por Anna | Blog
¿Cómo te relacionas con los demás cuando no son tan agradables contigo? ¿Cómo te sientes?
En ocasiones, en nuestro día a día, nos relacionamos con personas que son excesivamente críticas con nosotros. Personas que opinan sobre como deberíamos hacer las cosas. Compañeros de trabajo, familiares, amigos o incluso ¡¡nuestra pareja!!
Constantemente estamos relacionándonos con personas que podrían ser tóxicas para nuestras emociones. Ante esto, tenemos varias maneras de responder. Podemos pensar que somos víctimas inocentes de su mal genio o de su prepotencia, podemos pensar que el destino nos ha puesto esta prueba y tambien podemos creer que tenemos que «aguantar» y tolerar su manera de tratarnos. O…. también tenemos la opción de elegir una actitud diferente, que nos ayude a cuidar nosotros mismos de nuestras emociones.
Si no cuidas tú mism@ de tus emociones, ¿quién lo hará por ti?
Si tu jefe tiene muy poco tacto al decir las cosas, si tu madre da su opinión y esto te duele, si tu pareja es demasiado vehemente para decirte como interpreta que debes hacer las cosas…..
Permite que comparta contigo un cuento:
El regalo de los insultos
En una ocasión cuando Buda estaba predicando su doctrina, un hombre se le acercó y comenzó a insultarlo e intentar agredirlo pero Buda se mantuvo en un estado de imperturbable serenidad y silencio. Cuando hubo terminado su acción, se retiró.
Un discípulo que se sintió indignado por los insultos que el hombre lanzó contra Buda le preguntó porqué dejó que lo maltratara y lo agrediera.A lo que Buda respondió con segura tranquilidad: –“Si yo te regalo un caballo pero tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?”
El discípulo contestó:
– “Si no lo acepto, sería tuyo todavía”. Entonces Buda respondió: -«Bueno. Estas personas emplean parte de su tiempo en regalarme sus insultos, pero al igual que un regalo, yo elijo si quiero aceptarlo o no. Los insultos son como regalos: si lo recoges, lo aceptas; si no lo recoges, quien te insulta se lo queda en sus manos. No podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar su regalo. Por esa misma razón, esos insultos son para mí como un regalo que elijo no recoger. Simplemente los dejo en los mismos labios de donde salen.”
Este cuento me recuerda a una de las técnicas asertivas que utilizamos en el el «ciclo libera tu confianza», dentro del programa LIDERAZGO CONSCIENTE
La técnica del banco de niebla. No necesitamos tomarnos al pie de la letra todo lo que nos dicen los demás, no necesitamos ofendernos, sufrir, dolernos por lo que dicen los demás. En algunas ocasiones, es mucho mejor no aceptar ese regalo envenenado, permitir que el banco de niebla cubra unos momentos la situación, para poder decidir luego qué podemos entender de esta situación.
Gracias a la técnica del banco de niebla, podemos tomar conciencia de lo importante que es detenernos. A menos hasta que podamos ver de una manera más clara la situación.
Manuel J. Smith, era un psicólogo de la Universidad de Brooklyn y uno de los escritores más conocidos sobre asertividad y habilidades sociales. En su libro titulado «Cuando digo no, me siento culpable» nos explica esta conocida estrategia, por si deseas profundizar en ella.
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Anna BeuSam
por Anna | Blog
Si eres de los que miran a una persona exitosa y dicen… ¡Qué suerte tiene ese! Te sugiero que sigas leyendo….
El triunfo no es algo que se consigue de la noche a la mañana, una empresa millonaria no nace de un día para el otro, un deportista de élite no se forma en un solo día…..
Las pequeñas decisiones que tomamos cada día son las que nos guían hacia el fracaso o hacia el éxito. No importa el talento, no importa el tiempo, no importan los conocimientos no importan las amistades, no importa el dinero, no importa la clase social…. (algo si, vale)
En el mundo hay miles, millones de personas que han puesto toda su energía en su objetivo y lo han conseguido.
¿Quieres saber las cualidades de las personas de éxito?:
- Decisión: una persona que toma decisiones rápidas, no duda mucho, y una vez tomada la decisión, no cambia, se mantiene en ese rumbo hasta conseguir su objetiv
- Asume Riesgos: dice un antiguo refrán, el que no arriesga no gana. Pues es así, no se puede querer ganar sin apostar. No se llega a la meta si no se corre la carrera, aún con el riesgo de caer y rompernos una pierna. Los errores no son lo que impide a la gente llegar a triunfar. El miedo al error y la parálisis que este genera, eso, es lo que impide que las personas triunfen.
- Se recupera rápido de los errores: Si te caes a un pantano, no te quedes empantanado. Esa es la lección que enseña un triunfador. En cambio, un perdedor, ante el primer escollo, se queda hundido, preguntándose porque le sale todo mal, porque el destino y la suerte no le sonríen. El exitoso sabe que un error es la oportunidad de aprender una valiosa lección.
- No cree en la suerte: Una persona de éxito sabe que lo que gane o deje de ganar, será el fruto de su esfuerzo, de su constancia, de sus decisiones, de sus aciertos y sus errores, su éxito dependerá de muchas cosas, pero jamás de la suerte.
- Acción: Una persona de éxito es una persona de acción. Cada día toma las decisiones necesarias y las aplica, entra en acción tan pronto como ha decido algo, no da mil vueltas, no cae en la procrastinación. Sabe que lo único que le va a llevar hacia su objetivo es dar los pasos necesarios.
- Enfrenta la situación : Cada día sabe que encontrará decenas de situaciones que resolver, no las ve como problemas, las ve como oportunidades para aprender algo más, para crecer un poco más, para conocer de que forma no se llega a la meta para no volver a repetirlo.
- Se enfoca en las posibilidades: No se centra en los problemas, sino en las posibilidades que las situaciones les presentan. Evalúa lo que tiene, a donde quiere llegar, cuales son sus posibilidades y entra en acción.
- Motivación: El triunfador sabe que la mejor motivación que le impulsa a hacer todo lo necesario para llegar, es la que viene desde dentro. Es la necesidad de vivir de acuerdo a sus valores, a sus deseos, y el saber que de él depende hacer todo lo que haya que hacer para llegar.
Y si aún no sabes si tu puedes ser una persona de éxito, te dejo esta frase:
Aunque nadie puede volver atrás y lograr un nuevo comienzo, cualquiera puede
empezar ahora y lograr un nuevo final!
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Anna BeuSam
por Anna | Blog
Algun@s creen que cuando solucionen sus problemas de dinero, mostrarán lo que es la felicidad. Pero no ven que no ser felices ahora afecta a sus ingresos actuales. Y que su falta de bienestar también limitará sus futuros ingresos.
La felicidad es la causa y la prosperidad el efecto. Pero no al revés como ellos y ellas creen.
La felicidad no es una vida de diversión infinita y dinero tras enriquecerse. No es una gran casa, dejar el trabajo o viajes en avión privado. Sólo hay una cantidad de viajes, diversión y vacaciones que podremos disfrutar sin aburrirnos. Se trata de disfrutar ahora.
Algun@s han conseguido ganar mucho dinero pero sin bien vivir, sin bienestar.
Han decidido tener dinero antes de ser felices.
Pero la felicidad nunca llegó.
No llegó porque no se entrenaron por el camino.
Como dijo Susan Ertz: «Millones de personas suspiran por la inmortalidad, pero no saben qué hacer una tarde lluviosa de domingo».

Practica el arte de disfrutar del momento
En casa no pienses en los problemas del trabajo y en el trabajo no pienses en los problemas de casa.
No malgastes energía pre-ocupado por el día a día.
Tampoco pienses en el pasado que no volverá y tampoco en la hipotética felicidad del futuro.
Piensa en hoy: ¿qué puedes hacer hoy que te acerque un poco a la felicidad?
Estamos tan inmersos en ayer y mañana que no nos damos cuenta de que el hoy se nos escapa.
En vez de sacar algo positivo del momento, nos agobiamos por cosas que no están pasando.
Estamos en cualquier sitio menos en el presente. ¿De qué te serviría vivir mucho tiempo si estas desmotivado y en confusión continua?
Disfruta de hoy, no de cuando tengas dinero, una casa mejor, tu propio negocio, el barco, etc.
No pienses en ser feliz «algún día» cuando “me vaya mejor”. ¿Para qué esperar a todos los objetivos si también puedes disfrutar por el camino?
Planifica tu futuro, por supuesto. Tener buenas metas también te hará feliz, y combínalo con disfrutar del presente.
Saborea el momento actual junto con unos buenos objetivos.
Si combinas el sol de hoy, las risas con los amigos y la emoción del momento con unas buenas metas, disfrutarás de verdad. Esa es la clave. Eso es vivir bien.
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Anna BeuSam
por Anna | Blog
Cuando estás resentid@ con los demás, te sientes enojado con ellos porque no se han comportado de la manera en la que tú querías. Puede que hayan roto sus promesas, o quizás no te han dado lo que esperabas de ellos. Puede ser que tú creas que te deben algo y que no te lo hayan dado.
El resentimiento suele generarse cuando no te comunicas de forma efectiva con aquellos que crees que te han ofendido. Es decir, cuando no les cuentas que te sientes herido, o no les comunicas tus necesidades y deseos, asumiendo que deben saberlo de forma natural.
También puede crecer cuando sí expresas tus sentimientos, aunque no todavía no sabes deshacerte de ellos y perdonar.
Como dijo Nelson Mandela, “El resentimiento es como beber un veneno y esperar que esto mate a tus enemigos”. Simplemente no funciona.
Cómo se genera el resentimiento
Como cualquier otra emoción, el resentimiento crecerá en intensidad siguiendo la fórmula:
interpretación + identificación + repetición = emoción fuerte.
Puedes estar resentido con alguien durante años por algo insignificante debido a:
- Tu interpretación del suceso
- Tu identificación con la historia que te estás contando a ti mismo, y/o
- El número de veces que repites lo que ha sucedido en tu mente.
Vamos a imaginar que uno de tus amigos “te ha traicionado” al no invitarte a una fiesta. En tu mente, tu amigo realmente te ha traicionado y estás muy ofendido por ello. No puedes dejar de pensar: “¿Cómo puede haberme hecho esto?”
El pensamiento te consume durante semanas y decides dejar de hablarle. Meses después, sigues resentido. Fíjate que el suceso en sí no es para tanto. Lo que crea el resentimiento es tu interpretación del suceso.
Pero, ¿es posible que tu interpretación sea incorrecta? ¿Y si tu amigo asumió que no te gustaría la fiesta? ¿Y si pensó que estabas demasiado ocupado?
Es cierto que, de todas formas, debería haberte invitado, pero nadie es perfecto. Si hubieras dejado de lado tu interpretación y hubieras hablado con él desde el principio, puede que las cosas hubieran terminado de otra manera.
Para empezar a dejar ir el resentimiento, vamos a ver la importancia de:
1. Cambiar/reevaluar tu interpretación
2. Confrontar la situación
3. Perdonar (liberarse de la identificación), y
4. Olvidar (detener la repetición).
El resentimiento surge de tu interpretación de algo que te ha sucedido. Esta interpretación te lleva a sentirte traicionado y experimentas enojo, o incluso un deseo de venganza. Al repetir la escena en tu mente, permites que se genere el resentimiento y, si evitas confrontar la situación o a la persona que crees que te ha ofendido cuando surge el resentimiento, la emoción continuará creciendo.
Para evitar que el resentimiento crezca, es necesario que reevalúes tu interpretación de lo que ha sucedido, y que confrontes la situación o a la persona con la que estás resentido. Después de hacer esto, tienes que estar dispuesto a perdonar y deshacerte de tu resentimiento. Por último, tienes que elegir olvidar. Esto implica no repetir una y otra vez la escena en tu mente.
1. Cambiar/reevaluar tu interpretación Para ver las cosas en perspectiva, es importante que te fijes en tu interpretación de lo que ha sucedido. ¿Puede que hayas exagerado la situación? ¿Es posible que hayas malinterpretado algo?
Pregúntate qué es lo que ha sucedido exactamente. Cuando dejas a un lado tu interpretación solo quedarán los hechos. Fijarte en lo que realmente ha sucedido puede darte una visión nueva y valiosa de la situación, permitiéndote reemplazar tu interpretación actual por una que te empodere más.
2. Confrontar la situación Si estás resentido con una persona, quizás necesitas hablar de forma honesta con esa persona y compartir lo que sientes. A menudo el resentimiento crece cuando no compartes tus sentimientos con la persona con la que estás resentido.
Esto suele deberse al miedo: miedo a parecer vulnerable, miedo a hacerle daño a esa persona, o miedo a que la relación que tienes con esa persona empeore.
Si no eres capaz de hablar con esa persona directamente, una alternativa es escribirle una carta. Incluso aunque no la llegues a enviar, el simple hecho de escribirla puede ayudarte a liberar parte de tu resentimiento.
3. Perdonar Una vez que hayas encontrado una vía para expresarte, puedes empezar a perdonar. Ya has revisado los hechos y has reevaluado tu interpretación. En caso de que fuera necesario, has tenido una conversación sincera con la persona con la que estabas resentido. Has hecho lo que tenías que hacer, y ahora puedes dejar ir la emoción.
Piensa en las consecuencias negativas que ha tenido el resentimiento en tu vida. Escribe cómo ha afectado a tu felicidad y a tu tranquilidad.
Recuerda que el resentimiento es el resultado de tu apego al pasado. Perdonar simplemente es volver a conectar con lo único que es real, el presente, mientras olvidas lo que no es real, el pasado. A continuación, libéralo. Imagina cómo será tu vida y cómo te sentirás una vez que te hayas liberado del resentimiento. Hazlo ahora mismo. Déjalo ir. Perdona.
Recuerda que perdonar es un acto de amor hacia ti mismo. No perdonas solo porque tienes compasión, sino porque valoras tu felicidad más que ninguna otra cosa. Cuando perdonas, dejas de aferrarte a tu historia y te distancias de los pensamientos relacionados con ella.
4. Olvidar Por último, olvida. Olvidar consiste en dejar de repetirte los pensamientos relacionados con el resentimiento y seguir adelante. Cuando aparezcan estos pensamientos, déjalos ir. Con el tiempo, perderán su poder.
PROPUESTA DE ACTIVIDAD PRÁCTICA DEL MÉTODO
RESUMEN del método de 4 pasos para dejar ir el resentimiento:
- 1. Cambiar/reevaluar tu interpretación
Escribe lo que ha sucedido exactamente. Si quitas tu interpretación, ¿cuáles son los hechos?
- Confronta la situación
Si estás resentid@ con alguien, puede que necesites tener una conversación sincera con esa persona. Si no eres capaz de hablar directamente con esa persona, puedes escribir una carta. Incluso si no la llegas a enviar, el simple hecho de escribir una carta puede ayudarte a liberarte de parte del resentimiento.
- Perdonar
Ahora que has encontrado una vía para expresarte, puedes perdonar. Escribe cómo afecta tu resentimiento a tu felicidad y a tu tranquilidad:
Ahora, imagina cómo sería tu vida y cómo te sentirías si dejaras ir ese resentimiento. Hazlo ahora mismo. Déjalo ir y permítete perdonar.
- Olvidar
Por último, olvida. Comprométete a dejar ir tus pensamientos de resentimiento. Cuando veas que surgen pensamientos de este tipo, déjalos ir.
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por Anna | Blog
EL ERROR ES LA SEMILLA DEL ÉXITO
El error, representa no solamente una extraordinaria forma de evaluar lo que aún no sabemos hacer acertadamente, sino también, una maravillosa oportunidad para aprender a hacerlo correctamente.
El error está asociado al pasado, lo cual significa que aprender de los errores, es lo mismo que aprender del pasado, y aprender del pasado, es encontrar los valores para construir el futuro.
Existen dos falsedades en nuestra mente:
- Culpa
- Castigo
La idea de culpa:
Internamente genera niveles lamentables de baja autoestima en cada persona, pérdida grandísima de opciones, de oportunidades en la vida, porque se siente incapaz, no merecedor; porque siente que necesita sacrificarse y/o castigarse.
Lamentablemente, hemos encontrado personas que aparentemente, tenían una gran capacidad de servicio, pero cuando empezamos a profundizar en la causa de su «aparente servicio» o de su aparente sacrificio ante los demás, lo que encontramos es que en ellos hay un profundo sentimiento de culpa y sienten que están pagando su culpa, sacrificándose y a eso le llaman «servicio».
Lo que es posible que sufran, es una baja autoestima y un proceso complejo en su interior. Cuando la culpa es hacia afuera, cuando inculpamos a los demás, entonces nos llenamos de rencores, de odios y de deseos de venganza… nos llenamos de un proceso interno absolutamente lamentable.
Adicionalmente, todos estos procesos mentales de odios, rencores, violencia, tienen otro efecto desastroso sobre nuestro cuerpo físico, que llamamos el efecto psicosomático. Se debilita el sistema inmunológico, se producen procesos autodestructivos y facilitan el desarrollo de ene-mil enfermedades físicas, emocionales y/o mentales.
Por eso necesitamos limpiar nuestra mente, de la idea de la culpa. Porque el error, representa no solamente una extraordinaria forma de evaluar lo que aún no sabemos hacer acertadamente, sino también, una maravillosa oportunidad para aprender a hacerlo correctamente.
La inexistencia del cupable: EL CULPABLE NO EXISTE
La idea del castigo
Es el siguiente paso despues de la culpa es otro absolutamente desastroso.
El castigo tiene ene-mil formas y genera todos los traumas en nuestro interior: genera baja autoestima, situaciones internas de rebeldía, cantidad de procesos complicadísimos en las relaciones humanas y está directamente asociado a la culpa. Entonces estos procesos traumáticos internos, donde las personas se sienten inseguras, se sienten incapaces ante la vida, son resultados de los castigos.
Como esto es tan lamentable, te propongo hacer lo siguiente (desde tu mente):
- Es fundamental comprender que no hay culpable, sino una situación normal dentro del universo, normal dentro de cualquier pedagogía, que llamamos el error y que es la semilla de la sabiduría y del éxito.
- El error no lo vamos a ver como algo malo, sino que lo vamos a ver como ES: como la posibilidad de aprender algo nuevo; y en lugar del castigo, lo vamos a tomar como una herramienta de amor, que es la enseñanza.
- Aprender a enseñar amorosamente, porque entre otras cosas, el castigo no enseña nada de lo que queremos enseñar,
Poniendo un ejemplo: si un niño rompiera una ventana y lo castigo, el castigo no le va a enseñar a no romper ventanas. El castigo, le va a enseñar a decir mentiras para evitar el castigo y a evadir sus responsabilidades; le va a enseñar a ser muy hábil para evadir el castigo, pero no le va a enseñar la razón por la cual es necesario tener cuidado con las ventanas.
Por eso decimos que el castigo es antipedagógico y enseña exactamente lo contrario de lo que esperamos enseñar.
Cuando las personas me dicen que hay niños mentirosos o adultos mentirosos, es evidente que estas personas fueron castigadas.
La mentira se convierte en un mecanismo de defensa natural, automática. Para no volver a caer en estas situaciones, vamos a trabajar esto profundamente. Esto es lo que dicen los maestros de sabiduría:
EL ERROR ES LA FORMA NATURAL DE «EVOLUCIÓN» Y «EVALUACIÓN»
El error es una herramienta de evaluación, no algo malo. ¿Conoces alguna persona, que cuando se levanta en la mañana, se dice a sí misma: «Hoy, me propongo cometer los siguientes errores», y hace una lista?. Yo no la conozco y no sé si alguno de vosotr@s la conoce… o ¿vosotros haceis eso?
Es evidente que no. Sin embargo, al final de un día de nuestras vidas, podríamos decir, por ejemplo: «Anna, mira cuántos errores he cometido en el día de hoy».
¡Eso sí lo conozco! Eso significa, que la totalidad de los errores que cometemos los seres humanos, son involuntarios. Nadie tiene la intención de cometer un error. Eso no existe. Evidentemente, los cometemos y nos falta cometer más. No os asusteis… nos falta cometer muchos errores.
Acuérdate de esta reflexión:
Un maestro de sabiduría…. ¿quién es?
- ¿Alguien que nunca comete errores?
- ¿Alguien que ya cometió todos los errores?
El maestro de sabiduría es alguien que ya cometió todos los errores posibles… ¿y qué hizo? Aprendió de ellos y por eso ahora el maestro no comete errores. Pero, él no llegó a esa situación por casualidad, por buena suerte… Llegó a través de los errores mismos.
Eso es lo que se llama EL VALOR PEDAGÓGICO DEL ERROR. Con esto buscamos quitarnos las ideas de culpa.
Los padres, a veces se sienten culpables de que sus hijos tengan ciertas dificultades… Dicen… yo lo hubiera podido hacer mejor, si hubiera tenido más información, si hubiera sabido más cosas.
No tienen porque sentirse culpables, porque nadie está obligado a saber lo que no sabe aún. Lo que necesita es seguir el proceso de aprendizaje. Cuando nosotros cometemos errores, recordemos que el universo es ciento por ciento eficiente. En el universo, como tal, no hay ineficiencia. Nosotros tenemos ineficiencia a veces, el universo no, porque el universo aprovecha de una manera totalmente eficiente y perfecta, todo lo que en él existe y todo lo que en él sucede.
Esto quiere decir, que si estoy en un estado de ignorancia/dormido, y mi estado de ignorancia/dormido me lleva a cometer irrespetos y agresiones contra otras personas, al cometer ese tipo de errores… el universo va a aprovechar de una manera perfecta esa condición de ignorancia/dormida mía; y la va a aprovechar de la siguiente manera, dado que los destinos de otras personas requieren pasar por la experiencia de ser agredidos, de ser invalidados o de ser atacados.
Ellos mismos en su diseño de destino, necesitan pasar por estas experiencias para aprender varias cositas:
- Aprender que ellos mismos generan la correspondencia necesaria con lo que les sucede.
- Aprender a no juzgar al agresor, sino a verlo como alguien dormido, que necesita cuestionar su enseñanza.
Entonces, cuando yo agredo a alguien, con el tiempo, me voy a decir: «Bueno, fue un error haber agredido a alguien». Eso, efectivamente fue un gran error y el reto es comprender que generalmente yo me siento culpable de eso, me voy a sentir muy mal hasta que comprenda lo siguiente: Yo, solamente cometí un error originado en mi ignorancia/adormecimiento.
Por otro lado, la persona que resultó afectada con lo ocurrido, no tiene nada que ver conmigo, en cuanto a la experiencia de él, porque para él era necesario ser agredido (está dormido…) y si no lo hubiera sido por mí, lo hubiera sido por otro… pero hubiera sido agredido, porque él necesitaba ser agredido.

En su diseño de destino estaba ser agredido !!. Esto ayuda que nos quitemos la idea de la culpa. Te invito a reflexionar… no tienen absolutamente nada que ver con los destinos que sus hijos traen. ¡Nada! ¿Por qué? Porque los destinos que los niños traen, son previos, son muy anteriores, a sus mismos padres… y esos destinos no se originaron en ningún tipo de relación con sus padres… Se originaron por ellos mismos.
Y, por supuesto, estos espíritus han visto en estos padres, la oportunidad perfecta para venir a trabajar sus destinos y a superarlos. Entonces, los padres se convierten en un excelente apoyo, para el desarrollo espiritual de sus hijos. Generalmente, no son conscientes de eso, sino muy inconscientes/dormidos… porque si fueran conscientes/despiertos de eso, no servirían esos padres para apoyar el destino, sino para apoyar una misión… pero, eso vendrá más adelante..en otro artículo.
Los hijos cuando se quejan de sus padres, lo hacen porque están precisamente dentro de la misma ignorancia/dormidos. Ellos suponen, creen, que la causa de sus problemas son sus padres, cuando no es así. La causa de sus malestar e incomodiad, son ellos mismos. Esos padres, son el apoyo para salir de ellos, pero como todavía no saben esto (estan dormidos…), pues usan lo que pueden usar y lo que nosotros mismos les enseñamos: La Culpa y el Castigo. Si podemos comprender esto, vamos a dejar de culpar a los demás de nuestras situaciones de aprendizaje:
EL PRIMER ERROR ES CREER QUE TENGO LA RAZÓN CUANDO ALGO NO FUNCIONA ADECUADAMENTE.
Para que los habitantes del Planeta Tierra podamos salir de nuestros estados actuales de Ignorancia/dormidos (creer que sabemos, o creer que nuestros retos son de los demás)…
Es necesario observar y reconocer los siguientes seis pasos:
1. Observar cuales son los resultados individuales indeseables y que me crean insatisfacción.
2. Reconocer la ignorancia personal que los genera.
3. Decisión de elegir no repetir los mismos errores.
4. Buscar nueva información en los archivos del universo.
5. Cambiar totalmente la forma de pensar, de comunicarse y de actuar.
6. Disponerse a experimentar nuevos métodos y comportamientos.
Resumen de la importancia del error para poder llegar a la Sabiduría:
1. La inocencia y la ignorancia/dormido pueden cometer errores.
2. Todo error se verifica en un resultado indeseable.
3. Un resultado indeseable lleva a la búsqueda de nuevas opciones.
4. Reconocer el valor del error es abrir la puerta a la sabiduría.
5. La sabiduría es el resultado de haber aprendido de los errores.
6. La sabiduría ya no comete errores.
7. La sabiduría se verifica en resultados satisfactorios obtenidos voluntariamente.
QUIEN APRENDE DE SUS ERRORES ESTA EN EL CAMINO DE LA SABIDURÍA.
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1 SESIÓN DE EXPLORACIÓN CON ANNA. SIN COSTE
Hablamos pronto, ¡deseo que tengas un día genial lleno de paz interior!
Te abrazo con gratitud,
Anna BeuSam
por Anna | Blog
Por qué una relación cae en esta forma de toxicidad…
A menudo creemos que ser indiferente es una actitud pasiva que consiste en no hacer una acción, por ejemplo, no elogiar a nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos, no compartir sus inquietudes y problemas, no manifestarle nuestro amor…
Sin embargo, la indiferencia no consiste sólo en dejar de hacer algo. Consiste en dañar mediante la supresión de nuestra intervención allí donde nuestra intervención sería esperable.
Todos esperamos algo del otro y el otro también espera algo de nosotros. Cuando esa espera se ve frustrada, la relación se resiente.
Por ejemplo, llegar tarde a una cita, así esa cita sea en nuestro propio hogar para cenar, hacer aquello que se sabe que al otro le molesta, desoír sus reclamos, son actitudes que pueden también encuadrarse dentro de la indiferencia porque tienen como rasgo en común la indiferencia ante las demandas o expectativas del otro.
El silencio de los culpables
Contrariamente a lo que se cree, no hacer algo que sería esperable es hacer algo que daña de manera seria una relación.
Pocas son las personas capaces de percibir que la indiferencia no es una actitud pasiva, sino muy activa y que cuando se instala en cualquier relación afectiva, ésta se convierte en un tóxico que la daña seriamente, aunque en pequeñas cuotas.
Saber detectarla a tiempo es sustancial para poder aplicar el antídoto adecuado a ese poderoso tóxico.
Cómo se manifiesta
Es absolutamente adecuado para describir la toxicidad de la indiferencia: “En cualquier relación afectiva con uno solo que sea indiferente basta”.
Hay relaciones afectivas que no son indiferentes de manera bilateral: sólo lo es uno de sus integrantes y el otro sufre de manera reiterada la frustración de estrellarse contra un muro de silencio e indiferencia que no puede interpretarse de otra forma que como una manifestación de desamor, aunque no lo sea.
Sin embargo, la indiferencia es como un río caudaloso y termina por arrastrar tambien al otro integrante de la relación que en un principio no era indiferente. Cansado de “darse la cabeza contra la pared” una y otra vez, termina por convertirse en indiferente con el fin de preservarse.
De todos modos, ya sea que la indiferencia sea unilateral o bilateral, siempre es un reto de ambos miembros de esa relación. Se trata de una forma de toxicidad y las relaciones tóxicas siempre se generan de a dos, aunque sea sólo uno el que manifieste las características más evidentes de esa toxicidad. Además, aunque el que soporta la indiferencia jamás se convierta, a su vez, en indiferente, la actitud tóxica de la otra parte afectará a la relación en su conjunto.
Las pistas de la indiferencia
Como se trata de un tóxico silencioso, es preciso estar muy atento a los pequeños indicios para poder detectarlo.
Algunas de sus manifestaciones más corrientes son:
- Un silencio que “hace ruido” de parte de uno o de los dos integrantes de la relación, ante hechos en los que serían esperables palabras. No estimular ni sentirse estimulado por el otro.
- Aislamiento.
- Carencia de planes en común.
- Descuido del hábitat.
- Fuerte sentimiento de frustración por una o por ambas partes.
- Descuidos afectivos respecto del otro y falta de interés.
- Rabia que no se manifiesta en palabras.
- Rencores de vieja data hacia el otro, deudas pendientes de afecto que se consideran insalvables.
Aunque en muchos casos la indiferencia propia no es percibida como tal, la indiferencia del otro es percibida como una actitud de desamor. El peligro es que, con el tiempo, cuando esta situación persiste, la indiferencia se “naturaliza” y «normaliza»cada uno termina por no esperar nada del otro dejando así la relación, para transformarse en dos personas que, por alguna extraña razón, comparten el mismo espacio no sólo físico, sino también existencial.
¿Por qué se elige, sin saberlo, ponerle «sorditis» a la relación?
Cualquier relación en la que hay indiferencia es una relación que ha congelado sus sentimientos, que los ha puesto en la nevera a la espera de mejores oportunidades para manifestarlo que, ante la imposibilidad de resolver sus problemas de otra forma, ha decidido vivir con sordina.
¿Por qué una relación cae en esta forma de toxicidad?
Las razones son diversas, pero podrían resumirse en la siguiente lista:
- Porque falla la comunicación y uno de los integrantes de la relación o ambos no encuentran la forma de manifestar sus conflictos a través de las palabras.
- Porque uno o los dos integrantes de la relación son pesimistas, no creen que los conflictos puedan resolverse y creen que poniéndolos en estado de hibernación lograrán mantener la relación a pesar de todo.
- Porque cada uno confía en que el otro reaccionará ante la indiferencia y, si esto no sucede en un tiempo prudencial, ambos terminan por bajar los brazos y por conformarse con una relación poco satisfactoria.
- Porque ambas partes sienten miedo a poner los conflictos sobre la mesa.
- Porque uno o ambos provienen de familias en que no había práctica de diálogo y, en consecuencia, carecen de práctica en el intercambio lingüístico .
- Porque ambos integrantes confían en que «el tiempo terminará por arreglar los conflictos» sin que medie su intervención
- Porque cada integrante siente que la indiferencia es un sentimiento que “lo pone a salvo del otro” al generarle distancia afectiva respecto de él.
- Porque es una forma tóxica “elegante”: no hay gritos, no hay discusiones, el resto del entorno no se enteran aunque haga que esa relación viva en la frustración.
- Porque se cree erróneamente que la indiferencia no es una forma de violencia y que, si no hay violencia, la relación está bien.
- Porque no puede reconocerse la indiferencia como una disfunción dentro de la relación.
- Porque la indiferencia se ofrece al principio como una suerte de “refugio” en el que atrincherarse.
- Porque su carácter tóxico es difícil de detectar.
Un tóxico peligroso.
Bajo una apariencia inocua, la indiferencia esconde un alto grado de toxicidad. Cualquier relación afectiva puede convivir mucho tiempo, incluso toda la vida, segregando este tipo de tóxico, pero, pasados ciertos límites de permanencia e intensidad, esa relación dejará de ser tal, aunque siga junta.
La indiferencia es un sentimiento destructivo porque genera un progresivo sentimiento de distancia y extrañamiento respecto del otro. Cuando esa forma de relación subsiste a través del tiempo, quienes alguna vez dijeron sentir afecto o amor, terminan por convertirse en dos extraños con pocas cosas en común, como no sea el espacio físico que comparten.
Afortunadamente, como todos los funcionamientos tóxicos de la relación, también la indiferencia puede revertirse.
Y lo más importante de esta buena noticia es que no es preciso invertir el resto de nuestras vidas tratando de averiguar por qué la otra persona funciona de esa forma.
En algunos casos, será necesario de establecer una guía de actitudes a incorporar por las partes para salir del círculo vicioso en que están inmersos.
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