por Anna | Blog, cuentos y Metaforas
“Fluir. Una psicología de la felicidad”
de Mihaly Csikszentmihalyi. Editorial Kairós
De apellido complicado de pronunciar, (en la contraportada se recomienda pronunciarlo como Cis-zen-mijáli) este profesor y decano del departamento de psicología de la Universidad de Chicago, escribió, en los 90, la obra que os presento aquí y que se convirtió en muy poco tiempo en uno de esos aclamados libros que, traducido a 9 idiomas, puso en pie una nueva forma de entender la felicidad , no basada en un puro hedonismo, sino en el estado de asumir la consciencia de un reto.
Viene de la gran pregunta: ¿Qué es lo que hace felices a las personas?, ¿Qué hace que la vida sea una experiencia que merece la pena ser vivida?.
Y para el autor, ese sentido de la felicidad se encuentra en esos “estados de experiencia óptima” en los que te sientes inmerso en un inmenso gozo creativo, sumido en una concentración activa y en un estado de absorción centrado o centrada en lo que estás haciendo en ese preciso instante en el que todo fluye. Ahí tenemos la clave del título del libro que te recomiendo leer. Fluír.
Es verdad que todos sabemos a que se refiere Mihaly cuando nos habla de ese fluir, pero lo que no sabemos es como sostenerlo en el tiempo y, precisamente, de eso “va el libro”; Se nos explica como el fluir “puede ser controlado, provocado incluso; cómo uno puede ajustar sus energías y sus habilidades a los retos concretos de la vida”.
Dividido en 10 capítulos que conforman las cerca de 450 páginas, comienza el autor haciendo una revisión del concepto de felicidad y dejando ya plasmada una gran realidad y es que “a pesar del inmenso conocimiento científico que podemos citar a voluntad, las personas a menudo acaban sintiendo que han malgastado su vida y que sus años han transcurrido entre la ansiedad y el aburrimiento”
Es, además, en tiempos de cambios y crisis como los que vivimos, cuando esto se hace más patente, pues “crecemos creyendo que lo que más cuenta en nuestras vidas es lo que va a ocurrir en el futuro” y dejamos transcurrir el presente en el que habitamos, haciendo juegos mentales entre el pasado y ese futuro que no termina de llegar nunca.
Tras un segundo capítulo en el que el autor lleva a cabo una “anatomía de la conciencia”, se entra en el “meollo de la cuestión” que es comenzar a aprender donde están las claves para entrar en ese estado de serena felicidad que es la experiencia óptima de fluir. El flujo en las actividades que llevamos a cabo.
Y es que como señala Csikszentmihalyi (recuerda la pronunciación que señalaba al principio) “No es fácil transformar la experiencia ordinaria en flujo, pero casi todos podemos mejorar nuestras capacidades de hacerlo”
En definitiva, un manual de fácil y profunda lectura para hacernos ver que hay una excelente manera de pasar por la vida asentados en la felicidad y eso es fluyendo.
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Esperando que esta información sea de tu interés, deja tus comentarios, me interesan!
¡Te mando un cálido abrazo lleno de energía y entusiasmo!
Anna Beusam
Anna Beusam es Coach Personal y Formadora. Lleva más de 25 años formando y ayudando a las personas a crearse una vida extraordinaria consiguiendo sus metas y sobretodo amante de la vida y de los seres humanos. Con pasión, humor y energía, Anna te ayuda a replantearte tus creencias limitantes y te reta a salir de tu zona de confort para actuar y conseguir lo que deseas.Te anima a la acción para que compruebes que es posible ir mas allá, mas lejos, a que te atrevas a soñar en grande, a que lo consigas. Vive y trabaja para iluminar y hacer brillar la grandeza de las personas.
por Anna | Blog
Hasta que no te reconcilies con lo que eres, nunca estarás contento con lo que tienes.
-Doris Mortman
¿No has pensado muchas veces que te faltan muchas cosas para ser feliz, que nunca conseguirás sentirte bien y a gusto con lo que tienes en la vida? Muchas personas se pasan la vida luchando por mejorar, por tener una vida mejor, por atesorar más cosas y, sin embargo, por mucho que luchan y por muchas cosas que consiguen, siguen teniendo la sensación de que aún no es suficiente, que les falta algo importante para ser felices. ¿Qué puede ser ese algo que les falta?
Cuando intentamos pensar en la solución a esa pregunta, solemos pensar en cosas materiales. Un mejor trabajo, un sueldo más alto, un coche con más caballos, una televisión con más pulgadas… El problema es que todas esas cosas nos proporcionan una sensación de felicidad temporal. Nos hacen sentir mejor durante unas horas o unos días, pero si falta algo en nuestro interior, si nos sentimos mal con nosotros mismos, no habrá ninguna cosa en el mundo que pueda arreglarlo.
El problema para esa insatisfacción esta dentro de nosotros mismos. Como dice la cita de hoy “Hasta que no te reconcilies con lo que eres, nunca estarás contento con lo que tienes”. Debemos aceptarnos a nosotros mismos, con todas nuestras virtudes y cualidades y también con nuestros fallos. Cuando consigamos estar contentos con nosotros mismos y querernos tal y como somos, sentiremos una plenitud y una sensación de felicidad que no puede darnos ningún coche ni televisión nueva.
Por desgracia, en lugar de querernos y aceptarnos, solemos fijarnos en nuestras características negativas. Nos sentimos mal por ellas, nos torturamos por no ser más altos, más fuertes, más delgados, más listos, más jóvenes o más guapos. No nos damos cuenta de que ese conjunto de características positivas y negativas que forma nuestra persona es maravilloso porque es único e irrepetible y que, seamos como seamos, somos perfectos.
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Anna Beusam
por Anna | Blog
Constantemente caminamos, pero con frecuencia se trata más de un correr. Nuestros apresurados pasos imprimen sobre la tierra ansiedad y pesar. Si podemos dar un paso en paz, podemos dar dos, tres, cuatro y después cinco pasos por la paz y la felicidad de la humanidad y de la Tierra.
En la meditación caminando, caminamos tan sólo por disfrutar caminando. Caminar sin llegar, esta es la técnica. Hay una palabra en sánscrito, apranihita. Significa sin deseo, sin finalidad. La idea es que no ponemos nada frente a nosotros y corremos tras ello. Cuando practicamos la meditación caminando, lo hacemos con este espíritu. Disfrutamos del caminar, sin ninguna finalidad o destino particular. Nuestro caminar no es un medio para conseguir un fin. Caminamos por el placer de caminar.
Nuestra mente tiende a lanzarse de una cosa a otra, como un mono que salta de una rama a otra sin detenerse a descansar. Los pensamientos tienen millones de caminos y nos arrastran al mundo del olvido. Si podemos transformar nuestra senda en un campo para la meditación, nuestros pies darán cada paso con plena consciencia. Nuestra respiración estará en armonía con nuestros pasos y nuestra mente se relajará fácilmente de forma natural. Cada paso que demos reforzará nuestra paz y alegría dando lugar a una tranquila corriente de energía que fluirá a través de nosotros.
Se puede practicar la meditación caminando siempre que tengas que andar, aunque solo se trate desde el coche hasta el trabajo o desde la cocina al salón. Siempre que andes hacia algún sitio, deja un tiempo suficiente para practicar; si tardas tres minutos, date ocho o diez. Yo siempre que voy de compras me doy una hora extra para poder practicar allí la meditación . A los amigos les digo que necesito el tiempo. La meditación caminando es como comer. Con cada paso alimentamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Cuando caminamos con pesar y ansiedad, es como una especie de comida basura. El alimento de la meditación caminando debe ser de alta calidad. Se trata solo de caminar despacio y disfrutar de un banquete de paz.
A.J. Muste dijo, ‘No hay un camino hacia la paz, la paz es el camino’. Caminar en plena consciencia nos trae la paz y la alegría, y hace nuestra vida real. ¿Porqué andar con prisas? Nuestro destino final no será otro que el cementerio. ¿Porqué no caminar en la dirección de la vida, disfrutando la paz en cada momento y a cada paso? No hay que esforzarse. Disfruta cada paso que das. Cada paso te trae al hogar del aquí y ahora. Este es tu verdadero hogar, porque únicamente en este momento, en este lugar, puede ser posible la vida. Ya hemos llegado.
La Tierra es nuestra madre. Cuando nos alejamos durante mucho tiempo de la madre naturaleza, enfermamos. Cada paso que damos en la meditación caminando nos permite entrar en contacto con nuestra madre, y así poder estar bien de nuevo. Mucho daño se ha hecho a la madre tierra de modo que es tiempo de besar la Tierra con nuestros pies y sanar a nuestra madre.
Algunos de nosotros puede que no podamos caminar. Cuando practicamos la meditación caminando en nuestros retiros, cada persona que no puede andar elige alguien que está practicando la meditación caminando para mirarle y hacerse uno con él, siguiendo sus pasos con consciencia plena. De este modo, da pasos serenos y pacíficos junto con su compañero, aun cuando él o ella misma no puedan caminar.
Los que tenemos dos piernas no debemos olvidar estar agradecidos. Caminamos por nosotros mismos y caminamos por aquellos que no pueden caminar. Caminamos por todos los seres vivos, pasados, presentes y futuros.
PRACTICA
Cuando se comienza la práctica de la meditación caminando, puede que te sientas desequilibrado, como un niño que da sus primeros pasos. Sigue tu respiración, vive con consciencia plena en tus pasos, y pronto encontrarás tu equilibrio. Visualiza un tigre caminando lentamente y verás que tus pasos se hacen tan majestuosos como los suyos.
Quizás te gustaría comenzar la práctica de la meditación caminando por la mañana, dejando que la energía del aire puro matinal entre en ti. Tus movimientos se harán más suaves y tu mente más alerta. A lo largo de todo el día, verás que tienes una mayor consciencia de tus acciones. Cuando tomas decisiones después de la meditación caminando verás que tienes más calma y más claridad, y dispones de una mayor comprensión y compasión. Con cada paso que des, todos los seres, cercanos y lejanos, se beneficiarán.
Cuando camines, pon atención a cada paso que des. Camina lentamente. Sin prisas. Cada paso te lleva al mejor momento de tu vida. En la meditación caminando, practicamos ser conscientes del número de pasos que damos con cada respiración. Nota cada respiración y cuantos pasos das en cada inspiración y en cada espiración. En la meditación caminando adaptamos nuestros pasos a nuestra respiración y no al contrario. Cuando inspires, da dos o tres pasos, dependiendo de la capacidad de tus pulmones. Si tus pulmones quieren dos pasos en la inspiración, da exactamente dos pasos. Si te sientes mejor dando tres pasos, da los tres pasos. Cuando espires, escucha también tus pulmones. Percibe cuantos pasos quieren tus pulmones al espirar.
Generalmente la inspiración es más corta que la espiración. Así que podrías comenzar tu práctica con dos pasos para la inspiración y tres para la espiración: 2-3; 2-3; 2-3. O, 3-4; 3-4; 3-4. Tras unos minutos nuestra respiración se hará, de forma natural, más lenta y relajada. Si sientes la necesidad de dar un paso más en la inspiración date la oportunidad de disfrutarlo. Siempre que sientas la necesidad de dar un paso más con la espiración, hazlo también. Cada paso debe ser un disfrute.
No intentes controlar tu respiración. Deja a tus pulmones tanto tiempo y aire como necesiten y simplemente cuenta los pasos que necesitas dar mientras se llenan tus pulmones y los que necesitas también para vaciarlos, manteniendo una consciencia plena, tanto de tus pasos como de tu respiración. La conexión es contar.
Cuando se camina cuesta arriba o cuesta abajo, el número de pasos por respiración cambiará. Sigue siempre la necesidad de tus pulmones. Obsérvalos con profundidad. No olvides la práctica del sonreír. Una media sonrisa traerá calma y deleite a tus pasos y a tu respiración, al tiempo que ayuda a mantener la atención. Después de practicar media o una hora verás que la respiración, el recuento, los pasos y tu media sonrisa se juntan fácilmente. Tras un tiempo de práctica verás que la inspiración y la espiración se van igualando en longitud. Los pulmones estarán más sanos y la sangre circulará mejor. Tu forma de respirar se habrá transformado.
Podemos practicar la meditación caminando contando pasos o usando palabras. Si el ritmo de nuestra respiración es, por ejemplo, de 3-3, podemos decir interiormente, ‘flor de-loto florece, flor de-loto florece’ o ‘el planeta verde, el planeta verde’ conforme vamos andando. Si nuestro ritmo respiratorio es de 2-3 podríamos decir, ‘flor de-loto. Flor de-loto florece’. Si estamos dando cinco inspiraciones y cinco espiraciones, podríamos decir: ‘caminando sobre el planeta verde. Caminando sobre el planeta verde’. O ‘caminando sobre el planeta verde. Estoy caminando sobre el planeta verde’ para 5-6.
No nos limitamos a decir las palabras. Sino que visualizamos las flores abriéndose bajo nuestros pies. Nos hacemos uno con nuestro planeta verde. Usa tu creatividad y sabiduría para crear tus propias frases. Aquí hay algunas de las que escribí:
La paz está en cada paso.
El brillante sol rojo es mi corazón.
Cada flor sonríe conmigo.
Cuan verde y fresco todo lo-que crece.
Qué fresco sopla el viento.
La paz es cada paso.
Cada día caminas a alguna parte, de modo que añadir la meditación caminando a tu vida no te tomará un tiempo adicional ni requerirá que vayas a un lugar diferente. Elige un lugar, (una escalera, un camino, o la distancia entre un árbol y otro) para hacer meditación caminando todos los días. Cualquier trayecto sirve para practicar la meditación caminando.
“Caminar en plena consciencia nos trae la paz y la alegría, y hace nuestra vida real…. Cada día caminas a alguna parte, de modo que añadir la meditación caminando a tu vida no te tomará un tiempo adicional ni requerirá que vayas a un lugar diferente.”
Thich Nhat Hanh
Muchas gracias, caminante alegre!
Un abrazo, Anna
por Anna | Blog
«El protagonista, un caballero deslumbrado por el brillo de su armadura, a pesar de ser bueno, generoso y amoroso, no consigue comprender y valorar con profundidad las cosas que suceden a su alrededor. Su armadura se va oxidando hasta que deja de brillar y no puede quitársela.
Prisionero de sí mismo, emprende entonces un viaje al final del cual, gracias a la ayuda de diversos personajes, logra sacarse la armadura.
Este libro nos enseña, de una forma muy amena, que podemos liberar las barreras que nos impiden conocernos y amarnos, para poder ser capaces de dar y recibir amor de forma consciente.
La famosa escritora Terry Linn Taylor ha declarado:
“Si necesitas que te recuerden la importancia de amarte a ti mismo, Por favor lee El Caballero de la Armadura Oxidada. Cuando hayas llegado a la última página sabrás que la vida es buena, que eres amor, que eres maravilloso.
El mensaje del libro: todos somos en cierto sentido ese “caballero de la armadura oxidada” y todos, sin excepción, nos vemos obligados en algún momento de nuestra vida a encontrarnos con nosotros mismos, a emprender un viaje hacia lo que verdaderamente somos y a finalmente decidir quiénes queremos ser en realidad.
¿Qué mejor momento que éste, entonces? Feliz lectura y feliz viaje!
Te ofrezco dos opciones, elige la que te sea más útil.
- Audiolibro: «El caballero de la armadura oxidada.
- Lectura «El caballero de la armadura oxidada»
El cuento que hemos leído nos deja con un claro asunto sin resolver:
- ¿Qué respuesta darán Julieta y Cristóbal al caballero cuando éste regrese a su hogar?
El autor no nos lo cuenta, pero nosotros tenemos la posibilidad de crear nuestro propio final a la historia que ha vivido el protagonista. Teniendo en cuenta todo lo que le ha ocurrido en el viaje y todo lo que han sufrido su mujer y su hijo… ¿puedes pensar/imaginar qué ocurrirá cuando se reencuentren?
✴️ Y si de esta lectura surge alguna duda, cuenta conmigo!
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¡NO TE PIERDAS ESTA OPORTUNIDAD!
SESIÓN DE EXPLORACIÓN
Hablamos pronto, ¡deseo que tengas un día genial lleno de paz interior!
Te abrazo con gratitud,
Anna BeuSam
por Anna | Blog
Me doy cuenta que todo en la vida es cuestión de actitud. Nuestros niveles de satisfacción en la vida dependen de nosotros mismos. Como decía Swindoll, el 10% es consecuencia de lo que me pasa, el otro 90% depende de mi actitud hacia lo que me pasa.
- ¿Cómo es tu actitud?
- ¿Cómo reacciones ante las circunstancias de tu vida?
- ¿Eres tú una persona que, en un instante, dejas tu huella en las vidas de otras personas?
- ¿Aprovechas las oportunidades para hacer el bien a los demás sin pensar en qué es lo que ganas tú?
Te recomiendo practicar más a menudo esa actitud de «dar sin esperar nada a cambio». Te animo a servir a otros sin desear ni siquiera un «gracias» como recompensa.
Sería maravilloso que regalaras tu sonrisa todos los días a las personas con quienes te encuentres por la calle, conocidos y desconocidos. Es un ejercicio estupendo, te hará mucho bien y también alegrará el día de quien reciba esa sonrisa tuya de corazón.
Hoy soy una persona que alegra el día de los demás. Procuraré ayudar a otros por el mero gusto de ayudar, por el gozo de, sencillamente, hacer lo correcto.
¿Me acompañas?
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¡Te mando un cálido abrazo lleno de energía y entusiasmo!
Anna Beusam
por Anna | Blog
Este huevo tan delicado. Aún está caliente. Lo acabo de sacar de su lecho de paja. Y lo sostengo en mi mano. Siento un feliz asombro. Ahora veo por qué es un símbolo, una metáfora, una promesa de vida. Esto que tengo en la mano no es poca cosa. Se trata de algo de gran belleza, fragilidad y potencial. Y continúo con mis que-reres.
Sostener un huevo en mi mano mientras me ocupo de otras cosas, requiere de un importante grado de presencia – de atención plena. Debo sostenerlo firmemente, pero no demasiado. Nunca debo olvidar que lo traigo en mi mano. Lo cual es sorprendentemente fácil de hacer cuando me distraigo con otros asuntos. Sostener un huevo en mi mano de esta forma es ser uno con todo. Ese simple y suave cascarón – esa calidez – ese suave sostener – me ayudan a centrarme en una forma que hace cantar mi corazón y pone todo en perspectiva. Todo está bien con el mundo, con el universo, conmigo – mientras sostengo el huevo en mi mano. Estoy totalmente presente.
Todos deberíamos caminar por la vida con un huevo metafórico en la mano. Cada minuto de cada día. Actuaría como un constante recordatorio para vivir desde Aquí y Ahora. Sería un recordatorio consciente de lo que realmente, realmente somos. Sostener amorosamente un huevo en mi mano y llevarlo a todas partes requiere de una precisión activa – una reacción moderada hacia los estímulos externos. Si suelto demasiado mi agarre, se cae. Si me pongo demasiado emocional, podría apretarlo demasiado. Cuando llevo un huevo en mi mano, no puedo hacerle daño a nadie. Y podría, entonces, perderme a mí misma – en favor de todo lo demás.
Melanie Gamble
Mil gracias por leerme. Un abrazo!
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