por Anna | Blog
La clave para autogestionar tu mente es el desapego. Llámalo perdón o pasotismo. Pero sólo gestionarás tu mente cuando no te aferres a nada. Eres mentalmente saludable tanto como puedas desprenderte de tus emociones.
A lo largo de los siglos, en todas las religiones y filosofías el bien más elevado es la paz mental que da el desapego. Es la clave de la felicidad. Y no es incompatible con conseguir objetivos como creen muchos. El desapego acelera esos objetivos.
La gente se aferra a ideas, opiniones y bienes materiales. Sufren demasiado pensando en perderlos. No pueden ni dormir por la noche. Y esas preocupaciones acaban con su salud. ¿Para qué tantas posesiones entonces? ;))
Por eso serás tan fuerte como intentes gestionar tus impulsos y pensamientos. Porque todas las injusticias, malos modos, engaños, falta de modales y crítica destructiva que soportes son ineludibles. Son parte de la vida. No se libra nadie. La otra opción es vivir en una cueva. Por eso la única pregunta tras una experiencia negativa será: ¿En qué tiempo voy a transitar este dolor y seguir con mi vida desde el aprendizaje? Esa es la verdadera fuerza mental, la que te coloca en un avance personal. Estar por encima de tus emociones es el verdadero poder.
Gestiona primero tu interior y conseguirás la paz mental. Disciplínate para pensar que no «necesitas» nada. Ni siquiera conseguir objetivos. Cuando cultives el desapego y estés bien contigo mismo te volverás imparable. Entonces irónicamente aparecerán los premios. Como un beneficio secundario.
Cuando practicas el desapego y te separas emocionalmente de tus bienes y objetivos automáticamente liberas todo el poder. Y desde esa posición conseguir tus objetivos se vuelve fácil. Pruébalo que funciona.
La recompensa de ser disciplinado mentalmente.
La recompensa de ser disciplinado mentalmente no es material, es gustarte a ti mism@.
Cuando te disciplinas mentalmente te sientes bien contigo mismo@ y entonces puedes conseguir cualquier cosa. Y esa sensación supera cualquier bien físico.
La mayoría nunca sale de su miseria porque elige el camino de menor resistencia: quejarse y evitar lo importante. Pero el éxito llega cuando gestionas tus emociones y te disciplinas. Cuando «te miras» dentro. Y eso se consigue practicando el desapego. Hazlo como un juego. No necesitas nada material. Sólo gestionar tus pensamientos. Juega a hacerte mejor sólo por el placer de hacerte mejor.
Cuando gestionas tu apetito físico, cuando aprendes a perseverar y pensar a largo plazo todo se vuelve fácil. Cualquier obstáculo se empequeñece.
Y superado uno ves que puedes con más, que es ilimitado lo que puedes conseguir.
Y entonces te respetarán y disfrutarás de tu imagen “yo puedo”. Y mejorarán tu aspecto y relaciones.
Preguntas-Solución:
Recuerda: Una inocente pregunta pueden ser meses de gran avance.
El buen coaching cambiará tu vida financiera y solucionará tus cuestiones fundamentales sobre miedos, dinero, amistades y/o relaciones… Pero lo hará del modo más potente: con preguntas para que TU MISM@ te des la respuesta. Eso será mucho más efectivo. Porque ya tienes la solución dentro. En este momento tienes la solución de todo. Solo necesitas una llave que arranque tu mente. Ahorrarás mucho tiempo, dinero y dolores de cabeza cuando mires en tu interior.
Con las preguntas adecuadas serás creativo resolviendo problemas, enfocando soluciones y avanzarás rápidamente en tu vida personal y profesional. Porque una buena pregunta te dirá dónde está la raíz del problema, quien es la gente retorcida encubierta de la que tienes que apartarte y qué cambiar para avanzar más rápido. Así activarás un radar para detectar situaciones conflictivas y evitarás años malgastados en un trabajo o forma de vida que no es la tuya.
Las respuestas propias te darán más energía, que si vinieran de otro, porque por fin tendrás claro lo que quieres. Aquí van:
- ¿A quién de tu pasado puedes perdonar y dejar marchar de tu cabeza?
- ¿Qué prefieres, tener razón o ser feliz?
- ¿Podrías haber puesto algo más de tu parte en aquella alianza o proyecto que salió mal?
- ¿Hay alguien que también haya sufrido los mismos agravios o más que tú? ¿Te pareció para tanto?
- ¿Qué pasaría si todo el día de hoy probaras el método del vacío (despegarte de lo material y negarte a preocuparte)?
- ¿Crees que perdonar y olvidarte lleva tiempo o que es tan fácil como decir “Se acabó” y olvidarte? (Pista: Es la segunda opción).
- ¿Cuál es tu pasión? (Pregunta breve pero quizás te lleve tiempo).Todo el mundo busca ser aceptado.
Todo el mundo busca aprobación.
Todo el mundo busca afuera, yo busco dentro. Sumate ❤️????
Gracias por leerme, comentar y compartir.
Te amo.

por Anna | Blog
Cómo lograr que la negatividad no te torture nunca más:
Tu “bloque blanco” del olvido
Hay gente que todavía está enfadada por algo que sus padres le dijeron hace décadas. Te lo cuentan como si fuera ayer, indignadísimos. Como si acabara de ocurrir. ¿Es forma de vivir?
Los psicólogos tienen trabajo porque el nivel de perdón de muchos sigue en rojo. Sólo tienen que llevarlos de nuevo al pasado para que repasen otra vez ese momento. Pero puedes superarlo mucho más fácil si rebajas tu nivel de olvido. Tu nivel de olvido mide la rapidez para perdonar una experiencia negativa e indica lo emocionalmente saludable que eres.
Imagina en una escala de cero a cien una intensa emoción negativa, una ofensa o la trampa de otro. Imagínate que es un bloque rojo y grande como en los gráficos financieros. Pero tienes que eliminar ese bloque rojo y convertirlo en blanco para que desaparezca.
Así que en cuanto te ofendas olvida, cambia ese bloque rojo por el blanco, sin intermedios. Enfócate al tiempo útil, decide no perder tu tiempo, con tonterías de otros y eliminarás días, semanas y años de malos ratos.
Las 3 claves para la paz mental
A continuación las 3 claves para que logres paz mental y cambie tu calidad de vida.
1. Pregúntate: ¿Quiero tener razón o ser feliz?
La mayoría tiene una necesidad enfermiza de tener razón. Pero cuando no te importa la razón, todas las malas emociones que la rodean desaparecerán. La pregunta es «¿Quieres tener razón o ser feliz?»
Algunos por ejemplo se vuelven agresivos por sus creencias políticas. Creencias que al fin y al cabo aprendieron de otros. Pero si relativizaran esas creencias dejarían de consumirse. Tengo amigos de todas las opiniones políticas y filosóficas. Pero me llevo bien con ellos porque nos reímos de los puntos donde diferimos. ¿No los hay siempre? Es tan sencillo como hablar de los temas comunes y bromear sobre el resto.
¿Vas a perder una amistad por querer imponer tu punto de vista? Conozco gente que no se habla por pura cabezonería. Gran fallo estratégico: enfocarse en el desacuerdo en vez de en el acuerdo.
2. Niégate a culpar
Culpar vuelve a ti y quita paz interior. Por eso no te tomes nada personalmente. Así no desperdiciarás tu tiempo enfadándote ni buscando “malvados” que nada tendrán que ver con el problema. Buscar culpables distorsiona tu vida. Busca soluciones.
Imagina que has tenido una discusión o te hacen una faena con el coche o un amigo te dice algo que no quieres oír. Inmediatamente lo conviertes en el malo, en el culpable de TODO. Lo pagas con él injustamente y te metes en un lío arrinconándole como a un enemigo. ¿Te merece la pena o la alegría? ELIGE!
Pero si te disciplinas a no buscar culpables, evitarás incidentes que pagarás toda tu vida. Si alguien te hace una faena piensa, “Tendría prisa”. Si alguien te dice algo injusto di: “Pobre, anda despistado hoy”.
Sin culpa no hay emociones disruptivas. Sin enemigo se acaba el odio que te consume. Sin culpables la ansiedad se desvanece. Entonces te vuelves productivo y positivo. Elimina las culpas y póntelo fácil para ser feliz.
3. No te enamores de tu sufrimiento «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional» decía Buda después de años de aprendizaje y meditación.
Encontrarás rápidamente la paz mental si te niegas a pensar en lo malo. Ya sé que “tienes derecho” a estar molesto por tu situación, aunque ese tiempo no merece tu alegría.
Pero muchos se enamoran de su sufrimiento, sus problemas del pasado son su vida. Piensan siempre en lo malo y llenan su día de discusiones imaginarias con gente que no está presente. Todos sus pensamientos giran alrededor de lo malo. Habla con ellos y al segundo minuto estarán quejándose.
Todo es agresividad. Te inundarán con sus terribles historias. Con lo mal que les trataron aquella vez, con los amigos que les traicionaron y con un refrito de historias para no dormir. Se creen únicos. Pero sólo son únicos en algo: en no olvidar. No seas el quejica del que todos huyen. Sólo conseguirás que nadie quiera estar contigo.“¡Pero no puedo! ¡Es demasiado grave lo que me hicieron! ¡Tú no lo sabes bien! ¡A ti no te ha pasado!” Te lo repetiré: no eres el único. Todos soportamos agravios.
Además, si te han perjudicado habrás aprendido más y ahora eres más listo. Estupendo!.
Es probable que lleves un tiempo pensando que algo no encaja
Pensando que quizás el problema a tu falta de poder personal no se resuelva con nuevas agendas, leyendo libros de autoayuda o llamando a una amiga para que vaya contigo al gimnasio y así no te dé pereza, sino que tenga más que ver con:
- Lo que te dices (o no te dices) interiormente.
- Las inseguridades que sientes cuando piensas en tus objetivos.
- Una sensación de no estar a la altura que hace que muchas veces ni hagas el primer paso.
- El miedo a no llegar a todo lo que ahora mismo tienes encima de la mesa.
- La desgana y la flojera que sientes de un tiempo a esta parte.
- Ver tus objetivos como metas demasiado grandes y lejanas.
- El miedo a fracasar con tus objetivos y que todo el esfuerzo no haya servido de nada.
En definitiva, miedos y bloqueos internos que son los que hacen que no avances como a ti te gustaría, cuando quizás tú antes no eras así.
¿Te suena familiar? Si te identificas con lo que has leído, te propongo cultivar tu auto-liderazgo
En los últimos treinta años he apoyado a cientos de personas en cientos de programas a realizar planes de acción basados en objetivos que desean alcanzar, con resultados muy desiguales. He visto cómo muchas personas con su plan de acción orientado a objetivos consiguen muy buenos resultados. Pero también he visto a muchas otras personas a las que sus planes de acción no les funcionan… y cómo ello les genera frustración, decepción y hasta pérdida de confianza en ellos mismos.
Durante todos estos años he enfocado parte de mi trabajo a rediseñar, refinar y re-inventar cómo enfocar con éxito la transformación personal. Voy a compartir contigo de modo muy práctico mi visión del cambio personal, lo que utilizamos con nuestros clientes para ayudarles en sus procesos de crear hábitos poderosos para construir una buena vida. También te cuento cuáles son algunos de mis hábitos favoritos y te doy la mejor bibliografía de referencia sobre los hábitos.

por Anna | Blog, Emociones
Primer paso: Claridad.
¿Cuáles son tus valores y cuáles tus metas?
Lo primero que necesitas es claridad. ¿Cuál es tu sueño? ¿Quién quieres ser para vivir ese sueño en la realidad?
Busca tener las dos cosas claras: tus metas y tus valores.
Cuando lo tengas superarás cualquier miedo por el camino. Busca tu ideal y dale tu estilo. La gente extraordinaria pocas veces está confundida y toma resoluciones sin piedad. Pregunta a los que deambulan sin llegar a nada y verás una nebulosa entre sus valores y sus metas. Algunos tendrán metas pero no valores, y entonces sus trampas se volverán contra ellos. Otros tendrán valores pero ninguna meta, y entonces nunca actuarán. Y la mayoría no tendrá ninguna de las dos cosas, su vida consistirá en una búsqueda de caminos fáciles… para llegar a ningún lado.
Segundo paso: Nunca te mientas
Los que consiguen sus metas transitando el miedo tienen una integridad a prueba de bombas. Son los que miran a los ojos y no tiemblan cuando las cosas se tuercen. Los que saben que ceder a una ganancia fácil a costa de actuar mal les saldrá caro a la larga.
¿Dónde prosperan los grandes negocios? ¿Dónde hay corrupción o dónde la gente se fía más? He tenido la suerte de viajar a muchos sitios y en aquellas sociedades donde la palabra es importante, la economía prospera. Suecia por ejemplo, es uno de los países con renta per cápita más alta del mundo. Todo va rápido y de palabra y así eliminan mucha burocracia. Perfecto para que la economía y las personas prosperen. También es fácil engañarles, pero sólo lo harás una vez. A partir de ahí te vetarán. ¿Merece la alegria o la pena?
La persona que asegure la verdad por encima de todo despega económica y socialmente. Siempre habrá retos y nada será perfecto, además la gente honesta se asocia con gente honesta. Junta a dos personas íntegras y no doblarán su potencial… ¡lo cuadriplicarán! Junta a dos que no se fían y no ganará ninguno.
¿Te imaginas a Mandela, Gandhi o Lincoln mintiendo? Busca ejemplos y verás cuantos personajes históricos lo son por no dar el paso atrás de ser deshonestos. Si quieres llegar lejos la gente tiene que fiarse de ti. Y como no tienen todo el tiempo del mundo te juzgarán por su sexto sentido. Y casi siempre acertarán porque la honestidad se irradia.
¿Quieres tu también irradiar honestidad? Pues actúa honestamente. Siempre. Y empieza por ti. Nunca te mientas. Dite la verdad, siempre la verdad. Si algo de ti no te gusta, reconócelo, aunque sea para ti. La mayoría se auto engaña creyendo que no tiene defectos y luego se preguntan por qué su vida es una miseria.
Tercer paso: Primero tu interior y luego (sólo luego) tu exterior
El tercer y más importante paso es tu interior. Por mucho que hablemos o queramos dar una imagen, somos el reflejo de nuestro interior. La cara es un reflejo de la personalidad.
Si sigues tus metas y te comportas como te gustaría ser, te gustarás a ti mismo. Y si te gustas a ti mismo, gustarás a los demás. La gente te trata como tú te valoras. Si persigues la excelencia te tratarán con la cortesía de los que irradian excelencia.
Lo primero es tu interior. No puedes aparentar confianza si no la sientes por dentro. Todo se percibe, créeme. Huye de las “actuaciones” patéticas. ¿O no te das cuenta tú cuando alguien esconde algo?
Si quieres ser un 10 actúa como un 10. Ya te pulirás por el camino. Ten claro lo que tienes, a dónde quieres llegar y lo que necesitas para modificar y compórtate hoy mismo como si ya lo tuvieras. Irás absorbiendo lo que necesitas sobre la marcha y avanzarás a la velocidad del rayo si actúas como quien quieres ser.
¿Quieres ser un 10? Pues ya eres un 10.
Te librarás de tus cadenas para siempre cuando…
Te librarás de tu prisión de sentimientos encontrados cuando perdones. Lo siento pero no hay otro modo. Lo MÁS inteligente es perdonar. Lo más torpe (aunque en las películas parezca inteligente) es vengarte de los “malos» una y otra vez.
Proponte salir de esa cárcel. Y sólo cuando aceptas la responsabilidad y perdonas a los que alguna vez te perjudicaron te liberas. Sólo entonces tus emociones perturbadoras desaparecen. Entonces puedes pensar con claridad y avanzar.
Disciplínate a perdonar agravios pasados y avanzarás más que nadie. Con ese autocontrol te desprenderás de todos los malos recuerdos y por fin respirarás.
Es otra calidad de vida.
Deja de arrastrar antiguas vivencias que te hicieron infeliz.
Estamos aquí para ayudarTE a encontrar tu próxima aventura y volver a lo que realmente importa. Aprenderás a dejar atrás viejos hábitos y pautas que ya no te sirven.????????????????

por Anna | Blog, Sin categoría
Te propongo empezar volviendo a definir qué es el optimismo. ¿Lo recuerdas?
Ser optimistas es ver el lado positivo de las cosas, de las personas y esta filosofía es como una semilla, una buena compañera para la vida.
Anna BeuSam
A mi me pasa que cuando mi mente se empeña en ver dificultades, problemas, malas intenciones en los demás….solo consigo desanimarme y a veces sentirme en un profundo estado de apatía. ¿a ti tambien te pasa? pues esta será, una buena ocasión para darte muuucho amor!
???? Pequeños arreglos en las cosas que repites cada día pueden tener un gran impacto en tu dia a dia… ¿quizás recordarte esto te puede ser de gran ayuda? Tú vas cambiando, tu mensaje va cambiando. Evolucionamos.
7 formas de como se sienten las personas optimistas:
- Tienen Mejor Humor
- Son más Perseverantes
- Alcanzan sus Metas
- Son más Exitosas
- Tienen mejor Salud Física
- Salen más Fortalecidos de Situaciones Traumáticas
- Fluyen con su Vida.
¿Pero qué ha sido primero…. el huevo o la gallina? Ah, no!!! Que estábamos hablando de optimismo!! jejeje
¿Se es optimista porque se consigue el éxito o se consigue el éxito porque se es optimista?
Pues la verdad, es que se consiguen mejores resultados, porque se tiene una actitud optimista ante la vida. Y ya que el optimismo puede incorporarse a nuestras conductas, ya que puede aprenderse a ser optimistas….. ¿Por qué no serlo?
Aprender a cultivar el ser optimistas es posible y muy beneficioso.
¿Por dónde empezar?
Al cultivar la inteligencia emocional, podemos empezar por cambiar la palabra “PROBLEMA” para cosechar la palabra “RETO.
¿Te acuerdas cual usas más en tu día a día? Solemos demasiado la palabra problema y usar poco el reto ¿te pasa a ti?
Te propongo una pequeña práctica con los siguientes ejemplos:
- Mudarnos de piso y volver a poner todo en su sitio….. ¿es un problema o un reto?
- Pasar de las zapatillas de velcro a los cordones….¿es un problema o un reto?
- Separarte y descubrir que no sabes conducir y te vendría bien ….¿Es un problema o un reto?
Un problema, no existe fuera de nosotros. Mientras nosotros no le hemos puesto la etiqueta, todas esas situaciones, son simplemente situaciones de las que ocuparnos. ¿estás de acuerdo?
Pues bien, ADEMÁS con ello mejoras tu diálogo interno. Si cambias tu interpretación acerca de las situaciones en las que afrontas en tu día a día, decidiendo que son retos, es decir oportunidades de mejorar tu vida a largo plazo, en lugar de permanecer haciendo lo que siempre se ha hecho……
Cada día, cada semana, puedes irás practicando pequeños cambios en tu vida….. ¿o acaso todavia crees que vendrá alguien y lo hará? ;(

Algunas veces, las personas que necesitan tener todo bajo control, no son conscientes de ello. Sienten, internamente, que las cosas “deberían” ser así. Están convencidas que las personas “deberían” hacer esto o lo otro. Quieren hacer todo bien, tomar la decisión correcta, la más ventajosa, la más apropiada…. Y a menudo, sufren por este motivo.
Una persona perfeccionista, que necesita la seguridad que le da el saber que está todo bajo control suele perder la serenidad, el equilibrio con facilidad. ¿Por qué? Simplemente, porque la vida y las personas somos incontrolables.
Cada día surgen multitud de circunstancias que escapan de nuestro control, un semáforo en rojo, extraviar algo y usar el tiempo buscándolo, que los demás no cumplan los plazos pactados, los errores involuntarios, los accidentes e imprevistos escapan a diario de su control, haciendo que caigas una y otra vez en errores que estás cometiendo sin darte cuenta, como por ejemplo:
❌ Eres perfeccionista , si te enfadas con facilidad ante el error (propio o ajeno)
❌ Eres una persona necesitada de tener el control cuando crees que las cosas para estar bien hechas solo pueden hacerse a tu manera.
❌ Sufres con el perfeccionismo cuando las cosas fuera de lugar te duelen como un puñetazo en el estómago y no puedes evitar criticar a quien lo ha dejado fuera de su sitio.
A menudo, creemos que tener todo bajo control, nos evitará errores, nos evitará problemas aunque… por ello pagamos un precio muy alto por el perfeccionismo:
- los errores o fallos de los demás y los señalarlos de una manera poco asertiva, te distancia de las personas.
- la ansiedad de enfocarte solamente en el resultado perfecto, te impide disfrutar de las actividades, te genera conflictos con tu equipo, tu familia o tus amig@s.
- el tener unas expectativas, unas exigencias de perfección hacia los procesos y hacia las personas te genera frustración y desilusión cuando las cosas no salen como esperabas.
- la preocupación, la tensión, la ansiedad ante el posible fallo te impiden vivir, disfrutar de las experiencias de la vida, de tu trabajo, de tu familia.
GUÍA DE 4 EXPERIENCIAS PARA AUMENTAR TU OPTIMISMO:
✅ Acepta el error como algo que puede ocurrir.
Nadie está exento de equivocarse, incluso aunque compruebes y repases algo varias veces, puede ocurrir que algo salga mal. Cuanto más te exijas no cometer ningún error, más te paralizas en busca de la perfección.
Si tras un resultado que no era el esperado, tu reacción es culparte, llenarte de remordimientos, cargarte de negatividad no vas a conseguir que el resultado cambie. Por mucho que te digas que has sido torpe o lo que quiera que te digas, no conseguirás nada más que hacerte daño.
Cambia ese diálogo, acepta ese error como un aprendizaje, acéptalo como algo natural y no como algo tremendo.
¿Cómo de importante es eso que ha salido mal? ¿Está en juego tu vida, tu trabajo, la salud de los demás? Sea cual sea el error, seguramente es menos grave que llenar tu corazón de odio hacia los demás o hacia ti mism@. Sea cual sea el resultado no deseado, enfadarte con la situación no la resuelve, sino que puedes generar un nuevo problema, un daño en tus relaciones personales.
✅ Acepta lo que está fuera de tu control
Si habías planeado una comida al aire libre y se presenta una tormenta, enfadarte, sentirte incómodo, decepcionado no hará que deje de llover. Piensa, pregúntate. ¿Para qué has organizado esa comida? Para disfrutar con tus seres queridos, ¿verdad?
Entonces, disfruta!!! Aunque llueva, aunque se caiga una copa, aunque a la comida le falte sal, aunque alguien llegue tarde, disfruta!!! No permitas que las circunstancias que escapan de tu control afecten tu estado de ánimo y te impidan disfrutar de aquello que deseabas.
✅ Deja de querer ser perfect@ y de agradar «siempre» a los demás.
A menudo, el perfeccionismo surge de una necesidad de no ser criticado por los demás, surge de la necesidad de recibir la aprobación, de evitarnos escucharles decirnos que lo hemos hecho mal.
Si has vivido con personas perfeccionistas, acepta que tú no eres un error, que tu manera de hacer las cosas no está siempre mal, eres diferente, acepta que eres UNIC@, tienes derecho a hacer las cosas de otra manera, e incluso a equivocarte, no es el fin del mundo.
Mientras te resistas a aceptar que las cosas no siempre saldrán como tenías programado, serás tu mism@ quien se cause ese dolor que sientes cuando algo no sale bien. En cambio, si permites que tu vida fluya, sin darle a los contratiempos más importancia de la que tienen, habrás ganado en inteligencia emocional, habrás ganado en calidad de vida y habrás evitado dañar tus relaciones personales.
✅ Concluye las tareas
No hay nada que nos quite más energías, que nos haga aumentar nuestro diálogo interno saboteador que sentirnos personas improductivas al no acabar lo que hemos empezado.
Todas esas tareas inconclusas, ocupan espacio en tu mente y constantemente golpean para llamar tu atención. Cuanto más temas y asuntos resuelvas, más espacio liberas en tu mente para pensar y actuar con decisión hacia tus metas.
Desde RE-INVENTARSE.COM te propongo gestionar los cambios necesarios, las decisiones precisas para vivir una vida más saludable, para alivianar nuestra carga y poder centrarnos en conseguir avanzar hacia nuestras metas.
Un proceso en re-inventarse.com te ayuda a enfocarte en los puntos te solución, en las barreras internas que te frenan y te impulsa a tomar decisiones firmes encaminadas a vivir tu vida de manera consciente.
PIDE UNA SESIÓN GRATIS si quieres dar un paso al siguiente nivel.
por Anna | Blog
¿Puedes o no puedes?
A menudo, escucho a personas hablando de sí mismas como personas incapaces para realizar determinadas tareas.
- Yo no sé cocinar.
- A mi las plantas no se me dan bien, siempre se me mueren
- Yo no soy bueno para el deporte.
- A mi hablar en público se me da muy mal, no puedo hacerlo.
¿Cuáles son tus «no puedo», «no sirvo», «no valgo», «no sé»?
Piensa un poco…
Mientras lo piensas, me gustaría compartir contigo este antiguo cuento que se llama:
Los dos halcones del rey
Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.
Pasados unos meses, el instructor le comunicó que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, e incluso había que llevarle el alimento hasta allí.
El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero ninguno pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió; por la ventana de sus habitaciones, el monarca veía que el pájaro continuaba inmóvil.
Publicó por fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón volar ágilmente por los jardines.
– Traedme al autor de ese milagro -dijo.
Enseguida le presentaron a un campesino. – ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso? Entre feliz e intimidado, el hombrecito explicó:
– No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.
Por ejemplo, supongamos que lo que nos frena, lo que nos impide poder cuidar de una planta sin que muera es no probarlo. Hace 15 años yo también decía: «A mí las plantas no se me dan bien, siempre se me mueren»!!! Hasta que un día decidí que eso no era verdad, que no era algo para lo que yo no valía, sino algo que yo no había intentando con la dedicación que requiere cuidar una planta. Lo mismo ocurre con tus «no puedo», «no valgo», «no sé».
Si crees que no sabes, ¿no será porque no has invertido el tiempo suficiente en saber?
Si crees que no vales, ¿no será acaso porque no has probado una y otra vez, hasta «valer»?
Si crees que no puedes, ¿no será porque aún no te has dado cuenta que tienes alas y puedes hacer mucho más de lo que te imaginas?
¿Qué ganas al decirte, a ti mismo, a ti misma, que no puedes, que no sabes, que no vales? ¿Realmente crees que no vales o es una respuesta cómoda, una actitud cómoda, para no tener que aprenderlo? Por supuesto que no es eso, sino que estás ahí, sobre esa rama, que te sostiene. Tu mente te dice, Yo no sé. Yo no puedo. Y ese pensamiento es la rama en la que permaneces inmóvil, autoconvenciéndote de que no puedes.
Mira a tu alrededor. ¿Cuántas personas pueden cocinar, saben cocinar, valen para cocinar? ¿Cómo crees que han comenzado? Supongo que empezaron como todo el mundo, desde cero, mirando como otros cocinaban (o conducían un coche, o pilotaban un avión, o ponían en marcha un emprendimiento).
NO estoy hablando de cocinar o conducir, sino de tomar decisiones. ¿Realmente quieres aprender a hacerlo? ¿Realmente quieres dejar de decir «a mi las plantas siempre se me mueren»? Si quieres, aprendes. Si lo intentas, ya estás un paso adelante de todos los que se quedan diciendo «yo no», como yo misma decía hace algunos años.
Toma conciencia. ¿De qué no te crees capaz? ¿Es «real» que no seas capaz? ¿Qué te lo impide?
Ante algunas situaciones, como hablar en público, podemos tener miedo, vergüenza, creemos que lo haremos tan mal que pueden reírse de nosotros o que nos pondremos rojos como un tomate… Y es nuestro miedo el que nos hace «no poder», no algo que nos ocurra, no algo «real» que nos impida hablar. Por supuesto que ese miedo es real, lo sentimos, nos hemos puesto rojos en el pasado y nos desagrada esa sensación. Pero ese «no puedo» no es una realidad que no podamos cambiar.
Ese «no valgo» puede superarse ganando autoconfianza.
Este es otro de mis «no puedo» anteriores al coaching. Me frenaba el miedo, me paralizaba la idea de ponerme colorada, de tartamudear (cuando nunca había tartamudeado en mi vida) o de quedarme en blanco sin saber qué decir…. Pero los miedos se vencen enfrentándolos.
¿En qué ramas te apoyas para no hacer todo lo que sí puedes hacer?
¿Piensas seguir negándote la posibilidad de crecer y ganar confianza en ti mismo, en ti misma? En un proceso de coaching podemos profundizar sobre como aumentar la confianza, sobre la superación de lo que nos paraliza, sobre como podemos hacer más, de lo que nos creemos capaces. Poder, puedes. Ahora solo falta que tomes una decisión, un compromiso contigo y que comiences a dar los pasos necesarios para mostrarte que ERES CAPAZ!!
Nuestra mente, ese órgano maravilloso, ha tenido, desde sus inicios, la tarea de permitir nuestra supervivencia. Por eso, las funciones que nuestro cerebro realiza en automático, sin nuestra intervención, son la respiración, la digestión, la protección. Pero tu cerebro no solo sirve para que sobrevivas, también es necesario usarlo para vivir la vida que deseas vivir. Estar vivo es algo que está ocurriendo, incluso sin nuestra decisión o voluntad, pero hay otras cuestiones para las que es necesario utilizar nuestra mente: La motivación.
¿Deseas ser vivir en paz? La mayoría de las personas a quienes le hagas esta pregunta dirán que sí, por supuesto, quién no desearía vivir en paz. La felicidad es una de las metas más importantes de nuestra generación. Y para lograr esa felicidad, es necesario que haya coherencia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. Y es aquí donde necesitamos poner en marcha nuestra mente, es aquí donde entra en juego la motivación.
Porque si yo siento y pienso que podría hacer tal cosa, pero no la estoy haciendo, la más probable es que sienta infelicidad.
¿Qué nos frena? ¿Qué hace que cada fin de año hagamos propósitos que luego no llegamos a cumplir? ¿Qué te impide ser feliz tras estar viviendo en coherencia entre lo que sientes, lo que piensas y lo que haces? Muchas veces es no saber que la motivación hay que alimentarla, entrenarla, buscarla a diario.
9 SEMILLAS PARA MEJORAR TU MOTIVACIÓN:
1a. Fijar una gran meta
Si analizamos el origen etimológico de la palabra motivación vemos que está compuesta por dos partes. «Motivus» que viene del latín y significa «movimiento» y el sufijo «ción» que significa «acción y efecto». Cuando no tenemos una meta, cuando aquello que se nos presenta cada día es ir a un trabajo donde no nos sentimos valorados o realizados, o cuando trabajamos solo para llegar a fin de mes, difícilmente podremos sentir la acción y el efecto del movimiento. ¿Quién quiere levantarse cada mañana solo para conseguir dinero para luego pagar gastos y facturas? Esta realidad no es nada motivante.
¿Te invito a pensar si ahora mismo tienes metas? Una vida sin metas puede ser como dar vueltas en una rueda de hamster, haciendo cada día lo mismo, en un círculo sin salida. Por eso, como primer paso es necesario tener una meta. NO un sueño. NO un anhelo. NO un desearía ser o tener… Una meta que te motive.
En la vida necesitamos seguir en acción, en movimiento, fijarnos nuevas metas, pero ahora de manera consciente, que estén alineadas con lo que sentimos y pensamos. Fijarte una meta es el primer paso que te saca de la parálisis en la que te encuentras.
2a. Divide tu meta en pasos y empieza dando el primero.
Si has tenido la idea de escribir un libro, por ejemplo, está claro que no te sentarás y lo escribirás el día en el que te fijes esa meta. Cualquiera de tus metas requiere una serie de pasos, de acciones a realizar de manera individual para luego pasar a la siguiente. Por eso, nada mejor que hacer una lista de todos los pasos que en este momento crees necesarios para lograr tu meta.
En el caso de un escritor, podríamos decir:
- Documentarme sobre XX situación.
- Buscar un diccionario de sinónimos para utilizar durante el proceso de escritura.
- Definir brevemente la trama del libro
- Describir cada personaje y su personalidad
- Buscar información sobre la profesión de uno de los personajes.
- Escribir 2 páginas diarias
- Releer el material escrito una vez por semana.
- Corregir errores ortotipográficos una vez por semana.
- etc.
Nada muere más rápido que una idea cuando dejamos de alimentarla, por eso, cuando fijes tu meta, escribe en ese momento una lista con los primeros pasos. No te preocupes porque estén en orden cronológico, simplemente, escribe. Ya habrá tiempo para reorganizarlos.
3a. Recuerda tus logros anteriores
Muchas veces, perdemos la motivación porque permitimos que las ideas pesimistas, realistas, ganen a la ilusión, a la inicial fantasía de poder lograr aquella meta que nos haría sentir orgullosos, plenos. Comenzamos a perder la fe en nosotros mismos. Por eso, es importante recordarnos que somos capaces, recordando logros anteriores.
Seguramente, en el pasado, has fijado algunas metas y las has logrado. Si empezamos por el principio, has logrado aprender a gatear, luego a caminar, has aprendido a hablar, a montar en bicicleta, a nadar, a escribir, a sumar y restar, has acabado la escuela primaria, la secundaria…. pero de todas estas metas no solemos tomar conciencia. Las cumplíamos porque era lo que debíamos hacer. Quizás has estudiado una carrera universitaria, te has fijado esa meta y también la has logrado. ¿y ahora qué?
4a. Los Resultados los encuentras AMPLIANDO tu zona de confort
Ahora toca AMPLIAR tu zona de confort (por llamarla de alguna forma). Recuerda que para lograr lo que hasta ahora no has logrado, necesitas hacer lo que hasta ahora no has hecho.
Si tu meta es conseguir un empleo cuando acabas de salir de la universidad, la posibilidad de tener ese trabajo no llegará haciendo lo que hacías durante tus días de estudiante… sino dando pasos fuera de tu zona de confort, haciendo aquello que te da miedo hacer. A veces, son necesarios 5 segundos de valor para dar ese paso.
Pero no darlo, puede traernos años de frustración…
5a. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
Lo peor que puede pasar es que te quedes como estás. Y como nuestra mente hemos dicho que está «programada» solo para la supervivencia, para ella estará bien así. El miedo a dar pasos fuera de nuestra zona de confort puede ser paralizante. Podemos pasar semanas, meses o incluso años en una parálisis por análisis. ¿Y si no hago bien la entrevista? ¿Y si mi libro no le gusta a nadie? ¿Y si no tengo clientes para mi negocio? ¿Y si no soy bueno en esto? ¿Y si cometo un error? ¿Y si….?
El peor error que puedes cometer es rendirte antes de empezar. Puedo asegurarte que lo que más te pesará al final de tus días no serán tus errores, no te pesará intentar algo que no haya dado un buen resultado, te pesará todo lo que no hayas intentado.
Busca comprender tus miedos, escucha qué frases son las que te limitan y te frenan, pregúntate qué es lo peor que puede pasar y al comprobar que si pasara lo peor incluso podrías seguir adelante, eso hará que el miedo se desvanezca.
6a. Haz un trato contigo
Tener, a diario, la motivación suficiente para trabajar en dar los pasos hacia nuestra meta puede ser una tarea titánica. El miedo hará que encuentres justificación para no arriesgarte, la falta de confianza en ti hará que con cualquier excusa te dediques a otra cosa en lugar de dar los pasos necesarios para lograr tu meta.
Y cuando no hayas dado pasos hacia tu meta, comenzarás a juzgarte y a reprocharte lo flojo que eres. Tu mente estará ocupado con los pasos que te habías propuesto dar y no has dado. Constantemente estarás pensando en que no vales para nada, en que no eres capaz de tener voluntad para dar estos pasos, y puedes caer en la rendición y en el abandono de tus metas.
¿Qué puedes hacer para evitarlo? Haz un trato contigo. Dile a tu mente, haré esto y cuando acabe me daré un buen baño con burbujas. O haré esto y luego, me iré a caminar por el campo. Ofrécete un trato, una recompensa por el paso que hayas dado. Y si es uno de los grandes, mejor. Comprobarás como hacer aquello que lleva días o semanas dando vueltas en tu cabeza te libera de una culpa terrible que ibas acumulando por horas sin siquiera darte cuenta. Si suele pasarte esto, puedes leer el libro Tráguese ese sapo
7a. Escribe para qué quieres lograr tu meta
Para ti tiene que estar claro para qué deseas lograr tu meta. Si sientes que la motivación disminuye, es una buena idea hacer una lista de los motivos por los que has decidido que querías lograr tu meta. ¿Por qué tienes que dar los pasos que tienes que dar? ¿Cómo serás, qué persona serás o cómo cambiará tu vida cuando logres tus metas? Si eres visual, también, además de escribir, puedes visualizar cómo sería tu vida una vez logrado tu objetivo. Y una vez que sepas para qué, vuelve a dar pasos «como si» estuvieras motivado.
8a. Diviértete
Recuerda, la felicidad no tiene que estar SOLO en el momento en el que logres tu meta, es necesario DISFRUTAR DEL CAMINO.
Si tu meta tiene sentido para ti, si es algo que te hace feliz, que te apasiona, divertirte mientras llegas no será un problema. Pero es necesario recordarnos que si por llegar a determinada meta pagamos un alto precio en nuestro mal humor, si nos convertimos en una persona tosca y agresiva, porque solo vivimos para nuestra meta, quizás sea necesario analizar y reevaluar la situación. El camino también puede ser divertido, también puede disfrutarse, no solo la meta.
9a. Haz que cada día cuente.
Y por último, toca repetir, seguir dando pasos, seguir refrescando y recargando nuestra motivación, repetir los pasos para mantenernos enfocados en aquello que deseamos lograr y asumir que CADA DIA CUENTA.
Se dice que el tiempo es oro. Pero no lo creo así. El oro es algo que se compra, se vende, se gana, se tiene, se utiliza, se funde, se pierde, se recupera…
En cambio, el tiempo no puede recuperarse.
El tiempo que utilizamos en distraernos con juegos, con redes sociales, con tareas improductivas, si ese día no hemos hecho nada que cuente, hará que ese sea un día perdido. El tiempo es vida. Y si, puedes relajarte y jugar o chatear con amigos, pero primero, antes que nada, da los pasos necesarios para tu meta, cumple con el compromiso que te has hecho a ti mismo. Haz que cada día cuente.
En el programa AUTOLIDERAGO CONSCIENTE aprendemos a focalizar en metas efectivas, en mantener a altos niveles la motivación, en planificar los pasos para tus metas y en diseñar una estrategia personalizada que te lleva desde donde estás hasta donde te has fijado llegar.
✴️ …si de esta lectura surge alguna duda, cuenta conmigo!
por Anna | Blog
Cada uno de mis documentos, cada mentoria online que preparo, cada artículo que publico en redes sociales o en mis páginas tiene una única finalidad: DARTE HERRAMIENTAS PARA RESOLVER UN PROBLEMA QUE TE CAUSA DOLOR E INFELICIDAD.
Por eso, cualquier texto que preparo, así como las lecciones de las mentorias online, siempre nacen de esa pregunta: ¿Qué puedo hacer por ti?
¿Qué puedo hacer por Carmen, por Cristina, por María, por Ana, por Rocío, por Dayane, por Lizzete, por Antonio, por Sergio, por Roberto, por Oscar, por cada una de las personas que reciben este mail, que me prestan su tiempo unos minutos.
El tiempo y la atención son bienes escasos. Que alguien abra este correo significa que hemos conectado. Significa que te has podido ver reflejada/o en mis artículos, en mi experiencia de vida, y que crees que puedo ayudarte en este ir y venir.
Así que , con este propósito voy a responder a multitud de personas que han conectado con la práctica de la técnica del banco de niebla que inicié la semana anterior.
A veces es necesario defender un punto de vista que es diferente al de la persona con quien estamos hablando.
La técnica del banco de niebla consiste (al igual que la técnica del disco rallado) en mantener nuestra postura, con la diferencia que ahora no sólo mantendremos nuestra postura, además le estaremos dando a la otra persona su parte de razón, que la tiene, eh!
El banco de niebla es una herramienta asertiva útil para no entrar en discusiones sobre quién tiene o no la última palabra sobre un tema, incluso haciendo como que, entre la niebla, ☀️no hemos escuchado esa parte☀️.
Con el beneficio de la duda y sin contraatacar ni contradecir, estaremos evitando que la otra persona se sienta en la necesidad de luchar por mantener su punto de vista, su razón, su verdad. Algo que sí suele ocurrir, cuando comenzamos a argumentar nuestro punto de vista.
Poniendo un manto de niebla sobre este tema en el que tenemos puntos de vista algo (o muy) opuestos, logramos mantener la conversación “cerrada” sin un nuevo conflicto.
Muchas veces es necesario valorar y tomar una decisión. ¿Es más importante que me den la razón, imponer mi punto de vista o tener una buena relación con esta persona? No todas las guerras merecen la alegría de ser luchadas.
Hay que recordar que mantener nuestra postura y que sea respetada, puede ser mucho más beneficioso que intentar convencer a la otra persona para que comparta nuestro criterio.
¿Cuántas veces por temas realmente sin importancia tenemos discusiones muy importantes que dañan nuestras relaciones más valiosas? Poner un banco de niebla sobre estos temas, a la larga, nos dará mejores resultados tanto a uno como al otro.
Si nos sentimos manipulados, o chantajeados emocionalmente, y creemos que la otra persona está intentando que le demos la razón, podemos utilizar el Banco de Niebla.
Cordialmente podemos aceptar que su punto de vista puede ser correcto, respetándolo, no dejando de respetar que tenemos derecho a opinar diferente y que nuestro punto de vista también puede ser correcto.
A algunas personas les cuesta bastante ver que hay más de una alternativas, sobre todo si tienen un tipo de pensamiento distorsionado llamado: Tener razón.
Para algunas personas las cosas solo pueden ser hechas de dos maneras: mal y a su manera. En este caso será necesario que seamos nosotros quienes dejemos la conversación, a pesar de que el otro siga intentando que se le dé la razón. Más adelante podremos hablar, pero si en este momento se encuentra alterado o nervioso, no conseguiremos nada.
Otras veces, la persona insiste e insiste, pero no porque quiera tener la razón a toda costa, sino porque cree que la tiene, sin ninguna maldad. Algunas personas están «demasiado seguras» de que las cosas son como las piensan.
Creen que lo mejor es hacer algo de determinada manera, y a pesar de que para nosotros esa no sea la opción, sin querer, insistirán e insistirán. Muchas de esas veces, no se darán cuenta que nuestro punto de vista también puede ser correcto, que nosotros partimos de una intención positiva diferente.
Para no discutir, si la otra persona insiste e insiste, antes de sentirnos abrumados por su perseverancia en llevar la razón, es necesario que seamos asertivos, que pongamos por encima de este conflicto la relación que tenemos con esa persona y comprendamos que nosotros podemos hacer que la situación no sea dolorosa para nosotros.
Comprender que cree tener la razón, desde su intención positiva, y poner un banco de niebla en ese momento en el que nos empezamos a sentir alterados es la mejor opción. Más adelante… podremos volver a hablar sobre el tema para explicar nuestro parecer y porque creemos que hay otra manera de ver las cosas.
En las relaciones de pareja puede darse mucho esta situación. Cada uno ve su punto de vista como el más apropiado y uno de los dos puede ser más insistente que el otro. Es necesario comprender que no hay una intención de hacernos daño en su conducta insistente.
Una buena manera de responder en este caso sería decirle:
-Entiendo que para ti la mejor opción es esta. ¿Podrías explicarme porqué?
Si le damos la oportunidad de explicarnos, también podremos luego exponer nuestras razones y así llegar a un acuerdo… o no.
Tener una conducta asertiva evita muchas discusiones que a la larga afectan a nuestras relaciones personales.
Aprender a ser asertivos tiene muchos beneficios y nos hará sentir mucho más seguros en nuestras relaciones con los demás.
Además, desarrollar una conducta asertiva apropiada, saludable, para tener una buena comunicación interpersonal y para sentirnos a gusto con nosotros mismos, no es solo cuestión de decir lo que pensamos y punto…
La postura corporal, los aspectos no relativos a lo que decimos, sino a cómo lo decimos, y a esos matices que son percibidos por nuestro interlocutor son también importantes a la hora de desarrollar nuestra conducta asertiva.
No es lo mismo, decir; – No, no quiero comprar eso, desde una postura encorvada, escondiéndonos del vendedor de turno, rehuyendo su mirada y transmitiendo como mensaje «visual» que con poco que insistan nos sacarán un si.
Podemos hacerlo teniendo en cuenta tres elementos muy importantes que componen la base de nuestro comportamiento asertivo:
1. Mirar a los ojos
Si no somos capaces de mirar a nuestro interlocutor a la cara, incluso a los ojos, de una manera segura, dificilmente podremos transmitir adecuadamente el mensaje que deseamos darle. La mirada no tiene que ser agresiva, ni desafiante, ni vamos a mirarle con odio, ni con miedo. Cuando nos da vergüenza decir que no a alguien, cuando tememos su rechazo por negarnos a hacer algo, eso también lo reflejamos en la manera en que le miramos o en la manera en que esquivamos su mirada.
Mirar a los ojos, con seguridad. Para decir que no queremos hacer algo, para expresar nuestra opinión, para dejar clara nuestra decisión, para estar en desacuerdo con alguien de una manera asertiva, sin que ese desacuerdo acabe en una discusión, es necesario que la manera en que miramos a nuestro interlocutor refleje la seguridad y confianza que tenemos en nosotros.
No mirar a la cara, no cruzar nuestras miradas al hablar, puede decirle a la persona con quien hablamos que no nos interesa lo que nos dice, que nos da miedo, que tememos que nuestra opinión haga que la relación se resienta. Retirar la mirada puede decirle a nuestro interlocutor que sentimos timidez, expresar sumisión, o incluso, no prestarle atención puede hacerle sentir al otro que nos creemos superiores. Tampoco sería bueno una mirada fija, sosteniendo la mirada de manera desafiante, porque transmitiríamos ira o prepotencia, haciendo sentir incómodos a nuestro interlocutor.
Cuando tengas algo que decir, recuerda que tus ojos también hablan.
2. Mantener las distancias
A menudo puede ocurrirnos, que algunas personas nos hacen sentir invadidas, o incómodas porque se posicionan demasiado cerca a la hora de hablarnos. Así mismo, cuando queremos transmitir un mensaje acorde con una conducta asertiva, es necesario que tengamos en cuenta lo que se considera «distancia personal». Esta distancia, dependiendo de las personas, está en torno al medio metro y el metro y 25 centímetros.
Una distancias inferior al medio metro, para personas que no son de nuestra familia mas cercana, o amigos íntimos nos puede producir incomodidad. Si eres tú quien se acerca demasiado al hablar, ten en cuenta, que la persona con quien estás hablando dejará de prestar atención a lo que le dices, para prestar atención al malestar que siente por tu cercanía.
Una distancia mayor a 1,25 metros, es la considerada distancia social. Cuando trabajamos, cuando estamos estudiando, en un grupo de gente pero sin «hablar» de persona a persona. Si quieres hablar con alguien en concreto, ten en cuenta que lo más apropiado es acercarte, para encontrarte en la «distancia personal».
Tanto si uno está demasiado cerca, siendo un extraño, como si uno se posiciona muy alejado, siendo nuestra pareja, por ejemplo, puede generar incomodidad.
Cuando se pone distancia, se está levantando también una barrera para la comunicación.
3. Postura Corporal
Brazos, piernas y nuestro cuerpo en general son también elementos importantes a la hora de comunicar. Para poder ejercer esa conducta asertiva que buscamos a la hora de comunicarnos con los demás, también es necesario ser conscientes de dónde ponemos nuestros brazos, de cómo está nuestra espalda, de qué imagen proyectamos a la persona con quien hablamos. Nuestro cuerpo, así como la distancia o nuestros ojos, también comunica.
¿Caminas derecho o encorvado? ¿Vas con la cabeza erguida o cabizbajo? ¿Te paras firme, casi agarrotado con los brazos cruzados?
Tu cuerpo, es también parte del lenguaje, y para tener una mejor comunicación asertiva, ha de haber una coherencia entre el mensaje oral y el mensaje corporal que transmites.
Una persona que esconde la cabeza entre sus hombros, con los brazos atrás y medio jorobado, nos transite timidez, inseguridad, baja autoestima, dolor. Cuando estamos nerviosos, nuestras manos no paran de moverse para aflojar la ansiedad, o nos tapamos la cara, o tocamos la nariz o el cabello… todo eso comunica.
Es posible mejorar nuestra comunicación interpersonal, a través del taller de Comunicacion Asertiva, online dentro del programa de LIDERAZGO CONSCIENTE. Si crees te puede beneficiar conocer más, nos ponemos en contacto AQUI.
Para que el mensaje guarde esa coherencia entre lo dicho y lo que trasmite tu lenguaje corporal, la mejor es una postura erguida, con los hombros ligeramente hacia atrás, la cabeza derecha, firme, mirando a la cara o a los ojos, manteniendo la distancia apropiada a cada situación. Piensa que cuando ves una película, a veces te basta con mirar al personaje para saber mucho de él, incluso antes de que abra la boca. ¿verdad?
Pues en la vida real, los demás (y cuando digo los demás, me refiero a todas aquellas personas con quienes hablas a lo largo del día, tus hijos, tu pareja, los compañeros, el jefe, tus padres, hermanos, el dueño de la tienda, a quien te cruzas por la calle, todos) decía que los demás, te ven a ti como tu ves a los personajes de las películas, y juzgan y calculan de acuerdo al lenguaje corporal que les transmites.
El cerebro, es capaz de captar ese lenguaje corporal en cuestión de segundos y juzgarlo para decidir cómo actuar, también en cuestión de segundos. Si alguien parece atacarte, porque se está defendiendo, es probable que se haya sentido amenazado, y esto puede ser , no solo con tus palabras, sino también con tu mirada, con tu postura corporal o con la distancia que has puesto entre tú y él.
Mejorar nuestra conducta asertiva, es importante para relacionarnos con los demás, para evitar malos entendidos y para cuidar de las emociones, tanto nuestras, como de las personas con quienes nos relacionamos.
✴️ …si de esta lectura surge alguna duda, cuenta conmigo!
¡NO TE PIERDAS ESTA OPORTUNIDAD!
SESIÓN DE EXPLORACIÓN
Agradecida por tus comentarios,
????¡Te abrazo y…
✨Ojalá seas tú todos los días de tu vida!
Anna BeuSam