por Anna | Blog
Una de mis amigas tenía cita con el dentista porque necesitaba un empaste. Como la caries era grande requería un poco de anestesia para poder hacer el trabajo sin que le doliera.
Cuando su boca ya estaba adormecida me comentó:
Luego, cuando el procedimiento había terminado, me miró desconcertada y me preguntó:
- «¿Está hinchada mi cara?»
Le dije que no, que solamente ella la sentía así, pero que en realidad su cara no estaba hinchada.
Ella insistió en que sí estaba hinchada hasta verse en un espejo, luego terminó diciéndome:
- «Pues, igual… se siente hinchada»:(
Seguramente tú sabes cómo se siente el efecto de una anestesia dental. Y es verdad, la zona anestesiada se siente como si estuviese hinchada, pero no lo está.
ME pregunto y te pregunto: ¿Cuántas veces piensas de la misma forma en tu vida?

Seguramente, en algunas ocasiones te habrás encontrado preocupado, desconcertado, enfadado u ofendido por cosas que, tras pasar un tiempo, te has dado cuenta que no era para tanto o, simplemente, la realidad no era como pensabas, ni siquiera estaba cerca de la idea que tú te habías hecho.
Esas situaciones eran más grandes en tu mente que en la realidad. Raramente sentimos las cosas como realmente son. Es muy difícil ser objetivo con nuestros sentimientos y con nuestras emociones. Allí es donde nuestra objetividad se enfrenta a nuestra imaginación y siempre saldrá ganando nuestra imaginación, nuestro subconsciente.
Es muy fácil caer en la trampa de hinchar la gravedad de nuestros problemas
Vernos más pequeños de lo que somos, sentirnos incapaces de enfrentarnos a nuestras dificultades con seguridad y con alegría. Lo que creemos será lo que procese nuestro subconsciente y eso se hará realidad en nuestras vidas.
Si alguna vez escuchas en tu interior una, o varias, de estas afirmaciones dañinas:
- Las cosas nunca me salen bien.
- Todo está en mi contra.
- Nunca obtendré la respuesta que busco.
- No puedo, no soy capaz de…
- No sé qué hacer.
Decide cambiarlas y plantéate ver tus problemas desde otra perspectiva:
- Piensa que tu trabajo o tus negocios irán muy bien y créelo.
- Mira alrededor tuyo y da gracias por todo lo bueno que existe en tu vida, por más pequeño que sea.
- Piensa como te sentirás cuando encuentres la respuesta que estás buscando.
- Graba el consejo de Henry Ford en tu corazón: «Si crees que puedes hacerlo, tienes razón. Si crees que no puedes, también la tienes».
- Pregúntate qué es lo que quieres hacer, contéstate y ¡hazlo!
Así podrás aprender a ver las cosas tal como son, desde una perspectiva más real, ¡deshinchada!
Sé que no siempre es fácil y que muchas veces te sientes «anestesiad@», sin embargo te animo a seguir adelante.
Pronto pasará esa sensación y podrás volver a sentir las cosas como realmente son. Te animo a creer en ti mism@ a creer que la solución a cualquier problema que tienes, o tengas, siempre está cerca. Tan cerca que eres tú que tienes la respuesta dentro de ti!.
Yo quiero sentir lo que es real en mi vida, apreciar todo lo que en ella hay, sin hinchar o deshinchar la realidad:
Quiero «sentir con sentido». Ser sentipensante!
¿Tu tambien quieres?
Con esto por hoy, me despido, espero te haya resultado interesante y sobre todo practico, es muy importante experimentar más que pensar, por eso te invito a pasar a la práctica.
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Agradecida por tus comentarios,
????¡Te abrazo y…
✨Ojalá seas tú todos los días de tu vida!
Anna BeuSam
por Anna | Blog
Sentimientos y cualidades de los seres humanos.
Cuenta la leyenda que una vez se reunieron en algún lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos.
Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez, la Locura, como siempre tan loca, les propuso: ¡vamos a jugar al escondite! La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad sin poder contenerse le preguntó: ¿Al escondite? Y, ¿Cómo es eso?
Es un juego, explicó la Locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El Entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia.
La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada.
Pero no todos querían participar.
La Verdad prefirió no esconderse… ¿Para qué? si al final siempre la hallaban. Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto (en realidad lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella)…y la Cobardía prefirió no arriesgarse.
Un, dos, tres… comenzó a contar la Locura. La primera en esconderse fue la Pereza, como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La Fe subió al cielo y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos… que si un lago cristalino para la Belleza… que si una hendidura en un árbol… perfecto para la Timidez… que si el vuelo de una mariposa lo mejor para la Voluptuosidad… que si una ráfaga de viento magnífico para la Libertad… así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.
El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo… pero sólo para él.
La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, se escondió detrás del arco iris).
La Pasión y el Deseo en el centro de los volcanes.
El Olvido… se me olvidó dónde se escondió el Olvido, pero eso no es lo más importante.
La Locura contaba ya novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve… y el Amor no había aún encontrado sitio para esconderse entre sus flores.
Un millón contó la Locura y comenzó a buscar. La primera en encontrar fue la Pereza… a sólo tres pasos detrás de unas piedras. Después se escuchó a la Fe discutiendo con Dios sobre teología y a la Pasión y el Deseo los sintió vibrar en los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo.
Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la Belleza, y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir aún dónde esconderse.
Así fue encontrando a todos: al Talento entre la hierba fresca… a la Angustia en una oscura cueva… a la Mentira detrás del arco iris (mentira… en el fondo del mar). Hasta el Olvido… ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Pero sólo el Amor… no aparecía por ningún sitio.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y pensó: el Amor siempre tan cursi, seguro que se escondió entre las rosas… tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas… cuando de pronto un doloroso grito se escuchó… las espinas habían herido los ojos del Amor, la Locura no sabía que hacer para disculparse: lloró… rogó… pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la Tierra al escondite, el Amor es ciego… y la Locura siempre lo acompaña.
Mario Benedetti
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Hablamos pronto, ¡deseo que tengas un día genial lleno de paz interior!
Te abrazo con gratitud,
Anna BeuSam
por Anna | Blog
El cuento de la Vaca, es un cuento que todos deberíamos aprendernos.
Un maestro y su discípulo pasaron la noche en la casa de una humilde familia campesina, quienes a pesar de sus pocos recursos supieron ser unos muy buenos anfitriones.
A la mañana siguiente, después del desayuno, cuando los visitantes se aprestaban a despedirse, el maestro le preguntó al jefe del hogar cómo les estaba yendo, y éste le respondió que aunque no eran ricos, él, su esposa y sus dos hijos, no habían perecido de hambre gracias a una vaca que tenían. La leche que producía la vendían en el pueblo junto con la mantequilla y el queso que también preparaban, y con el dinero que recibían podían comprar las demás cosas que les eran necesarias.
Al despedirse de la familia y yendo por el camino el maestro le dijo al discípulo:
– ¿Te has fijado en lo descuidada que está la casa, lo mal vestidos que están los niños, cómo la hierba ha crecido y el campo está sin labrarse? Ahora mira esa vaca, es el único sostenimiento que tienen. Tómala y tírala por el precipicio.
– ¡Pero maestro! No, por Dios, cómo vamos a hacerle eso, si esa vaca…
– No discutas, ve y haz lo que te dicho.
Pasaron algunos años y un día el nuevo maestro pasó por el mismo lugar. Sólo que esta vez notó que en lugar de la casucha fea y vieja ahora había una vivienda grande y muy bonita, con varios autos estacionados afuera.
Los campos estaban sembrados y había muchos animales en los corrales. Se sintió peor que en todos los años anteriores cuando recordaba que él había matado la única vaca de esos campesinos. Temiendo lo peor tocó a la puerta para preguntar si sabían algo de los antiguos dueños.
La sorpresa fue grande cuando la misma familia lo recibió. No lo podía creer. ¿Qué había pasado?
– Verá, cuando se murió nuestra vaca mi esposa y yo decidimos buscar otros ingresos.
Yo me puse a cultivar la tierra y mi esposa a coser para la gente del pueblo. Hoy en día ella es la dueña de una próspera fábrica de ropa y yo he hecho de esta tierra una moderna y productiva hacienda con animales y maquinaria.
Mis hijos fueron a la universidad, se casaron y hoy nos están visitando con nuestros nietos. ¡Dios nos ha bendecido! Después de la visita de ustedes, comenzamos a prosperar. Y todo se inició con la muerte de la vaca.
Y la pregunta crucial aquí es, ¿cual es tu vaca?
En algunos casos la vaca puede ser un trabajo estable, que nos da seguridad, pero nos impide realizarnos, en otros casos, nuestra vaca puede ser un comercio, que aunque esté en crisis, sigue dándonos de comer, y también en otros casos la vaca es una profesión o titulación. Puedes ser electricista y no encontrar trabajo, o puedes ser arquitecto, o biólogo… Y entonces ¿qué hacer? Esperar a que por arte de magia aparezca trabajo o empujar la vaca….¿no?
Podemos conformarnos con sobrevivir, con malvivir, con vivir…. o puedes empujar la vaca y decidirnos a IR A POR TODAS!!! Desde el Coaching trabajo con personas que han decidio empujar su vaca. El cambio es posible. Una nueva vida, donde te encuentres a gusto, es posible. ¡Es posible para tí también! ¿Te ayudo? Escríbeme
Claro que genera ansiedad. Pero tampoco te digo que renuncies ahora mismo a tu empleo!!! Lo que no podemos permitir es aparcar nuestros sueños hasta que tengamos el dinero suficiente como poder empezar a vivirlos…… porque el arrepentimiento del futuro puede pesar toneladas!!!
¿Qué hacer? Pues planificar, simultanear, buscar fórmulas para ir dando los pasos necesarios hacia nuestra meta, y así poco a poco, ir dependiendo menos de nuestra vaca!!
Esperando que esta información sea de tu interés, deja tus comentarios, me interesan!
¡Te mando un cálido abrazo lleno de energía y entusiasmo!
Anna Beusam
Anna Beusam es Coach Personal y Formadora. Lleva más de 25 años formando y ayudando a las personas a crearse una vida extraordinaria consiguiendo sus metas y sobretodo amante de la vida y de los seres humanos. Con pasión, humor y energía, Anna te ayuda a replantearte tus creencias limitantes y te reta a salir de tu zona de confort para actuar y conseguir lo que deseas.Te anima a la acción para que compruebes que es posible ir mas allá, mas lejos, a que te atrevas a soñar en grande, a que lo consigas. Vive y trabaja para iluminar y hacer brillar la grandeza de las personas.
por Anna | Blog
Hay personas que transforman el sol en una simple mancha amarilla, pero hay también quien hace de una simple mancha amarilla el propio sol.
Pablo Picasso.
Una se va encontrando este tipo de líderes en el día a día.
En el trabajo. Entre los amigos. En los círculos sociales.
No son famosos. Son héroes desconocidos.
La mayoría no llegarán a alcanzar esa marca personal tan reconocida socialmente.
Pero son, en cualquier caso, grandes líderes provocadores de transformación.
Son exploradores de nuevas ideas. Son personas cuya mente está en continuo estado de viaje, de camino a re-inventarse.
Según mis observaciones, todos ellos, sean grandes transformadores de la historia muy conocidos o pequeños héroes cotidianos, tienen por lo menos un elemento que les caracterizan, que les unen.
Se D I V I E R T E N
- Con todo lo que hacen…
- El tiempo pasa rápidamente para ellos. No se aburren nada.
- Están conectados con sus ideas y proyectos. Son disfrutones de lo que hacen.
- Fluyen con sus proyectos.
- A veces, no se distingue el proyecto en el que están envueltos de su propia marca personal.
- Son rebeldes y contra-culturales. Les divierte.
- Son científicos a la vez que humanista. Les divierte.
- Son locos a la vez que sensatos. Les divierte.
- Son artistas a la vez que trabajadores de la rutina. les divierte.
- Son hippys a la vez que usan la corbata cuando es necesario. Les divierte.
- Son uno y lo otro porque les gusta pensar diferente, no porque no tengan criterio. Les divierte.
Han elegido ser HÉROES COTIDIANOS. Son ellos los que T R A N S F O R M A N el mundo
Y tu, ¿Cómo te ¨diviertes¨?
Mil gracias por inspirarme con la pintura de este sol Xavier Miró Puig.
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Anna Beusam
por Anna | Blog, cuentos y Metaforas
“Fluir. Una psicología de la felicidad”
de Mihaly Csikszentmihalyi. Editorial Kairós
De apellido complicado de pronunciar, (en la contraportada se recomienda pronunciarlo como Cis-zen-mijáli) este profesor y decano del departamento de psicología de la Universidad de Chicago, escribió, en los 90, la obra que os presento aquí y que se convirtió en muy poco tiempo en uno de esos aclamados libros que, traducido a 9 idiomas, puso en pie una nueva forma de entender la felicidad , no basada en un puro hedonismo, sino en el estado de asumir la consciencia de un reto.
Viene de la gran pregunta: ¿Qué es lo que hace felices a las personas?, ¿Qué hace que la vida sea una experiencia que merece la pena ser vivida?.
Y para el autor, ese sentido de la felicidad se encuentra en esos “estados de experiencia óptima” en los que te sientes inmerso en un inmenso gozo creativo, sumido en una concentración activa y en un estado de absorción centrado o centrada en lo que estás haciendo en ese preciso instante en el que todo fluye. Ahí tenemos la clave del título del libro que te recomiendo leer. Fluír.
Es verdad que todos sabemos a que se refiere Mihaly cuando nos habla de ese fluir, pero lo que no sabemos es como sostenerlo en el tiempo y, precisamente, de eso “va el libro”; Se nos explica como el fluir “puede ser controlado, provocado incluso; cómo uno puede ajustar sus energías y sus habilidades a los retos concretos de la vida”.
Dividido en 10 capítulos que conforman las cerca de 450 páginas, comienza el autor haciendo una revisión del concepto de felicidad y dejando ya plasmada una gran realidad y es que “a pesar del inmenso conocimiento científico que podemos citar a voluntad, las personas a menudo acaban sintiendo que han malgastado su vida y que sus años han transcurrido entre la ansiedad y el aburrimiento”
Es, además, en tiempos de cambios y crisis como los que vivimos, cuando esto se hace más patente, pues “crecemos creyendo que lo que más cuenta en nuestras vidas es lo que va a ocurrir en el futuro” y dejamos transcurrir el presente en el que habitamos, haciendo juegos mentales entre el pasado y ese futuro que no termina de llegar nunca.
Tras un segundo capítulo en el que el autor lleva a cabo una “anatomía de la conciencia”, se entra en el “meollo de la cuestión” que es comenzar a aprender donde están las claves para entrar en ese estado de serena felicidad que es la experiencia óptima de fluir. El flujo en las actividades que llevamos a cabo.
Y es que como señala Csikszentmihalyi (recuerda la pronunciación que señalaba al principio) “No es fácil transformar la experiencia ordinaria en flujo, pero casi todos podemos mejorar nuestras capacidades de hacerlo”
En definitiva, un manual de fácil y profunda lectura para hacernos ver que hay una excelente manera de pasar por la vida asentados en la felicidad y eso es fluyendo.
Te facilito un enlace por si de deseas comprarlo Aqui
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Anna Beusam
Anna Beusam es Coach Personal y Formadora. Lleva más de 25 años formando y ayudando a las personas a crearse una vida extraordinaria consiguiendo sus metas y sobretodo amante de la vida y de los seres humanos. Con pasión, humor y energía, Anna te ayuda a replantearte tus creencias limitantes y te reta a salir de tu zona de confort para actuar y conseguir lo que deseas.Te anima a la acción para que compruebes que es posible ir mas allá, mas lejos, a que te atrevas a soñar en grande, a que lo consigas. Vive y trabaja para iluminar y hacer brillar la grandeza de las personas.
por Anna | Blog
Hasta que no te reconcilies con lo que eres, nunca estarás contento con lo que tienes.
-Doris Mortman
¿No has pensado muchas veces que te faltan muchas cosas para ser feliz, que nunca conseguirás sentirte bien y a gusto con lo que tienes en la vida? Muchas personas se pasan la vida luchando por mejorar, por tener una vida mejor, por atesorar más cosas y, sin embargo, por mucho que luchan y por muchas cosas que consiguen, siguen teniendo la sensación de que aún no es suficiente, que les falta algo importante para ser felices. ¿Qué puede ser ese algo que les falta?
Cuando intentamos pensar en la solución a esa pregunta, solemos pensar en cosas materiales. Un mejor trabajo, un sueldo más alto, un coche con más caballos, una televisión con más pulgadas… El problema es que todas esas cosas nos proporcionan una sensación de felicidad temporal. Nos hacen sentir mejor durante unas horas o unos días, pero si falta algo en nuestro interior, si nos sentimos mal con nosotros mismos, no habrá ninguna cosa en el mundo que pueda arreglarlo.
El problema para esa insatisfacción esta dentro de nosotros mismos. Como dice la cita de hoy “Hasta que no te reconcilies con lo que eres, nunca estarás contento con lo que tienes”. Debemos aceptarnos a nosotros mismos, con todas nuestras virtudes y cualidades y también con nuestros fallos. Cuando consigamos estar contentos con nosotros mismos y querernos tal y como somos, sentiremos una plenitud y una sensación de felicidad que no puede darnos ningún coche ni televisión nueva.
Por desgracia, en lugar de querernos y aceptarnos, solemos fijarnos en nuestras características negativas. Nos sentimos mal por ellas, nos torturamos por no ser más altos, más fuertes, más delgados, más listos, más jóvenes o más guapos. No nos damos cuenta de que ese conjunto de características positivas y negativas que forma nuestra persona es maravilloso porque es único e irrepetible y que, seamos como seamos, somos perfectos.
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Anna Beusam