»

 

¿El enojo está afectando tu vida?

El primer paso para poder gestionar (darle la dirección, expresión e intensidad adecuadas) o eliminar el enojo es reconocer qué tan frecuentemente nos enojamos.

 

¿Qué tan frecuentemente te sientes?:

  • Tenso.
  • Irritado o molesto por la conducta de los demás.
  • Demasiado inquieto para poder dormir.
  • Frustrado.
  • De mal humor.

 

Piensas que:

  • ¿La gente trata de aprovecharse de ti?
  • ¿No obtienes los resultados que deberías de obtener?
  • ¿Das mucho más de lo que recibes?
  • ¿No te reconocen  lo que haces?
  • ¿Es importante que te desquites de lo que te hicieron?
  • ¿No cuentas con la ayuda de los demás?

 

Cuando estás molest@:

  • ¿Te piden que no grites?
  • ¿Te arrepientes de lo que dijiste o hiciste?
  • ¿Desquitas tu malestar con otras personas?
  • ¿La gente te pide que te calmes?

 

El enojo está relacionado con tres aspectos:

  • Lo que sentimos.
  • Lo que pensamos de lo que está sucediendo, de otras personas y/o de nosotros mismos.
  • La conducta que resulta de los dos anteriores.
  • Gritar es una conducta, pero también el estar callado y disimular nuestro enojo.

 

RESULTADO: El cuestionario toma en cuenta los tres aspectos. Si contestaste «si» a la mayoría o a una gran parte de las preguntas, significa que te enojas o molestas con frecuencia. Si enojarse es ya un hábito en ti, quizás no te has dado cuenta de qué tan importante es que aprendas  a gestionarlo, si no avanzas como quieres.

 

 

11 formas de como pasar a la expresión consciente:

1- Adquirir conciencia sobre la ira

El primer paso para aprender a gestionar los ataques de ira consiste en concienciarse de que se tiene un problema para convertirlo en un reto, gracias al compromiso de buscar soluciones a ello. No todas las personas experimentan ataques de ira con la misma facilidad. De hecho, puede haber personas que les cueste mucho experimentarlos y otros individuos que los desarrollan de forma frecuente. Así pues, si quieres solucionar tus ataques de ira TE AYUDARÁ  tener presente que eres una personas propensa a experimentar este tipo de reacciones.

Esta concienciación será básica para que prestes más atención a las situaciones que te pueden provocar ataques de ira. Así como a las a las respuestas emocionales que desarrollas a lo largo del día. De la misma forma que una persona que no sabe nadar entra con precaución a la piscina cuando se quiere dar un baño, A TI te ayudará  estar más atento cuando te expongas a situaciones irritantes.

2- Identificar situaciones peligrosas 

Otro aspecto importante a tener en cuenta para gestionar los ataques de ira consiste en identificar las situaciones peligrosas. Por situación peligrosa se entiende todas esas circunstancias que pueden provocarte un ataque de ira. Si analizas qué, cómo, cuando, con quién y dónde has tenido tus últimos ataques de ira, de bien seguro que identificaras situaciones específicas a las que eres especialmente vulnerable.

Ante discusiones de pareja, cuando surgen problemas en el trabajo, durante la práctica de una competición deportiva… Todas las personas tienen sus puntos vulnerables  y si quieres conseguir gestionar tus ataques de ira te será útil conocer los tuyos. Al tener bien identificado cuáles son tus situaciones más peligrosas, tendrás mayor capacidad para enfrentarte a ellas y conseguir gestionarlos.

3- No acumular la ira

Los ataques de ira suelen ser mucho más comunes en esas personas que no se sienten capaces de gestionar su ira o enfado. De este modo, las personas van acumulando pequeñas cantidades de ira a través de distintas situaciones. Al no canalizarla y no expresarla de ningún modo, puede provocar un exceso de tensión en el cuerpo, por lo que este se vuelve más susceptible al ataque de ira. Si esto te sucede, es necesario que no te vayas guardando las cosas y consigas aprender a descargar tus emociones cuando todavía no son muy intensas.

Manifestar una opinión, expresar lo que sientes con lo que el otro hace, verbalizar un pensamiento… Son estrategias que te pueden servir para ir canalizando tu enfado, a medida que lo experimentas. Si lo haces, no se irán acumulando y tu estado emocional permanecerá mucho tranquilo. De este modo, ante una situación de enfado, te será más sencillo gestionar el ataque de ira.

4- Parar a tiempo

Si padeces ataques de ira sabrás a la perfección que durante los segundos previos a “explotar” notas claramente como la ira empieza a subir por tu cuerpo. Como el rugido de un león. Es una sensación breve e intensa y normalmente inconfundible. Cuando sientes esa carga emocional sabes perfectamente que acabará en un ataque de ira. Pues bien, si quieres conseguir parar la emoción y evitar el ataque de ira, tienes que aprovechar esos segundos de la mejor forma que puedas.

De hecho, cuando te ves sobrepasado emocionalmente, sólo durante ese periodo de tiempo tendrás margen de maniobra. Si no actúas antes de tu primera expresión de ira, ya no podrás controlar tu ataque y la razón no tendrá tiempo para intervenir. En esos momentos, suele ser conveniente repetir mentalmente la palabra “STOP”.

También te ayudará realizar una acción que te aleje de la emoción y te permita encontrar una situación en la que consigas calmarte.

5- Evita la frustración

La mayoría de veces los ataques de ira aparecen como respuesta a un claro sentimiento de frustración por no cumplir expectativas. Por este motivo, tienes que ser consciente que experimentar frustración puede ser tu peor enemigo y te puede generar ira con facilidad. En este sentido, es conveniente que analices siempre todas las situaciones con la mayor calma y racionalidad posible.

Muchos de los elementos que generan frustración puede acotarse e interpretarse de forma distinta. No te tomes las cosas personalmente. Más calmada-mente y con una visión mas amplia que provoque una menor intensidad emocional. Evitar pensar en términos de todo o nada es uno de los principios que permite a uno alejarse de la frustración y conseguir respuestas adaptadas. Ante cualquier situación, trata de racionalizar y buscar alternativas. Rápidamente verás cómo evitar la frustración es más sencillo de lo que creías.

6- Analiza las causas y las consecuencias

Si analizas las causas y las consecuencias de los ataques de ira, bien seguro verás que no presentan una buena relación “calidad-precio”. Quiero decir que en la mayoría de casos las causas que te generan un ataque de ira no son tan importantes como para justificar tus respuesta. Y aun mucho menos para explicar las consecuencias negativas que atañen a un ataque de ira.

La mala imagen que das de ti mismo, los sentimientos de autorreproche que sientes después de haber actuado de una forma que no querías, la preocupación por el daño que puedes haber hecho a los demás… Todas estas consecuencias son demasiado elevadas, por lo que ponen de manifiesto que no quieres experimentar ataques de ira.

Una tarea que resulta muy útil consiste en realizar una lista de todas las consecuencias negativas que te han proporcionado los ataques de ira. Cuando la tengas, léela detenidamente, estúdiatela a fondo y memoriza cada uno de los aspectos apuntados.

El objetivo consiste en que tengas muy presente qué pasa cuando tienes un ataque de ira y cuáles son tus motivos personales para evitarlos. Realizar esta tarea te generará motivación para controlar los ataques de ira y, a la vez, te concienciará para trabajar para lograrlo. Insertar en tu pensamiento alguno de estos aspectos en los momentos que notas que puedes tener un ataque de ira también te puede resultar muy útil para conseguir parar a tiempo.

7- Aprende a expresar la ira

Aprender a gestionar los ataques de ira no implica pretender no querer experimentar nunca esta emoción. De hecho, tampoco implica no querer expresar nunca las sensaciones de ira.

La ira es una emoción normal, que tenemos todas las personas y que muy a menudo juega un papel adaptativo importante.

Por este motivo, querer vivir sin esta emoción puede resultar perjudicial. Además, en muchos momentos de la vida puede resultar imposible no experimentar ira, por lo que tenemos que estar preparados para experimentarla sin que esta se convierta en un ataque. Por otro lado, como toda emoción, es importante que puedas expresar tus sensaciones de ira.

En este sentido, aprender a expresar la ira resulta fundamental. Sin embargo, que la ira sea una emoción adversa no significa que tenga que salir de forma explosiva. Estos sentimientos también puedes expresarlos con serenidad, buenas palabras y autogestión emocional, signo de madurez.

8- Mejora tu autoconocimiento

Para poder experimentar y expresar adecuadamente la ira es necesario poseer deseo de autogestión emocional. La autogestión emocional implica conocerse bien a uno mismo, saber cómo pueden afectar las cosas y tener en mente qué tipo de respuestas aparecen de forma impulsiva.

A través de una amplia introspección y el análisis de cómo es uno y de qué forma funciona, se puede incrementar mucho la autogestión. Así pues, te propongo que para gestionar tus ataques de ira es precisamente esto. Estudiar cuál es tu funcionamiento y qué debes realizar para gestionarte  en esas situaciones que te cuesta más. Piensa qué actos te resultan útiles para evitar la impulsividad.

Puede ser salir a tomar el aire, practicar un ejercicio de relajación, buscar una distracción… Cada uno tiene sus actividades que mejor le funcionan, por lo que te será útil encontrar cuales son las tuyas.

Te propongo vivirlas como una descarga.

9- Reduce tu estrés

Poseer un nivel elevado de estrés es uno de los peores enemigos de la autogestión emocional y, por lo tanto, suele dificultar mucho la gestión de los ataques de ira. Si estás todo el día ansioso, estresado y no paras de hacer cosas continuamente, cuando se presente un estímulo irritante estarás menos preparado para hacerle frente.

De este modo, la sobrecarga emocional que implica el estrés, se puede aliar con la ira y convertirse en un ataque de forma automática. Por este motivo, es importante que reduzcas tu nivel de estrés. Analiza qué actividades realizas, y cuáles de ellas son prescindibles y cuáles no.

Analiza también cuántas horas al día dedicas a tu bienestar personal, a destensionarte y a relajarte. Todas las personas requieren liberar tensión y tener tiempo para uno mismo.

10- Entrena tu habilidad de solución de problemas

Las situaciones que nos pueden producir enfado e ira requieren una forma de manejarlo. Si alguien te critica de forma injusta te será muy útil poseer mecanismos suficientes para gestionar esa situación sin que implique un ataque de ira. Comunicar adecuadamente que no toleras este tipo de comentarios hacia uno mismo puede ser una buena solución, aunque puede haber muchas más.

En este caso,  el objetivo consiste en erradicar esas fuentes que pueden provocarte ataques de ira, solucionando esos problemas que generan situaciones irritantes.

11- Aprende a relajarte

Finalmente, el peor enemigo de la ira es la relajación. De hecho, cuando uno está tranquilo es muy complicado que experimente emociones de ira y enfado. Practicar la relajación puede ser una técnica muy eficaz para aplicar también en esos en los que aparece el ataque de ira.

12- Un ejercicio maravilloso que puedes practicar es el siguiente:

  • Respira de forma lenta y profunda con el diafragma, notando como el aire entra y sale de tu barriga. Cundo realices la inspiración repite mentalmente una palabra que transmita tranquilidad como “inspiro tranquilidad” o “inspiro calma”.
  • Cuando realices la expiración repite mentalmente “suelto malestar” “suelto preocupación«
  • Al mismo tiempo imagina un paisaje que te transmita serenidad y centra toda tu atención en esa imagen mental y en tu respiración.

 

Sólo necesitas darte permiso para creer en tus aptitudes y hacer un plan auto-responsabilizado para conseguirlo.

 

Y aquí me despido, espero te haya resultado interesante y sobre todo practico, es muy importante experimentar más que pensar, por eso te invito a pasar a la práctica. Y si necesitas ayuda para sacarlo adelante, yo puedo acompañarte.

Si de esta lectura surge alguna duda, ¡cuenta conmigo!

 

 

Hablamos pronto, ¡deseo que tengas un día genial lleno de paz interior!

Te abrazo con gratitud,

Anna BeuSam

Referencias Averill, J. R. (1983). Studies on anger and aggression. Implications for theories of emotion. American Psychologist, 38, 1145-1160. Digiuseppe, R. & Tafrate, R. C. (2001). A comprehensive treatment model for anger disorders. Psychotherapy, 38, 262-271. Moscoso, M.S. and Pérez-Nieto, M.A. (2003). Anger, hostility and aggression assessment. En R. FernándezBallesteros (Ed. In chief), Encyclopedia of psycholigical assessment (pp. 22-27). San Francisco, CA: Sage Publications. Novaco, R. W. (1978). Anger and coping with stress: Cognitive behavioral interventions. En J. P. Foreyt & D. P. Rathjen (Eds.), Cognitive behavior therapy: Research and application (pp. 163-173). New York, EE. UU: Plenum Press. Pérez Nieto, M. A., y González Ordi, H. (2005). La estructura afectiva de las emociones: un estudio comparativo sobre la Ira y el Miedo. Ansiedad y Estrés, 11(2-3), 141-155.

Como dejar atrás la preocupación

 

Tu pasado no define tu futuro, tus acciones actuales sí. Robin Sharma

 

 

Prepárate para descubrir:

  1. El poder del momento presente: Exploraremos cómo vivir plenamente en el ahora puede transformar radicalmente tu forma de pensar y actuar, permitiéndote tomar decisiones más conscientes y efectivas.
  2. Estrategias para dejar atrás las preocupaciones: Te proporcionaré técnicas probadas para identificar y superar las preocupaciones que quizás te impiden avanzar.
  3. El arte de enfocarse en las soluciones: Aprenderás cómo cambiar tu enfoque de los problemas a las soluciones puede abrir nuevas oportunidades y desatar todo tu potencial creativo.
  4. Cultivar la resiliencia: Descubriremos cómo enfrentar los desafíos con valentía y determinación puede fortalecerte y prepararte para superar obstáculos.
  5. Abrazar la prosperidad: Exploraremos cómo liberarte del peso de las preocupaciones puede abrir las compuertas hacia la abundancia y la plenitud.

Nos atormentamos por el pasado, nos angustiamos por el futuro y nos vemos atrapados en un ciclo interminable.

Pero  ¿y si te dijera que puedes romper este ciclo y abrir las puertas hacia una vida de prosperidad y plenitud?

¿Estás list@ para descubrir cómo el poder del momento presente puede cambiar radicalmente tu vida?

 

INSPIRADORA EXPERIENCIA PERSONAL DE ESTHER

En darse permiso para abrir puertas hacia una la prosperidad y plenitud

 

¡El poder de cambiar está en tus manos!

En el viaje de la vida, cada uno de nosotros carga consigo un fardo invisible pero poderoso: las preocupaciones.

Permíteme llevarte por un viaje de autodescubrimiento, donde aprenderás a liberarte del peso de las preocupaciones y a desatar todo tu potencial.

  • El poder del momento presente: La clave para superar las preocupaciones radica en el aquí y el ahora. El momento presente es tu punto de poder, el lugar donde todas las posibilidades se encuentran. Si permites que las pre- ocupaciones consuman tu mente, estarás sacrificando tu capacidad de tomar decisiones claras y efectivas.

 

  • Un ejercicio EXPERIENCIAL revelador: Te desafío a realizar un ejercicio simple pero transformador.

Toma un papel y

  1.  haz una lista exhaustiva de todas tus preocupaciones, sin censura ni juicio.
  2.  con valentía, elimina aquellas relacionadas con el pasado y el
  3.  paso elimina también las relacionadas con el futuro.

Lo que queda son tus pre- ocupaciones reales, aquellas sobre las que puedes actuar de manera significativa. 🔥 ¡Es hora de OCUPARSE! 🔥

Me encantan  los ejercicios que Robin Sharma sugirió en su libro “Lecciones sobre la vida del monje que vendió su Ferrari”

  • Desenmascarando las ilusiones: Descubrirás que la mayoría de tus pre- ocupaciones son meras ilusiones, sombras que se disipan ante la luz de la verdad. Al identificar y enfrentar estas pre- ocupaciones, se convierten en ocupaciones y te liberarás del peso que te impedía avanzar.

 

  • Enfócate en las soluciones: Cambia tu mentalidad de pre- ocupación a acción. Cada desafío es una oportunidad disfrazada, una puerta que se abre hacia nuevas posibilidades. En lugar de obsesionarte con los problemas, enfoca tu energía en encontrar soluciones creativas y efectivas.

 

  • El poder de la resiliencia: A medida que practiques el arte de dejar ir las pre- ocupaciones, cultivarás una mayor resiliencia frente a los desafíos de la vida. Te sorprenderá descubrir cuánta más energía y claridad mental tienes cuando no estás constantemente atormentado por ellas.

 

  • El camino hacia la prosperidad: Al liberarte del peso de las preocupaciones, abrirás las compuertas hacia la prosperidad. La abundancia fluye hacia aquellos que tienen una mente clara y abierta, listos para recibir todas las bendiciones que el universo tiene reservadas para ellos.

 

  • El momento de actuar es ahora.
  • No pospongas tu felicidad y tu éxito para un futuro incierto.
  • El momento de tomar las riendas de tu vida es ahora mismo.
  • Libérate de las cadenas del pasado, despeja tu mente y camina con confianza hacia un futuro lleno de posibilidades infinitas.

 

¡Ve por ello!: Tu destino está en tus manos.

 

¡Es hora de empezar tu viaje hacia una vida más plena y satisfactoria!

 

El cargador de agua

Y tú ¿sabes reconocer tus cualidades y posibilidades o te enfocas sólo en lo que consideras tus defectos?

Cuenta la leyenda que…

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador así, diciéndole:

«Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.»

El aguador, le dijo compasivamente: «Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.»

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchísimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces «¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.»

Y tú, ¿sabes reconocer tus cualidades y posibilidades o te enfocas sólo en lo que consideras tus defectos?

Tendemos a enfocarnos, principal o únicamente en los aspectos negativos de lo que creemos que somos y de lo que hacemos o sentimos, sin darnos cuenta de que con ello, nuestra autoestima baja, aún más.

Dedícate con atención a cambiar de actitud, buscando lo positivo, no sólo en ti, sino también en los demás y verás un cambio importante en tu vida.